jueves 29 octubre 2020

Panorama de la COVID-19 en Colombia: un repaso económico y social

Vivamos Humanos*

El mundo y Colombia están enfrentando una pandemia que nadie vio venir y para la cual ningún Estado estaba preparado. Antes de empezar la pandemia, el 2019 cerró con un PIB en Colombia de 3,3%, uno de los mejores de América Latina, este comparado con el 2,7% de 2018, y con una tasa de desempleo del 10,5% en 2019. Para el primer trimestre de 2020 el PIB creció 1,1% respecto al mismo periodo de 2019 y para el segundo trimestre del 2020 decreció 15,7%, para mayo 2020 la tasa de desempleo fue de 21,4%, para junio 19,8% y para julio 20,2%.

En cuanto a los índices de pobreza y desigualdad, en 2018 el 27% de la población nacional estaba en condición de pobreza monetaria y, según el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE), teníamos un índice de Gini de ingreso per cápita de 0,517. Con la pandemia actual el temor es que se aumenten los porcentajes y que retrocedamos a tiempos vulnerables si no se tiene políticas y medidas eficientes para que la clase media frágil no recaiga en la pobreza.

En el 2019 el déficit fiscal de Colombia fue del 2,5% y según las proyecciones de Fitch Rating se esperaba que este aumentara al 4,5% del PIB en este año, debido a los bajos precios del petróleo, que iban a disminuir los ingresos de Colombia, esto sin prever la pandemia que estamos viviendo hoy en día. El Gobierno nacional ahora prevé un déficit fiscal de 8,2% del PIB a causa de la pandemia y proyecta que el PIB del país caerá 5,5% este año. Esperemos que acabe el año para terminar el balance y ver si las proyecciones son afines con la realidad.

La pandemia dejará la economía devastada y en detrimento fiscal si no se toman medidas. Una reforma fiscal, una vez pasemos la pandemia, es la solución que muchos economistas plantean para la situación que estamos enfrentando. Esta debe fundarse en aumentar los impuestos a grandes empresas y también es momento de distribuir las ganancias de estos sectores para ayudar, así como en épocas anteriores fueron redistribuidas las pérdidas del sector bancario, hacia todos los colombianos. Asimismo, deben reducirse las cargas tributarias a las pequeñas y medianas empresas. También se deben reformar las obligaciones tributarias a las personas de altos ingresos, ya que no es justo que a la clase obrera se les cobren impuestos que no son congruentes con sus ingresos. Asimismo, se debería pensar en una estructura sólida, como la renta básica, para la reducción de la pobreza no solo en momentos de crisis. Es hora de tomar partida, actuar con justicia y hacer lo correcto para sacar adelante la economía del país.

Ahora bien, la pandemia ha obligado a los gobiernos a tomar medidas de cuarentenas y aislamiento por periodos de tiempo muy amplios. Colombia vivió una de las cuarentenas más largas del mundo entre los meses de marzo y agosto. Hoy la cuarentena concluyó, pero muchas de las restricciones permanecen. Una de ellas es la educación virtual.

La crisis generada por el coronavirus hizo que los niños colombianos dejaran de ir al colegio desde el 16 de marzo. El Ministerio de Educación y las autoridades municipales y departamentales diseñaron protocolos para que los planes de estudio pudieran seguir aplicándose virtualmente, pero, ¿es eso posible?

Era necesario sacar a los niños de los colegios para frenar el ritmo de contagio del Coronavirus, sin embargo, las medidas tomadas para seguir con los programas académicos parten de la errónea premisa de que todos los hogares cuentan con computadores, tablets y conexión a Internet. Según cifras del MinTIC, el 50% de los hogares colombianos no tiene acceso a Internet. En la misma línea, un estudio de la Universidad Javeriana muestra que solo el 37% de los estudiantes de colegios públicos del país cuentan con computador e Internet en sus hogares — sin contar los hogares en los que hay un computador y varios niños—. La brecha es también enorme entre las ciudades y los municipios pequeños. En el campo la situación es crítica, pues la conectividad de los estudiantes es prácticamente nula. Los niños en el campo, sin la posibilidad de estudiar, están siendo reclutados por estructuras criminales e incluso se les paga por ser «raspachines» de cultivos de uso ilícito.

Por otro lado, está la dificultad para los miembros de familia, quienes ahora deben atender las tareas del hogar, el teletrabajo y el estudio de los niños, el cual requiere supervisión permanente de un acudiente. Esta situación es particularmente compleja en los hogares monoparentales. Vale la pena también evaluar qué consecuencias a futuro tendrá el encierro para los niños y su capacidad de socializar y relacionarse con sus pares en el futuro. UNICEF ya ha alertado sobre el daño irreparable en el desarrollo y la salud mental de los niños que han debido afrontar esa crisis desde casa. Habrá que encontrar herramientas que permitan a los menores asistir a sus colegios, al menos algunos días a la semana. Parece, infortunadamente, que eso ya no ocurrirá en el 2020.

Otra de las graves consecuencias de la pandemia en el país tiene que ver con los trabajadores informales, cuya subsistencia depende enteramente del trabajo diario que realizan en las calles. Su situación no fue tenida en cuenta a la hora de tomar las medidas, pues las ayudas que en principio prometieron el Gobierno nacional y los locales o bien no llegaron, o bien no fueron suficientes.

Hoy, superada la cuarentena, hay muchos más desempleados que en marzo. La tasa de desempleo superó el 20% de colombianos, cifra a la que no se había llegado en este siglo. Con el fin de salir de esta crisis, que no ha terminado, serán aún más importantes los alivios financieros y los estímulos al empleo que permitan garantizar condiciones de dignidad en la supervivencia de los colombianos.

En cuanto a los números de la pandemia, parece que hemos superado el primer pico. Seguramente con la reapertura vendrán más, pero, hasta el momento, el sistema de salud colombiano logró resistir el impacto sin los terribles colapsos que se vivieron en países vecinos como Ecuador e incluso en países europeos como España e Italia.

Ojalá pronto tengamos vacuna.


* Vivamos Humanos es una organización no gubernamental colombiana, sin ánimo de lucro, independiente y de alto nivel técnico, que articula a los sectores privado, público, internacional y a la sociedad civil, para realizar procesos de construcción de paz en todo el territorio nacional. También somos un centro de pensamiento en materia de Derecho Internacional Humanitario (DIH) y derechos humanos (DDHH). www.vivamoshumanos.com

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