lunes 27 septiembre 2021

Un retorno a lo genuino: reseña de "La pausa del mundo"

Franco Mezza

¿Cómo mirarías a una persona que sin previo aviso se frena en la calle en medio del montón? ¿Pensaste alguna vez qué harías si pudieras detener el tiempo? Hoy que somos, que estamos siendo en un mundo donde poner un freno está mal visto, donde todo lo que no sea productivo es una pérdida de tiempo, donde las palabras habladas se aceleran, donde todo lo que no se consume se evapora, hoy donde todos los rostros tienen nombre y lo único que no han podido maniatar es el tiempo, Matías de Rioja nos acerca una pausa del mundo. 

La pausa del mundo es el tercer libro de poemas de Matías de Rioja, psicólogo y escritor, que se publicó en 2021 de la mano de la editorial Hojas del Sur. Dentro de las más de cien páginas que lo componen, reúne textos de dos libros anteriores y otros inéditos. Su primer poema se llama Manifiesto y en él se proclama “en contra de los dictadores de la moral y las buenas costumbres”, reivindica su “afición a la duda, a sentirse incapaz” y “a quienes comercian angustias e imponen felicidad” les propone, entre otras cosas, “vivir una profunda, nómade e incompleta existencia”. 

Estos poemas pueden tranquilamente ocupar el lugar de una lupa o de un telescopio dependiendo de dónde nos encontremos. Elementos que en el cotidiano a veces son necesarios para conectar y preguntarnos cuáles son las cosas que verdaderamente importan. Cosas que en este mundo hemos aprendido a nombrar como pequeñas y sencillas pero cuando logramos sentirlas (o leerlas) nos damos cuenta que tal vez no hemos estado viendo correctamente.

Si me preguntaran dónde pondría este libro diría que en muchos lugares y no me animaría a decir que es una respuesta cerrada. Me gustaría levantarme y tenerlo en la heladera como esas notas que te recuerdan con frases o dibujos lo que de verdad tiene valor. En la mesa del patio, al lado del mate o del café con leche para refrescarme antes de salir. También en la mochila para poder recordarlo en el camino a donde sea que vaya o al lado de la cama para ponerle un freno al vértigo de los días antes de dormir. Y en algún lugar donde siempre pueda verlo colgaría un cuadro grande que diga “Hoy es todo lo que me falta” pedacito del poema Quietud.

Sus efectos se parecen mucho a algunos potentes pero perdidos hábitos como los de mirar la luna todas las noches, como volver a sorprendernos con las hojas secas en el piso, con la casualidad de un encuentro o con la visceral sensación de extrañar un abrazo. 

Este libro nos zambulle en interrogantes y dudas, nos plantea nuevos escenarios a los ya conocidos o algunos otros que están escondidos y en la vorágine del sin sentido pasamos de largo. Si “una sonrisa es de veinte mil palabras”¿qué contiene una caricia, un desencuentro, una mirada que se sostiene o un pensamiento poco preciso? Este libro nos regala, además de una argumentada desconfianza ante el éxito y lo exacto, algunas certezas: nos acerca constantemente a los otros, a los que nos rodean y nos propone reflexionar sobre cómo también nos constituyen, como en el poema Cruces, a través de palabras compañeras: “el camino acaso es simplemente un laberinto de otredades, una permanente diagonal entre ajenos rostros. Tal vez al final del camino solo seamos un territorio habitado por otros”.

Quizás este libro sea la pausa del mundo, de este que conocemos y a su vez, sea el principio del mundo que nos espera, que nos merecemos, y que solo es cuestión de empezar a prestarle atención. Poner el foco en las cosas que sinceramente nos convocan desempolvándolas de aquellas que quizás no sean nuestras y sea hora de dejar de responder por ellas.

Matías de Rioja, hijo del gallego, padre del Big Bang de lo que puede ser un nuevo principio repleto de múltiples formas, nos abrió la puerta a su mundo, a la pausa del mundo, que también, es posible, sea el de todos. 


Matías de Rioja nació en Cipolletti, Río Negro en 1981. Es psicólogo, docente universitario, escritor y viceversa. Publicó los libros de poemas Mufasa no debió morir: escritos por si acaso (2014) y Tal vez esperabas otra cosa (2017). Además, colabora con diversos medios gráficos. 

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