domingo 09 mayo 2021

Presente y perspectivas del fútbol femenino en Argentina

Foto: Manu Schulze

Loli Insúa*

El 2019 había cerrado de buena manera, con la victoria de la lucha de las pibas que logró la profesionalización del fútbol femenino en Argentina. Nadie imaginaba que este año nos traería una pandemia que alteraría todas las actividades y pondría en peligro esas conquistas.

En marzo se cumplió un año de que la AFA y Futbolistas Argentinos Agremiados acordaron la creación de la Liga Profesional de Fútbol Femenino. Uno de sus puntos sobresalientes plantea que los equipos deben tener al menos 8 jugadoras con contrato para poder pertenecer a la primera categoría del fútbol femenino. Se genera así un modelo mixto, en el que conviven jugadoras con contratos y jugadoras amateur en un mismo plantel. El aporte que realiza la AFA para el pago de estos contratos, equivale a lo que cobra un jugador de Primera C de fútbol masculino. En noviembre del año pasado se logró otra ampliación de derechos de gran importancia que fue que las jugadoras conservarán sus contratos en caso de embarazo, y que en caso de despido sin causa, los clubes deberán pagar la indemnización que corresponda.

El 20 de agosto, en vísperas del Día de la Jugadora que se conmemora el 21 del mismo mes en recuerdo de la victoria de Argentina frente a Inglaterra por 4 a 1 en el mundial de 1971, la AFA dio a conocer la Estrategia Integral de Fútbol Femenino 2021-2026, un plan elaborado para potenciar y ampliar la rama femenina del deporte. El proyecto incluye nuevos torneos como la Copa Federal y la Supercopa Femenina, ampliación en la cantidad de contratos obligatorios por club y la creación de divisiones inferiores para desarrollar la disciplina en las jóvenes.

Realidades locales

La primera categoría del fútbol femenino tiene 17 equipos en la actualidad. En los últimos meses hubo muchos movimientos de jugadoras de cara a la vuelta de los entrenamientos post-pandemia.

Un caso sobresaliente es el del equipo de River que, no sólo renovó los contratos vigentes sino que sumó jugadoras, llegando a 20 el total de futbolistas que firmaron contrato de cara a la temporada 2020-2021, dos más de las que se habían profesionalizado en 2019 y 8 más de las que exige la AFA como condición mínima para ser parte de sus competencias, a partir del próximo año.

Racing Club es otro de los equipos a destacar. A principios de agosto presentó al plantel para el 2021: extensión de contratos a jugadoras actuales, nuevas incorporaciones y promoción del deporte desde inferiores. Entre las decisiones está la integración de cinco juveniles dentro del plantel de Primera División, en concordancia con el espíritu que desarrolla el club de ser formador, un semillero, objetivo que se lleva adelante hace tiempo en la rama masculina y que ahora se extiende a la femenina.

Rosario Central, el primer club de una provincia que no es Buenos Aires en ingresar a la Primera División AFA es otro de los clubes que entiende como vital el trabajo de inferiores y la formación de jugadoras puertas adentro para sostener el proyecto y seguir creciendo en competitividad. Para 2020 tenía en los planes presentar las categorías sub 10, 12, 14, 16 y escuelita. Además es pionero en Argentina en implementar entrenamientos en función de los ciclos menstruales de las deportistas. Al respecto, Roxana Vallejos, Directora Técnica del equipo y promotora de esta modalidad comentó que el objetivo es potenciar a las jugadoras para que se desarrollen en el deporte de la mejor forma, que ninguna está obligada a brindar los datos personales sobre su ciclo menstrual y que fue recibido de manera muy positiva por todo el plantel.

Sin embargo, no todas tuvieron la misma suerte. Al cuerpo técnico del equipo de fútbol femenino del Club Huracán, compuesto por la directora técnica Juliana Román Lozano y la preparadora física Enriqueta Tato, no se le renovó el contrato que venció el 30 de junio. En su lugar se harán cargo de los entrenamientos Santiago Veit y Facundo Corriale. Huracán era uno de los pocos clubes que contaba con entrenadoras mujeres, junto con Rosario Central, Excursionistas y Lanús.

Villa San Carlos es un club que hoy juega en Primera División debido a la lucha de las jugadoras. El año pasado la dirigencia del club decidió descender al equipo porque no tenía el presupuesto para cumplir con los 8 contratos que exige AFA para pertenecer a la máxima categoría. Las jugadoras hicieron lo que la dirigencia no: salieron a buscar fondos para poder seguir jugando en Primera y lo consiguieron. Un año después, el club decide no renovar el contrato de Leila Encina, capitana del equipo y protagonista de la lucha porque el club permanezca en la A y lo hace de la peor manera: por zoom y sin posibilidades de despedirse de sus compañeras. La jugadora hizo hizo pública la situación por redes sociales:

“Hoy mi situación es esta: libre del club en plena pandemia, donde las posibilidades de poder seguir mi carrera profesional son muy bajas.  Todos sabemos que para poder jugar en otro club necesito un contrato, pero… ¿Cómo puedo probarme en plena cuarentena.”

Otra de las cuestiones que quedaron en pausa es el fichaje de Mara Gómez, la delantera de 22 años que podría convertirse en la primera mujer trans en jugar en la Primera División del fútbol local.

Mercado de pases internacional

Los últimos meses hubo varios movimientos internacionales, que se condicen con el comienzo de los entrenamientos en ligas como la europea y con la finalización de los primeros contratos que hubo en el fútbol local. Ligas más competitivas como la española, la francesa o la de Australia, tienen los ojos puestos en nuestro país a la hora de reforzar sus equipos y compraron jugadoras como Dalila Ippolito, la joven de UAI Urquiza que firmó contrato con la Juventus por 3 años, importante club que es el actual campeón italiano de fútbol femenino; Mili Menéndez que pasó de jugar en Racing Club a Granada; Vanina Correa, arquera de la selección argentina que firmará por un año con el RCD Espanyol de Barcelona y Mariana Larroquette, fichada para el Lyn de Noruega, ellas se suman a las jugadoras argentinas que ya juegan en el extranjero.

Ruth Bravo y Yael Oviedo, jugadoras del Rayo Vallecano, seguirán en ese club, Florencia Bonsegundo continuará una temporada más en Valencia y Estefanía Banini en Levante, al que se suma también la defensora de la selección argentina, Aldana Cometti.

La ex jugadora de Boca y mediocampista de la selección argentina Vanesa Santana se convirtió en el nuevo fichaje del club español Sporting Club de Huelva, Mariela Coronel pasó al Villareal y la delantera Belén Potassa fue presentada en Córdoba de España.

¿Cómo seguimos?

¿Cómo un país extremadamente futbolero no tiene mujeres jugando en todos lados? Falta de posibilidades, discriminación, mandatos sociales que nos alejan de las canchas, de los potreros, de la posibilidad de jugar desde temprana edad son algunos de los factores. Porque la pandemia profundizó desigualdades pre existentes.

La gran cantidad de argentinas jugando en Europa, Australia y México con ligas profesionales y de alta competencia, hacen notar que hay ojos puestos en el deporte en nuestro país.

Tenemos la posibilidad de avanzar hacia un deporte verdaderamente profesional y tener una liga competitiva al nivel de las internacionales, pero es necesario el apoyo de la AFA, de los clubes, el fomento de la actividad desde las divisiones inferiores y en todas las provincias del país. El Plan Estratégico 2021-2026 que presentó la AFA incluye estas dos últimas premisas y genera esperanzas. Y por supuesto, seguir avanzando en la organización, la lucha y la solidaridad que caracteriza al fútbol femenino, ejemplo de hacia dónde debe dirigirse el deporte en general.


* Loli Insúa es comunicadora social, amante de las redes sociales y la radio. Jugadora de futsal y hockey. Casi licenciada en Comunicación Social UBA y actualmente cursando una diplomatura en Género y Deporte. Co-conduce un programa de radio en Fm La Patriada. Locutora de podcast sobre fútbol femenino.

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