martes 15 junio 2021

Violencia institucional contra las mujeres: reflexiones a partir de las protestas en Colombia

Foto de portada: Medios Libres Cali

Valentina Concha Campo*

Desde el día 28 de abril de 2021, las colombianas y los colombianos hemos presenciado cómo la grieta institucional y social que siempre nos ha “acompañado” y que siempre ha estado ahí en el país como cuna y consecuencia de muchos de nuestros males, ha surgido con mayor fuerza y ha evidenciado un quebrantamiento mucho más visible y mucho más grave. No podemos decir que el paro nacional y las protestas sociales que desde aquel día se han llevado a cabo el territorio nacional fue motivada por una reforma tributaria propuesta por el entonces ministro de Hacienda, pero sí que fue la punta del iceberg de un fuerte y casi impenetrable bloque de inconformidades sociales, carencia de representatividad y participación en el escenario político, mal manejo de toda la crisis desencadenada por la actual pandemia, entre la lista casi interminable de reproches y denuncias al actual gobierno de turno.

Como país, las colombianas y los colombianos hemos brillado y hechos escuchar nuestra voz fuerte y claro, en el marco de las protestas hemos triunfado y nos hemos llenado de orgullo al vernos unidos en la causa de un mejor presente que replique en un mejor futuro. Es nuestro derecho constitucional poder protestarnos de manera pacífica, es nuestro derecho y deber exigir condiciones básicas donde la dignidad pueda reinar.

No obstante, dentro de este mismo escenario hemos presenciado cómo desde diferentes frentes se nos violenta, desdibujando y abandonando lo que nos une como pueblo colombiano. Hemos observado cómo son descaradamente opacados y dejados en el más vil y calculado olvido, las y los manifestantes pacíficos e ingeniosos por culpa de manos oscuras, mediante actos de vandalismo puro, que vienen de todas partes, no me atrevo a señalar. Tristemente, nuestra sociedad hoy más que nunca, está dividida en “bandos” de razones y profunda intolerancia.

Colombia está tan sumergida en la crisis y la ruptura que en estos diferentes frentes desde donde se atreven a tergiversar, indudablemente se encuentra como primer responsable al Estado, a la presencia improvisada, incapaz e indolente de un presidente y su gobierno, a unas instituciones que se asoman por momentos. En el marco del paro nacional y la coyuntura actual del país de han registrado, al día de hoy, se tiene registro de 1133 víctimas de violencia física por parte de la policía nacional de Colombia, 43 víctimas de homicidio, 1445 detenciones arbitrarias en contra de los manifestantes y 22 víctimas de violencia sexual por parte de la fuerza pública[1].

Me pregunto ¿para qué existe el Estado y cuál es su función principal? Me parece e intuyo que no para sumar en las cifras de abusos y vulneraciones a los Derechos Humanos (evidentemente es mi voz de sarcasmo al cien).

Ahora bien, la cifra de 22 víctimas de violencia sexual desde el 28 de abril por parte de la Fuerza Pública es más que alarmante y desoladora. Las mujeres se encuentran doblemente victimizadas. Quienes han salido a marchar de forma pacífica o quienes, simplemente, han estado en las calles dentro de este periodo de tiempo se han encontrado en posiciones de vulnerabilidad absoluta, han sido transgredidas y violentadas en sus derechos humanos.

Pero, nuevamente y hablando de los graves problemas, causas y efectos que presenciamos, esto es solo una las caras de esta problemática tan delicada, pues la violencia contra la mujer no solo viene de la fuerza pública, todas la estructura institucional está manchada y no solo en Colombia, sino en el mundo entero.

Triste y devastador, el aire de degradación cunde en cada rincón de Colombia y por el cual debemos pagar hasta con nuestra vida e integridad las mujeres. Es por esto que nuestra resistencia y nuestra persistencia de modular de manera aspiracional debe venir desde todos los espacios, porque es nuestro deber seguir juntas, es nuestro deber continuar por las que ya no están y es nuestra convicción siempre creer, recordar, no olvidar y homenajear a cada víctima.

De ahí que el día 19 de mayo de 2021, diferentes voces contundentes del feminismo, la docencia y un colectivo de estudiantes de la Universidad del Cauca en Colombia, nos uniéramos para darle un tono de visibilidad y denuncia enfática a esta situación que acoge a nuestro país, a nuestra región y cada latitud del planeta.  Desde los espacios de reflexión académica, desde la escucha a nuestras estudiantes que son la fehaciente representación de la lucha y desde nuestras manos unidas, porque nunca más estaremos solas, es donde un gran cambio con seguridad se dará.


Notas

[1] Tomado desde Temblores ONG (30 de mayo de 2021).


*Magíster en Derecho Constitucional por el Centro de Estudios Políticos y Constitucionales de Madrid (España). Abogada de la Universidad ICESI de Cali (Colombia). Actualmente, docente en la Universidad del Cauca de Derechos Constitucionales y Acciones Constitucionales, Acciones Públicas Constituciones, Proyecto o Actividad de Investigación y Epistemología del Derecho. Feminista y animalista desde mi corazón y espíritu; mi convicción es la revolución de los pequeños cambios, todo suma.

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