domingo 24 octubre 2021

Violencias por razones de género y salud mental

Foto: Orgullo Loco Madrid

Magalí Batiz*

El abordaje de las violencias por razones de género desde la salud pública y la salud mental. Dónde y cómo ubicamos la problemática. Un debate abierto acerca la transversalidad de las violencias y su abordaje desde la salud.

Hasta no hace mucho tiempo, las violencias por razones de género eran una problemática que se trataba en el ámbito del derecho penal y la seguridad pública, limitándose la participación del sistema público de salud a “reparar” las consecuencias físicas y psíquicas de un fenómeno considerado de cierta forma “externo” a su competencia en términos profesionales. Este concepto ha estado relacionado principalmente a la idea de la violencia como un problema individual, vincular, relacionado a la esfera íntima y privada de las personas.

A partir de los años 80, gracias a la lucha de los movimientos feministas y de mujeres en Argentina y América Latina en pos de la visibilización de la violencia de género como un problema público y por lo tanto político, vinculado a la reproducción de un orden desigual, se fue instalando socialmente un debate que obligó a los Estados de la región, a incluirlo en su agenda política y a comprometerse en su erradicación.

La violencia por razones de género es un problema de vulneración de los derechos humanos de las mujeres y personas LGTBIQ+ basada en un sistema de dominación que llamamos patriarcado y que es de orden político, económico, cultural, social y simbólico. Este marco coloca a la violencia por razones de género en un plano estructural y colectivo, corriendo el eje de la idea de la violencia como un problema individual: la violencia no es sólo contra la víctima de la misma sino que en ella se reproduce un mensaje social dirigido al conjunto de las mujeres. Se constituye así, como un mecanismo para el disciplinamiento de los sujetos subalternizados, mujeres, niños/as, personas LGTBIQ+ dentro de un sistema de dominación.

En el campo de la salud y de la salud mental en particular, la mirada desde el modelo médico hegemónico ha estado atravesada por la patologización de las violencias, lo que ha llevado a prácticas de revictimización y medicalización de las personas que atraviesan estas situaciones. La circunscripción de la problemática de las violencias a un fenómeno psicopatológico individual tiende e invisibilizar sus causas, soslayando las relaciones desiguales de poder que facilitan su producción y el objetivo principal de las mismas.

Rita Segato (2010) en su libro “Las estructuras elementales de la violencia” profundiza en la idea de que el objetivo principal de la violencia es la corrección, el disciplinamiento y a la vez la “reparación” del sistema frente a la real o potencial amenaza sobre su hegemonía. Lejos de concebirse en términos de desviación, la violencia aparece como mecanismo de corrección frente a desajustes en la hegemonía de un sistema de dominación que, tomando el concepto de Gramsci, tiene al consenso en la disputa simbólica de sentidos, como principal mecanismo para perpetuarse.

En este sentido, siguiendo a Irene Meler (2017) podemos pensar los dispositivos y las políticas de salud mental – especialmente las instituciones de encierro – como espacios de reproducción del orden social. La psicopatologización de ciertas conductas humanas -podemos decir también de las violencias- es un mecanismo para la reproducción de los ordenamientos políticos y simbólicos, haciendo de los criterios de salud mental un arma ideológica.

Sin minimizar las consecuencias del atravesamiento de las violencias por razones de género en los trayectos vitales de las mujeres, niños/as y personas LGTBIQ+, particularmente en la horadación de la subjetividad, que conlleva muchas veces padecimientos físicos y mentales graves y/o cronificados[1]; debemos ampliar el campo de intervención entendiendo las violencias por razones de género, no desde la órbita de la “especialidad” sino como un problema que demanda un abordaje integral, intersectorial e interdisciplinario.

Fernández, Ana M.; Tájer, Débora; Barraza, Silvia (2016) a través de una investigación de tipo cualitativa dan cuenta de cómo los profesionales de la salud cuando reciben mujeres víctimas de violencia las derivan a los servicios de salud mental ya que no consideran de su incumbencia la problemática. Las autoras plantean la dificultad que existe dentro de los equipos de salud de apropiarse de la violencia de género como objeto de intervención propio del campo de la salud integral.

La ineficacia de la respuesta del sistema de salud frente a las demandas provocadas por las violencias por razones de género y el lugar clave que tienen estos efectores frente a la problemática en cuanto a su referencia comunitaria, hacen necesaria la transformación del paradigma de abordaje, lo cual supone cambiar el modelo de atención desde lo puramente asistencial y biomédico a un paradigma basado en promoción de la salud y la prevención de las violencias.


Notas

[1] Distintos estudios muestran en torno a la presencia de diferentes trastornos asociados a la violencia, como el trastorno por estrés postraumático, insomnio y dificultades para conciliar el sueño, diversos trastornos alimentarios, intenso sufrimiento emocional, intentos de suicidio y suicidios consumados, consumo de alcohol y de drogas.


Bibliografía

Dirección de violencia en el ámbito de la salud pública, Violencias por Razones de Género: Lineamientos para el abordaje integral en el sistema de salud de la Provincia. de Bs. As, 2021

Fernández, Ana M.; Tajer, Débora; Barraza, Silvia (2016), Atención de las violencias de género. Interfases entre salud, justicia y seguridad, XXXI CONGRESO NACIONAL de MEDICINA GENERAL Y EL EQUIPO DE SALUD, Ciudad de Bariloche.

Meler, I. (Comp.) (2017), Psicoanálisis y género. Escritos sobre el amor, el trabajo, la sexualidad y la violencia. Editorial Paidós. Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Argentina.

Segato, Rita Laura (2010), Las estructuras elementales de la violencia. Ensayos sobre género entre la antropología, el psicoanálisis y los derechos humanos, Prometeo Libros, Buenos Aires.


*Socióloga feminista. Trabajadora de la salud de la Provincia de Buenos Aires.

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