domingo 24 octubre 2021

Salud mental desde una perspectiva popular

Ailen Nahuel*

Los espacios de Casa Pueblo de CABA son dispositivos de acompañamiento ante situaciones de consumo problemático en los cuales se piensa a la salud mental desde una perspectiva integral, comunitaria y feminista. Allí arquitectamos nuestra tarea desde una profunda mirada popular y política. Esto implica que ante la irrupción de una problemática, la respuesta nunca sea culpabilizar a las personas que la padecen, sino pensar a la misma desde una politización del malestar: se ve el mapa de esa historia singular en medio de una trama histórica y social.

A la hora de abordar e intervenir en las distintas situaciones, creemos que es en el marco del acompañamiento de procesos de las personas que están atravesando algún consumo problemático cómo se van fortaleciendo las redes, las organizaciones sociales y territoriales. Por ello, traemos el concepto de protagonismo, es decir: la puesta de cualquier sujetx que toma riendas de su existencia desde una perspectiva de mayor implicancia en su propio proceso. Pero esto no ocurre de manera individual o aislada, sino que es también el ejercicio de reconocer socialmente a una persona como activa, como sujeta de derechos, de deseos y de posibilidades. Estx sujetx protagonista de su vida es capaz de torcer un devenir de hostigamiento sistemático y de exclusión. Es el poder trazar con su propio lápiz la línea de un camino que tienda a su bienestar psicosocial.

Ahora bien, ¿puede una persona sola emprender un camino que tienda a una salud integral? La respuesta es no; puesto que siempre se precisa de unx otrx significante, alguien en quien apoyarse y con quien dialogar. Por ello creemos indispensable el tejido de redes vinculares y de espacios que promuevan los movimientos emancipatorios y de autonomía de las personas. Aquí es cuando hablamos necesariamente de organización popular, escuelas, bachilleratos, centros de salud, etc. Por esta razón, creemos que es fundamental el rol de un Estado que garantice de manera integral el derecho de las personas. Pues si no, ¿qué horizontes puede proyectar quien no tiene acceso a sus derechos básicos?

Para que esta integralidad y este acceso a los derechos sean efectivos, es preciso conocer la voz de la comunidad. Sabemos que en ese terreno juegan un rol central las organizaciones sociales como espacios que contienen, conocen y también abordan las diversas problemáticas que emergen. Aquí vale la pena detenerse a analizar a qué se hace referencia, de qué se habla, cuando se dice que las organizaciones abordan. ¿O acaso solo pueden abordar situaciones problemáticas lxs profesionales que salen de una academia? Pues es hora de reconocer que es el en seno del quehacer de la organización popular donde se forjan herramientas, se construyen y se crean posibles resoluciones ante la diversidad de problemas que emergen. La comunidad sabe y conoce de sus propias problemáticas, pero, fundamentalmente, cuando se organiza sabe resolver.

Es por ello que resultaría obtuso, miserable y reaccionario hablar de salud mental sin pensar en qué, cómo y desde dónde obra un colectivo… La comunidad organizada es ese engranaje que conduce a que haya efectivo poder popular: poder hacer, poder resolver, poder decidir, poder discutir, poder incidir, poder aprender, poder cuestionar y también poder conducir políticamente. Este poder a muchxs incomoda porque viene desde abajo, pero es indispensable para hablar de salud mental. Por ello, nuestra premisa como colectivo, como cuerpo donde confluyen intersaberes es que, sin poder popular no hay salud mental.


*Militante del Movimiento Evita CABA, responsable de Casa Pueblo Chacarita.

ÚLTIMAS NOTAS

Sala Silenciosa

Sala Parlante

ETIQUETAS