miércoles 01 diciembre 2021

Utopías: una evocación urgente

¿Es el nuestro un tiempo de utopías? ¿Están dadas actualmente las condiciones para pensar en términos utópicos? ¿Cuáles son las grandes maquinarias de proyección de futuros deseables de esta época? ¿Cuáles los móviles de las acciones transformadoras? ¿Qué nos contiene, nos moviliza, nos aúna?

En un mundo que nos ofrece a diario instantáneas desoladoras, no traicionar la promesa utópica suele interpretarse como un acto de ingenuidad. La incertidumbre, la precariedad y la desigualdad que atraviesan cada ámbito de la vida social cercenan irremediablemente nuestra capacidad de mirar más allá de lo inmediato.

La extrema fragilidad del aquí y ahora nos obliga a replegarnos sobre el presente. El futuro, si es que asoma, sólo puede exhibir rostros apocalípticos, distópicos. La materialidad arrolladora en la que estamos inmersos nos sobrepasa, nos mutila, nos desarma. Si las cosas “son como son”, y nuestros intentos de conmoverlas fracasan incesantemente, sólo hay lugar para la fatalidad, la resignación y el cinismo.  

Sin embargo, porque el tiempo es tanto herencia como invención, desobedecer estas señales y desanudar estos sentidos resulta no sólo necesario sino urgente. En momentos de crisis como los que vivimos es prioritario recuperar aquellas narrativas que nos permitan volver a imaginar colectivamente un porvenir habitable.

Reponer las utopías es volver a traer al centro de la escena un concepto capturado por la lógica desmovilizante del cinismo. Es habilitar la pregunta por la confianza que somos capaces de construir en torno a la capacidad transformadora de la acción. Es resignificar la potencia que históricamente entrañó, anclándolo a la singularidad del presente.

Su corazón es crítico, aloja movimientos de una imaginación creada al calor de experiencias, militancias, añoranzas y melancolías, atraviesa latitudes y generaciones.

Porque las utopías remiten no solamente al lugar deseado en un tiempo venidero sino también a la forma de construirlo, nos proponemos componer una palabra abierta, experimentar los límites de los lenguajes y emprender una producción colectiva que se ponga en marcha a partir de inquietudes comunes.

Conformar un catálogo de mundos posibles tal vez sea el primer paso para reorientar nuestras voluntades hacia un horizonte que sea capaz de torcer los límites de lo que parece infranqueable, y ofrecernos un mapa común en el que reconocernos.

¿Somos capaces de (volver a) hacerles lugar a la utopías?

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