jueves 19 mayo 2022

Reflexiones adolescentes sobre los Derechos Humanos

Constanza Herrera Yong*

Desde la primaria nos enseñan que los Derechos Humanos no son solo importantes, sino necesarios. Y es algo curiosa esa palabra. Necesarios. Necesitar. ¿Realmente son imprescindibles? Solo son palabras en un documento. No son como el aire, moriríamos en segundos sin oxígeno. Lo necesitamos. No son como el agua, moriríamos en días sin esta. La necesitamos. No son como una casa, moriríamos congelados si no la tuviéramos. La necesitamos.

 Y mirándolo por un lado tienen razón, como se dijo antes, los Derechos Humanos no son solo palabras en un documento, qué diferencia hay en que fuera un libro de sonetos. No es necesario. Pero aquí está la cuestión. Estaríamos vivos, ¿en qué condiciones? ¿Dónde estaríamos sin aquel libro de sonetos? Los Derechos Humanos nos dan las necesidades básicas, pero va mucho más allá. Son las cosas que merecemos simplemente por el hecho de que estamos vivos y somos humanos…

 Pero, ¿qué es ser humano? ¿Hablamos de moral o de biología? En un debate escolar surgió una pregunta: ¿un pedófilo merece derechos humanos? La respuesta que más llamó mi atención fue la siguiente: “No los merece, pero los tiene”. Es aquí cuando tenemos tres conceptos muy diferentes: necesitar, merecer y tener. Son esas tres palabras las que definen a toda nuestra sociedad, ¿pero a quién le toca decidir quién necesita y quien merece? A nadie, porque somos humanos. Y ese es nuestro mayor error, no el hecho de que seamos humanos, sino el hecho que creemos que unos humanos son mejores que otros.

Esto es algo que la historia nos ha enseñado millones de veces. Todos los colonizadores se han creído más importantes, más poderosos, más merecedores, creyeron que los que fueron colonizados necesitaban de ellos. Los hombres de la historia se creían más merecedores de reconocimiento que las mujeres, y que ellas necesitaban el control del hombre. Cuando las religiones se mataban las unas a las otras, porque todas las demás creencias, menos la mía, son falsas, porque lo merecen, porque el mundo necesita librarse de las demás. Menos yo, menos la mía, porque soy yo, porque es la mía. Nadie es mejor que nadie. Nadie merece más que nadie. Nadie merece menos que nadie. No cuando hablamos de derechos.

Sí hay gente que necesita más que otra. Sí hay gente que necesita menos que otra. Porque sí, en efecto, somos diferentes. Y tenemos diferentes necesidades. Unos son de otro país, unos creen en otras cosas, unos tienen diferente edad u otras preferencias sexuales. Pero las diferencias no nos hacen ni mejores ni peores que otros, son simplemente eso. Diferencias.

Nuestra generación está aprendiendo y enseñando a quitar estas creencias, seguramente hay miles de creencias que tenemos que no son ciertas. Porque ese es el problema, lo que creemos siempre va a ser más fuerte que lo que necesitamos, merecemos y tenemos. Lo que más me sorprende es la frecuencia con la que olvidamos que los otros también son humanos, humanos que creen, necesitan, merecen y tienen.

Como humanos somos amos de las destrucciones, y arruinamos las cosas que tocamos, empezando con los unos a los otros. Pero también somos los autores de miles de imperios y obras de arte. Yo creo que sí podemos tener tanta guerra por lo que creemos merecer, podemos tener tanta paz como creemos necesitar. Y creo que estoy en lo correcto, pero como dije previamente, creer es más fuerte que saber, y de saber aún nada, pero no sabremos hasta que lo hagamos.

12/12/21


*Estudiante de secundaria, 14 años de edad

11/12/2021 

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