miércoles 01 diciembre 2021

¿Qué significa el 8M?

Los feminismos configuran el mapa actual de las luchas sociales y políticas a nivel global. Como un arco que enhebra sentires y experiencias, logra trascender fronteras y marcar el pulso vital de un movimiento que se pronuncia de manera incansable contra un sistema que nos oprime, nos violenta, nos invisibiliza.

La potencia del movimiento de mujeres radica en su diversidad. La fuerza ancestral y colectiva que nutre nuestras redes emerge cada 8M recordándonos que no estamos solas.

En esta fecha tan significativa en la lucha por nuestros derechos, y en un contexto en el que resulta necesario encontrar nuevos modos de confluir, nos propusimos reunir distintos testimonios que, desde su singularidad, nos permitan pensarnos en común.

20 mujeres de 10 países de Iberoamérica nos cuentan qué significa para ellas el 8M.

Es un grito contra la violencia.

Daniela Galarza Heupel, 24 años. Ecuador.

El 8M, NO es un día para felicitarnos, es un día por una lucha que no ha terminado, la igualdad de derechos de las mujeres. Cada 8M paramos por un mundo más equitativo y justo (donde no exista la brecha salarial y se remunere el trabajo de cuidados), luchamos por la garantía de nuestra vida y autonomía, gritamos en contra de la violencia, levantamos las voces de compañeras que ya no están y exigimos que nuestros derechos sean prioridad en la agenda pública.

Este 8M, seguimos haciendo historia. 

Es resistencia, encuentro y visibilización.

Astrid Coraima Torres Bermúdez, 26 años. Ecuador.

El 8M para mi significa una historia de conquista por nuestros derechos. Es resistencia, encuentro y visibilización de la pandemia que nos masacra a las mujeres: las desigualdades de género. Este 8M será histórico, unidas frente a las violencias estructurales. Encontrarnos en espacios presenciales o digitales nos permiten tejer afectos y luchas para seguir sosteniendo la vida en momentos tan complejos como la pandemia del COVID-19 que tiene un efecto diferenciado en las mujeres y disidencias sexuales. ¡Nada sin nosotras!

Es un recordatorio de que hemos avanzado.

Camila Cuasialpud Trejo, 30 años. Colombia.

El 8M es mucho más que un símbolo, mucho más que un día en el que se reconoce la necesidad de exaltar la lucha de las mujeres por la igualdad de derechos. El 8M es un recordatorio que hemos avanzado con la lucha de mujeres que no aguantaron más y se plantaron para exigir nuestros derechos, para liderar la voz de quienes no quieren seguir pidiendo permiso, para quienes han decidido que es hora de convivir en espacios, donde la única regla general es la igualdad.

Es lucha y orgullo.

Camila Panzardo Silva, 22 años. Uruguay

Para mi el 8M es lucha y orgullo. Lucha porque aún queda mucho camino por recorrer, porque quiero que el día de mañana mi hermana Martina salga a la calle sin preocuparse de si volverá, quiero que tenga las mismas oportunidades que un hombre. Es orgullo: orgullosa de mi madre, que sacó a sus 4 hijos adelante sola a base de esfuerzo.

Significa luchar por conseguir el derecho de vivir tu identidad como mujer.

Carla Trujillo, 32 años. México.

Todas las dimensiones de la vida pública y privada de las mujeres están permeadas por las violencias. En México, se han ganado batallas en muchos espacios, tenemos un andamiaje jurídico robusto y una serie de garantías de nuestros derechos, y a pesar de todo ello, no es suficiente. ¡No ha sido suficiente!
El movimiento del 8M significa luchar por conseguir el derecho de vivir tu identidad como mujer, sin miedo a las expectativas sociales, apoderarte del ser que eres y ejercer tu libertad como tu prefieras. Es tener la energía de luchar por otras y otros, y saber que en ese camino cuentas con nosotras. Nuestra lucha no ha desaparecido ni se desvanecerá, y en ella no se ha dado ni un paso atrás, al contrario crecerá y fluirá como se espera que fluya la libertad de una mujer que sabe que es libre y que se quiere libre.

Es alzar nuestra voz.

Clarisa Colombari, 31 años. Argentina. 

Siempre aposté a la construcción colectiva en el territorio como forma de dar la lucha por la igualdad entre las personas. En el proceso, compañerxs, amigxs, colegas y vecinxs de diversos barrios populares supimos entender que, hacia el interior de los sectores vulnerables, las identidades feminizadas en particular sufren en mayor medida la falta de acceso a derechos sociales fundamentales. Cuando comprendimos esa diferencia, nos abrazamos y alzamos nuestra voz para gritar con fuerza: sin feminismos, no hay justicia social. Creemos en esa consigna y le ponemos el cuerpo en la diaria.

Es una fecha simbólica, reflexiva.

Cynthia Gruendling Juruena, 30 años. Brasil.

8M es una fecha simbólica, reflexiva. Hora de pensar en todas las luchas de las antepasadas para garantizar derechos a las mujeres: a votar, cursar una carrera. Pero aún queda mucho por hacer. En Brasil, las mujeres ganan un promedio del 79% del salario de los hombres, ocupando los mismos puestos. Ellas ocupan alrededor del 15% de los cargos políticos. Brasil es el quinto país del mundo en muertes violentas de mujeres. 8M tendrá sentido hasta que ese escenario cambie de forma definitiva.

Es dolor y esperanza.

Dayana Barrios Nuñez, 31 años. Chile.

El 8M es una parada obligatoria para mirar la invisibilizada subordinación de las mujeres en el sistema patriarcal, desde allí viene significando dolor y esperanza para mí. El dolor de mirar la viralización de crudas cifras que año tras año vienen a ratificar que pese a nuestros enormes esfuerzos, la situación sigue siendo crítica para las mujeres de todo el mundo. Por otra parte en la calle, codo a codo con mis compañeras, me inundo en la esperanza de palpar que nuestra fuerza unida es imparable.

Es descentralizar, tejer redes.

Diana Pampillón, 30 años. Uruguay.

En este año especial, en Uruguay se llevan a cabo diferentes actividades. Muchas de ellas, en barrios y ciudades en las cuales será la primera vez que reciban una movilización de este estilo. Descentralizar y llevar nuestras proclamas y voces al espacio que se comparte a diario con nuestros vecinos, es una tarea que conlleva algunos riesgos. Pero estamos convencidas de que los frutos serán mayores y que el tejido de redes es imprescindible para no volver a la vieja normalidad.

 

Significa nuestra vida. Nuestra existencia.

Gabriela Grupp, 25 años. Brasil.

Significa nuestra vida. Significa nuestra existencia. Significa que ser mujer trasciende experiencias, espacios y tiempos, y por eso precisamente debemos cuidar unas de las otras, pues también significa que el dolor de una es el dolor de todas. El 8M simboliza años de historia, lucha y resistencia, que todos los días sentimos y así nos encontramos, nos vemos y estamos presentes. Y sobrevivimos. Pero sobre todo, vivimos, pues la potencia de una también nos hace más fuertes.

Representa la lucha de todas.

Gina López Nova, 28 años. Colombia.

El 8M para muches puede simbolizarse a través de flores (quién no ha dado o recibido una en este día), expresarse impartiendo mitos como: “son solo mujeres que buscan llamar la atención desnudándose” y para algunos, formar parte del rito de las atenciones y felicitaciones. Para mi lo simboliza el morado, como el color de la lucha por nuestra libertad y los cuerpos desnudos que molestan porque representan la sexualización de la que hemos sido víctimas a lo largo de la historia; es un mito que “buscamos llamar la atención porque sí” lo que buscamos es exigir que se respeten nuestros derechos, que no decidan sobre nuestros cuerpos, eliminar la desigualdad salarial, los roles de género, la violencia sexual, las categorizaciones y estigmatizaciones por el simple hecho de ser mujeres. El rito debería ser luchar 365 días del año para que las mujeres seamos libres e iguales dentro de esta sociedad con tanta injusticia social para nosotras. ¡Nos queremos vivas, libres y sin miedo!

Reparar y dar belleza a la memoria del dolor.

Ignacia Melo Mujica, 32 años. Chile.

Kintsukuroi en japonés o reparación con oro, son hermosas “costuras” que hacen que las grietas de la pieza quebrada de cerámica brillen, dándole un aspecto único. Siento que cada vez que conmemoramos el 8M, volvemos a realizar esta hermosa técnica con nosotras mismas y les otres… reparamos, juntamos y damos belleza a la memoria del dolor y transformación. De alguna manera hacemos alquimia y nos volvemos a conectar con lo poderosas y fuertes que somos.

Es donde tomamos conciencia de nuestra fuerza.

Mar Antonino de la Cámara, 32 años. España.

La primera vez que asistí en Madrid a la manifestación del 8M, hace ya tres años, se hicieron palpables, casi como si se tocasen, las teorías e ideas feministas que hasta entonces me habían servido de soporte político; me impresionó lo real de los cuerpos que estábamos unidos y tomé conciencia de nuestra fuerza. Algo de esa emoción me acompaña siempre hasta el próximo 8M que espero con expectación, alegría y ganas de compartir, porque en el 8M todo lo que me es propio es, a la vez, muy vuestro.

Es unir nuestra propia biografía con la historia.

Marina Pérez, 49 años. Argentina.

Significa parar un rato para no parar jamás. Parar es manifestarse, pero también es detenerse. Detenerse a pensar, a recorrer mentalmente lo vivido y reflexionar en la historia de la lucha contra el patriarcado que todavía reproduce la desigualdad y la violencia. Es repensar estrategias. Recalcular (porque hicimos mucho, pero falta). El 8 de marzo es reivindicación para todas esas mujeres y diversidades que lucharon por nuestros derechos, antes que existiéramos. Pero también para nosotras mismas. Es unir nuestra propia biografía con la historia y ubicarnos en ella. Es descubrir que cada una es importante en esta lucha y entender que juntas es mejor.   

 

Es la demostración de que a partir de un horizonte en común se pueden construir acuerdos transversales.

Mila Mondello, 17 años. Argentina.

El 8M para mi representa una efeméride clave para la juventud, porque permite abarcar reclamos diversos bajo el horizonte de la equidad de géneros. Abarca reclamos sobre desigualdades en los distintos campos de acción (trabajo, cultura, deporte, política), abarca reclamos que buscan justicia por lxs compañerxs asesinadxs y reclamos sobre falta de políticas de prevención y tratamiento. Parte de la base de que el patriarcado afecta en todos los ámbitos de nuestra vida y por ende entiende que la lucha tiene que darse desde la heterogeneidad. El 8M es la demostración de que, a pesar de ciertas diferencias, a partir un horizonte en común se pueden construir acuerdos transversales; es el ejemplo de que la unidad de acción es necesaria y que siempre tiene que partir de la construcción democrática. Y permite por ende que todas las juventudes encuentren aunque sea un motivo para repensar y movilizarse, porque es lo que busca el feminismo: que desde el lugar de cada une podamos empezar a tejer nuevas maneras, lógicas y valores.

Es Lucha.

Myriam Aravena Guerrero, 37 años. Chile.

El 8 de marzo es lucha. Es la lucha de las obreras industriales a fines del siglo XIX, explotadas con jornadas extenuantes en las fábricas y otras tantas en sus casas criando, cocinando y limpiando. Es la lucha de las mujeres de hoy, que siguen teniendo una doble y triple jornada, contra un sistema que nos trata como si nuestras vidas valieran menos. Nos hemos levantado y lo seguiremos haciendo, mil veces si es necesario, para acabar con todas las formas de violencias, por una vida digna y justa.

Es unir nuestras voces y reforzar nuestras convicciones.

Noemí Barreto Uronicz

El 8M, es para mí, una acción conjunta que nos hace unir nuestras voces y reforzar nuestras convicciones, y a la vez, nos permite visibilizar los problemas reales que sufrimos día a día las mujeres en los distintos ámbitos y entornos en el cual nos desenvolvemos. Es una
oportunidad para que reflexionemos y nos comprometamos como sociedad a garantizar a todas las mujeres, a nuestras hijas, nuestras nietas, un futuro sin violencia, con igualdad de derechos y oportunidades para todas.

Para mí es una jornada festiva.

Obdulia Peredo Cuesta, 67 años. España.

El 8 de marzo es una fecha muy importante porque en ella reconocemos todos los logros realizados y los que quedan aún por conseguir que son muchos. Para mí es una jornada festiva y más ahora que desde las ultimas convocatorias hemos visto a las jóvenes tomar la iniciativa. Eso para nosotras, las mayores, es muy importante porque vemos el relevo. A pesar de la difícil situación por la que estamos pasando. ¡Viva el 8 de marzo!

Es una oportunidad para llenarnos de fuerza y alzar la voz.

Pamela Gabriela Guerrero Mariño, 24 años, Perú. 

El 8 de marzo es una fecha para recordar la lucha que tenemos las mujeres como grupo históricamente vulnerado. Es una oportunidad para mirar atrás y conmemorar cada paso en esa lucha, valorando los avances que se han logrado. También, para mirar al frente y pensar en lo que aún nos falta recorrer. Pero, sobre todo, es una fecha para que, conscientes de esas experiencias y expectativas, nos llenemos de fuerza y decisión para alzar la voz, ahora, desde donde estemos y podamos.

Es un planteamiento crítico y radical frente a un sistema incompatible con la vida.

Sara Combarros García, 28 años. España.

El 8M es un proyecto político que combina su carácter global con un aterrizaje concreto e inmediato. Es importante pensarlo desde lugares situados y en este caso lo hago desde Asturies, la periferia al norte de España. Sería un error reducir el 8M a una fecha concreta, su potencia radica en el proceso que interpeló al conjunto de la sociedad permeando en el sentido común mayoritario y que se desarrolló de múltiples formas: feminización de la protesta; sindicalismo social que desbordó el tradicional; politización de las violencias; construcción de convocatorias; generación de discursos; creación de redes entre mujeres etc. Esto, junto al periodo de acumulación de fuerzas previas, nos permitió llegar a ser miles de mujeres movilizadas no solo en las grandes ciudades asturianas, también en nuestros pueblos y zonas rurales. La herramienta y estrategia común que guió este proceso fue la huelga feminista. ‘Si nosotres paramos, parase’l mundu’ era el lema del paro y en ese ‘nosotres’ nos nombramos y nos reconocimos en la diversidad de nuestras vidas, empleos y trabajos domésticos. Así construimos un sujeto inclusivo con el que ampliamos el feminismo y ofrecimos un planteamiento crítico y radical frente a un sistema incompatible con la vida. 

La huelga vive en las luchas y un 8 de marzo más nos convocamos desde todos los lugares para seguir transformándolo todo y para recordar en este momento tan duro que ante la emergencia social, el feminismo es esencial. 


Significa memoria y futuro.

Valentina Alles, 39 años. Uruguay.

El 8M es un día de convergencia de los feminismos, actuales y pasados en la lucha por los derechos de las mujeres. También significa memoria y futuro. Memoria de las que nos antecedieron hace cientos de años en todo el mundo y de nuestras pioneras nacionales; sus luchas, sus reivindicaciones, sus logros, sus estrategias, sus aprendizajes y sus frustraciones. Y futuro porque el 8M fundamentalmente se trata de luchar por un futuro mejor para todas las mujeres en todo el mundo.

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