miércoles 01 diciembre 2021

“Maradona, un mito plebeyo”

Juan Delgado

Hace poco más de un mes, NED Ediciones publicó el libro “Maradona, un mito plebeyo”. Se trata de una compilación de reflexiones, comentarios y obituarios de distintas personalidades de la academia y la militancia iberoamericana a propósito del fallecimiento del exfutbolista argentino, campeón del mundo en el ‘86 y figura mítica popular, a cargo de Antonio Gómez Villar.

El libro plantea la interesante tarea de descifrar la compleja trama de significados nucleados alrededor del astro argentino. Más allá del éxito de dicha propuesta, lo que cabe resaltar no son únicamente las interesantes reflexiones acerca del Maradona en tanto leyenda popular. Lo que me gustaría presentar, a riesgo de mimetizarme con el propio espíritu del volumen y abandonar así la postura del analista que prepara una reseña, es un intento de explicación para el hecho de que jóvenes intelectuales como los que firman los ensayos se propongan desandar el mito maradoneano.

La mayoría de los ensayos dan cuenta del dolor profundo que sentimos cuando el 25 de noviembre pasado se anunciaba en la televisión argentina que el corazón de Maradona, el hombre de las mil vidas y las mil muertes, había finalmente dejado de latir. Tras el shock y la conmoción, llegaron las reflexiones. A mi entender, la madre de todas las preocupaciones puede resumirse en la siguiente pregunta: ¿Cómo la muerte de un hombre que no conocimos y cuya incidencia en los sucesos cotidianos de nuestra vida era nulo puede generar una tristeza, una identificación y un impacto de esta magnitud? Quizás la desesperante naturaleza de esta pregunta sea la que nos lleve a desentrañar la construcción de una figura que superó lo humano y ascendió al panteón de los dioses populares.

El libro aborda, como no podría ser de otra manera, las contradicciones propias del apoyo incondicional a una persona tan profundamente contradictoria como Maradona. Es así que se intenta resolver la cuestión de por qué un hombre multimillonario, que llevaba hasta dos Rolex al mismo tiempo, puede ser considerado un abanderado de los humildes. De la misma forma, cómo un hombre con un cuestionable prontuario en términos de violencia de género puede hacer las veces de ídolo de tantas mujeres con un compromiso irrenunciable con la causa feminista. Cómo un hombre políticamente volátil, amigo y enemigo de Macri, amigo y enemigo del menemismo, amigo personal de Fidel Castro, Hugo Chávez y Nicolás Maduro, puede trascender banderas políticas en un país tan desgarrado por la discusión política diaria como lo es la Argentina.

La línea que recorre el libro es, por lo tanto, la de la contradicción. Y con esta línea, que ensayo a ensayo se enreda y desenreda formando un laberinto del que a veces hasta los más convencidos maradoneanos caemos presos, aparece una salida. Es una salida que nos permite abandonar por encima el laberinto, pararnos de frente al espejo y sostener, convencidos, que somos irremediablemente maradoneanos. Y, aun así, esa salida no es otra que la felicidad, la más bella de las pasiones y la más inexplicable de las sensaciones que el ser humano puede experimentar. El mito Maradona, como bien se señala en varios de los artículos del volumen, es el mito de la felicidad absoluta, del hombre que más allá de todo lo hecho y deshecho en su carrera profesional y vida privada, brindó a millones de personas una válvula de escape de una existencia muchas veces triste y carenciada.

La muerte de Maradona llegó en un momento difícil para los argentinos. Una pandemia que parecía no tener un final y una realidad social con niveles de pobreza y miseria avergonzantes, agravados fuertemente por la crisis pandémica. Su funeral, restricciones sanitarias mediante, estuvo marcado por el hilo de fuego de los históricos funerales del suelo argentino: el de Gardel, el de Evita, el de Perón y, más acá en el tiempo, el de Kirchner. Una alegoría perfecta de lo que Maradona fue y significó para millones de argentinos: una excusa para volver a juntarse, para volver a llorar y reír juntos, recordar, añorar y dejarse desgarrar por la sensación de inevitabilidad que conlleva la muerte de un ser querido.

El lector de “Maradona, un mito plebeyo” se interesará entonces por el diálogo que se construye alrededor de momentos históricos en los que Maradona generó sensaciones de felicidad inentendibles para quienes no sean parte del Maradona colectivo.  Recorren el libro célebres episodios de su vida, y nuestras vidas, como sus míticos goles a Inglaterra -proeza deportiva a la vez que representación pictórica en movimiento del poema improvisado por Víctor Hugo Morales-, su llanto desconsolado en la final del Mundial de Italia 1990, sus diatribas contra la FIFA y los Estados Unidos, así como sus chicanas y agudas frases que ya forman parte del léxico argentino de Ushuaia a La Quiaca.

El valor de este libro solo aumentará con el correr de los años. Cuando el escándalo que persiguió a Maradona toda su vida finalmente se apague, cuando su valor mercantil en las mediciones de rating desaparezca, cuando los oportunistas vampirescos que lo acompañaron siempre encuentren el olvido en el que la historia los depositará ineluctablemente. En ese momento, solo quedará lo que causó en las grandes mayorías populares. Maradona fue un ídolo y un referente que paradójicamente lideró siempre por presentarse como lo alcanzable y lo inalcanzable. Siempre fue un humano, de la h a la o, plagado de problemas, derrotas y éxitos. Cuando todo lo que rodeó a la figura de Maradona finalmente deje de colmar las pantallas y periódicos del mundo, nos quedaremos con Diego. Este libro es el primero de los intentos de quedarnos con Diego y, por fin, dejar en paz a Maradona. 

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