viernes 17 septiembre 2021

Ley Trans y feminismo. Un acercamiento coloquial al debate vigente

Nerea de Diego*

¡Hola! Estuve mirando algún artículo que fuera didáctico y que estuviera bien, pero no me terminaba de convencer ninguno, así que creo que es mejor que te lo explique yo un poco porque va a ser más rápido y sencillo para las dos. Evidentemente no soy ninguna experta, puedo confundirme y quizás en un tiempo no esté de acuerdo con todo lo que te vaya a decir jajaja, por eso me da palo liarla, pero está bien. Tampoco sé qué conoces y qué no, igual te digo algunas cosas que ya sabes. El debate realmente no está solo en la ley trans, viene de bastante antes, pero me centraré en la historia más reciente. Digamos que posturas en ambos lados siempre han existido, pero ahora tienen más peso en el debate político, sobre todo porque PSOE y Podemos representan más o menos cada uno de los polos. En realidad, esto me da rabia porque se está instrumentalizando mucho -sobre todo por parte del PSOE- para poder mantenerse en esa línea diferenciadora en las políticas de igualdad que les caracteriza e intentar abanderarse de todo el feminismo. Si todo lo que no es feminismo radical (abolicionista)[1] no es feminismo (como ellas dicen), son las únicas que pueden canalizar esas demandas y conseguir la verdadera emancipación de las mujeres. Tampoco soy sospechosa de votar a Podemos, aunque desde luego en este caso son las que están promoviendo la ley trans y yo lo apoyo 100%. Yo he sido siempre crítica con “las teorías queer” de las que ahora te hablaré, pero se ha polarizado tanto el debate que me posiciono sin problemas a favor del transactivismo, me parece que son las víctimas reales de todo este jaleo.

En fin, dicho esto, y yendo un poco al contexto previo de todo, una de las líderes del movimiento abolicionista transexcluyente es Lidia Falcón, líder del Partido Feminista de España, que estaba dentro de Izquierda Unida hasta que las expulsaron por transfobia. Lidia Falcón dice y ha dicho tremendas burradas no solo hacia las personas trans, sino también en general hacia todo el colectivo LGTB. Te adjunto una noticia[2] que está anticuada, porque archivaron sus denuncias por delitos de odio, solo para que veas qué clase de cosas dice, aunque no hace falta rebuscar casi nada por internet para encontrar otras muchas (Reguero Ríos, 2020)

Regulacionismo y abolicionismo: una premisa que incita al odio

En fin, las principales críticas en un principio venían por el debate sobre la prostitución: entre abolicionistas o regulacionistas. Las primeras tienen como objetivo principal abolir la prostitución, las segundas pretenden regularla para que las mujeres que la ejercen tengan garantizadas unas condiciones de vida dignas. Si me preguntas a mí, yo soy abolicionista de la prostitución, considero que -hablando mal y pronto- es violar pagando, no existe una relación libre entre las dos partes. El consentimiento no se puede pagar, eso es chantaje. Aún así, es un tema muy difícil, es muy fácil querer abolir la prostitución, pero una cosa no queda abolida de un día para otro y para ello hay que intervenir. Mientras todo esto ocurre hay muchas mujeres que exigen unas condiciones de vida dignas que les proporcione seguridad. El regulacionismo propone legalizar la prostitución, que las llamadas “trabajadoras sexuales” tengan un contrato de trabajo, seguridad social, etc. El problema de esto es que, en muchos casos, no hay una intención de hacerla desaparecer, sino de normalizarla. Planteado esto, muchas abolicionistas acusan al colectivo trans de estar a favor de la regulación de la prostitución, el debate de repente es abolicionistas VS mujeres trans. El caso es que un gran porcentaje de las mujeres trans se encuentra en riesgo de exclusión y recurren a la prostitución para ganarse la vida, es normal que quieran sentirse seguras. Como decía, yo soy abolicionista, pero lo que no se me ocurriría jamás es culpar a las víctimas de la prostitución de perpetuar su propia opresión, la verdad. Además, hay muchas mujeres trans que quieren la abolición de la prostitución (enseguida te explicaré la diferencia para las feministas transexcluyentes entre transexual y “cuir”).

Total, que en esas estábamos en la previa del 8m de 2020. El bloque abolicionista de Madrid no firmó el manifiesto porque no estaba de acuerdo, se saltó todo el protocolo y se plantaron en el escenario al final de la manifestación mucho antes de la pancarta principal de cabecera. Se lió, como era esperable.  A partir de aquí se ha magnificado el debate. El feminismo radical ha sido copado por estas mujeres (no todo el feminismo radical es tránsfobo) y han acusado al transfeminismo de borrar a la mujer cis.

Una breve aclaración de conceptos

Igual aquí aprovecho para explicarte un poco los conceptos, por si acaso.  Las personas trans son aquellas personas cuya identidad de género no se asocia con el que se le asignó al nacer en función de su sexo. Las personas cis son aquellas personas cuya identidad de género sí se asocia con el que se le asignó al nacer en función de su sexo. Dentro de las personas trans digamos que hay dos distinciones: las personas transgénero y las personas transexuales (esto es importante para después). Las personas transgénero simplemente tienen una identidad distinta, pero no tienen por qué acomodar su cuerpo a lo que se espera de su género, es decir, no se someten a operaciones quirúrgicas y muchas tampoco se hormonan. Surge la crítica a la idea del “cuerpo equivocado”. No son las personas trans las que tienen un cuerpo equivocado y deben corregirlo para que se adapte al género, es la sociedad la que está equivocada al asignar arbitrariamente un género en función de los genitales e imponer en base a ello unos roles y unas pautas de comportamiento. Las personas transexuales sí se someten a estos procesos de cambio de cuerpo. Ninguno de los dos subgrupos es mejor ni peor por tomar una decisión u otra, por eso se utiliza el concepto “trans”, sirve como paraguas para poder hablar de ambas realidades.

Las feministas transexcluyentes se basan en el sexo para explicar la opresión de las mujeres. Al nacer con vagina, al ser una hembra humana, vas a sufrir violencia patriarcal. Para ellas, el hecho de que una persona nazca con pene y se identifique como mujer supone obviar el peso que tiene el sexo en el sistema patriarcal. Como esta mujer trans ha sido socializada como hombre, no ha sufrido la opresión de ser mujer y -además- tiene roles masculinos, por lo que es una potencial violadora o maltratadora. Las feministas transexcluyentes acusan a la(s) teoría(s) “queer o cuir” de borrar el sexo, de fijarse solo en el género. Dicen: si obvias el sexo, que es la base de la opresión de las mujeres, estás borrando a las mujeres.

El tema es que el género es un constructo social y el sexo es algo biológico. Las feministas transexcluyentes presumen de ser materialistas (en el sentido filosófico). Para ellas, aunque tú tengas un género (mujer) no coherente con tu sexo (persona con pene, para ellas… macho), no vas a sufrir la opresión de ser mujer, porque la opresión -dicen- se sufre por el sexo, no por el género. La cosa cambia cuando esa mujer trans se cambia el sexo y se hormona hasta tener efectivamente la apariencia de una mujer cis, en ese momento es aceptada (por algunas, otras ni con esas). Por eso te dirán que no son tránsfobas, porque “respetan” a las mujeres transexuales (no así a las transgénero).

Incongruencias, malas interpretaciones y manipulaciones del feminismo transexcluyente.

Aquí entran en una incongruencia enorme, porque por un lado dicen que si no tienes el passing[3] de mujer no eres oprimida por ello, pero por otro lado acusan a las personas trans de perpetuar los roles de género. Simplifican el tema diciendo que las personas trans dan por hecho que, si a una hembra le gusta la ropa masculina (por ejemplo), es un chico trans o al revés, que, si un macho viste con ropa femenina, es una chica trans. Esto no funciona así, es una falacia como una casa, ninguna persona trans dice que por no cumplir los roles de género seas trans. Otra cosa distinta es que una mujer trans se sienta más cómoda vistiendo con la ropa asociada a su género tal y como le impone la sociedad (tal y como hacemos todas cuando nos maquillamos, cuando nos depilamos y un sinfín de cosas más). Es muy fácil encontrar a chicas, a compañeras trans en cualquier parte, sobre todo en Twitter, cuya expresión de género no es la acorde con la que se espera de una mujer (que por ejemplo tengan vello corporal o las facciones muy masculinizadas, que vistan de una manera o que tengan un determinado tono de voz) que son humilladas por las feministas transexcluyentes y cuya identidad es ninguneada por no tener passing. He de decir, de hecho, que las personas cis tampoco tienen los mismos atributos ni marcadores de sexo. Una mujer cis puede tener la espalda más ancha, más vello corporal, la voz más grave, etc… producir más testosterona y no por ello es menos mujer. Ser mujer (cis o trans, hayas completado la transición de sexo o no) trae consecuencias en sí mismas y las mujeres trans son oprimidas por ser trans, pero también sufren machismo y misoginia.

Tengo que hacer varias puntualizaciones: a las feministas transexcluyentes se les llena la boca hablando de “la teoría queer”, el lobby queer o cuir, a modo despectivo como si fueran una única cosa. Se dicen teorías queer a un compendio de teorías muy diversas entre ellas que son críticas con la concepción moderna del género y muchas de ellas aportan grandes y necesarias reflexiones tanto para la lucha LGTB como para la lucha feminista. Una persona trans no tiene una ideología determinada por el hecho de ser trans, aunque desafíen el género no se convierten en defensoras de las teorías queer, de hecho, fuera de la burbuja del debate, muchas personas trans ni siquiera están leídas o no han profundizado en ellas.

¿Materialismo o biologicismo determinista?

Las feministas transexcluyentes se burlan de las identidades al considerarlas no materiales (no se basan en el sexo, para ellas la base de la opresión), pero en sí mismo el hecho de ser mujer es una identidad, un constructo social. Caer en que lo que te constituye como mujer es que tengas útero y vagina es puro esencialismo, es contraproducente incluso para el propio feminismo[4]. El enemigo de las mujeres y del colectivo trans es el mismo, el género, el sistema cisheteropatriarcal (y, en mi opinión, el capitalismo, que permea todo). Una cosa es atender a las condiciones materiales, no idealistas o superfluas que ignoran la existencia de una opresión por sexo (algunas teorías, no todas y mucho menos la línea que sigue la Ley trans que, por cierto, de momento ni siquiera incluye el concepto “no binario”) y otra cosa es obviar el resto de las condiciones que afectan a la construcción de la identidad de género de una persona y que tienen que ver con todo un proceso de socialización muy diverso y contingente. Cómo puedes pretender abolir el género si eres la primera que te aferras a tu identidad como mujer solo por el hecho de tener vagina. Se puede compartir o no la estrategia de difuminar el sexo para evidenciar lo absurdo de la existencia del género (yo no la comparto a priori), pero que tu propuesta de abolición del género se base en una negación directa de estas contradicciones que produce el binarismo de género, es reaccionario. Lo material no es solamente lo tangible, lo físico, ninguna te negaría que la clase social está basada en condiciones materiales y también es en sí misma un constructo social. Dijo Miquel Missé, un sociólogo y activista trans en su libro “A la conquista del cuerpo equivocado”: “Ser hombre o mujer solo es posible en un sistema social que organiza a los sujetos en función de su biología, pero no es ninguna verdad natural (…) las normas y presiones sociales no son naturales, no responden a ninguna verdad ni certeza” (Missé, A la conquista del cuerpo equivocado, 2018). Te adjunto una entrevista suya que resume un poco el contenido del libro, por si quieres echarle un ojo[5](Missé, 2019) (no le compro todo, pero me parece muy valioso lo que dice y plantea)

Esa es otra, este biologicismo rancio basado en la ciencia me parece un argumento absurdo: no sé en qué momento la ciencia ha estado de parte de las mujeres a lo largo de la historia, pero ahora nos protege ante un enemigo aberrante, un monstruo inhumano y misógino, la mujer trans. No sé, a mí no me convence, pero si nos ponemos a hablar de ciencia, desde hace algunos años la OMS eliminó “la transexualidad” como una enfermedad y desapareció también del DSM-5 como trastorno mental (en el CIE-10 creo que sigue, pero en el CIE-11 ya no saldrá). A pesar de ello, la ley vigente (Ley 3/2007, de 15 de marzo, reguladora de la rectificación registral de la mención relativa al sexo de las personas) sigue patologizando a las personas trans que quieren cambiar su nombre y su “sexo” en el registro civil, pues deben llevar 2 años en hormonación y además, deben tener un diagnóstico médico o psicológico de disforia de género (las preguntas que les hacen son ridículas).

¿Es la Ley trans una amenaza para la “hembra humana”?

La Ley Trans pretende, en primer lugar, eliminar esta condición, garantizando la libre autodeterminación de género. La libre autodeterminación de género no es “que se elige el género sin más que la mera voluntad o el deseo” tal y como dice Carmen Calvo (Castro & Riveiro, 2021), faltaría más.

La identidad de género no se elige, de la misma manera que no se elige la orientación sexual. La crítica no viene solo por el borrado de las mujeres (al que ya he aludido antes y que es mucho más amplio, como todo, pero no me quiero extender más, que me estoy pasando), las feministas transexcluyentes están muy preocupadas por el hecho de que las mujeres trans puedan entrar a baños de mujeres, porque según ellas son potenciales violadorEs. Para empezar, las mujeres trans llevan entrando al baño de mujeres mucho tiempo, porque ya existía el cambio registral de sexo en el DNI sin necesidad de pasar por ninguna cirugía y no ha ocurrido nada en absoluto, aparte de algún caso de dudosa veracidad en… Canadá, por ejemplo, que sacan a la luz una y otra vez para intentar crear un problema político donde no lo hay. Además, asumir que una mujer trans es una potencial agresora es tránsfobo per se. Una mujer trans NO ES UN HOMBRE. Fin. Otro de los miedos es que las mujeres trans vayan a las prisiones de mujeres, por lo mismo, porque son agresoras sexuales. De nuevo, las presas trans llevan muchos años en cárceles de mujeres. Hay infinitos bulos y pendientes resbaladizas de este estilo, como el acceso a las olimpiadas de mujeres transgénero. El hecho es que, de nuevo, las mujeres transgénero pueden acceder a la categoría de mujeres en las olimpiadas desde hace tiempo, pero ninguna lo ha conseguido (no tendrán tantos privilegios), solo lo ha conseguido un chico trans: Chris Mosier[6]. Una cosa más he de decir sobre la autodeterminación de género: en ningún momento la ley trans niega el sexo biológico, el sexo registral seguirá asignándose en función de los genitales.  

Tema recurrido es el de las denuncias por violencia machista. En este sentido, el Ministerio de Igualdad recogió las críticas y tuvo en cuenta la posibilidad de que un hombre iniciara un proceso de cambio de sexo registral para eludir la ley de violencia de género. Ahora esto se prevé y no está de más, pero, aunque un hombre hubiera decidido hacer eso (lo cual es improbable, porque cambiarse el sexo en el DNI tiene unas consecuencias mucho menos bonitas de las que se piensan) el propio derecho ya tiene herramientas para hacer frente a estos casos. Quiero añadir también que, si un hombre cis quisiera entrar en un baño a abusar de una mujer, por desgracia, no necesitaría de ninguna ley trans que le sirviese de protección. De hecho, ya lo hacen y la mayoría salen impunes.

Las feministas transexcluyentes también se preocupan por las llamadas infancias trans.  Este es evidentemente un tema complejo y donde caben muchas críticas (Miquel Missé es crítico de hecho con el concepto de infancias trans en su libro), pero donde también se cuela mucho estigma, relacionado con los roles de género que ya comenté anteriormente[7]. El hecho es que con la ley de 2007 los menores trans debían esperar a cumplir la mayoría de edad para poder cambiar el sexo registral, con todas las condiciones que ya he mencionado antes de hormonación, etc. La nueva ley permite a los menores cambiar su DNI. Las críticas con la ley trans dicen que es que “van a hormonar a los niños” y nada más lejos de la realidad. En primer lugar, porque ya no será necesario tal y como decía antes pasar por ningún proceso de hormonación ni tener un diagnóstico patologizante y después porque, si el adolescente decidiera pasar por un proceso de hormonación, sería por su propia voluntad (de la misma manera en que defiendo y muchas feministas defienden que las adolescentes puedan abortar sin necesidad del consentimiento paterno).

La nueva ley trans también garantiza la posibilidad del cambio de sexo para las personas extranjeras, quienes hasta ahora debían regresar a su país de origen para hacerlo (en muchos países no se puede). De hecho, las personas trans refugiadas no podrían ni siquiera volver a su país de origen. Aún así, es un tema del que de momento tampoco controlo.

Otro debate que está sobre la mesa (pero que no se incluye en la ley trans, por lo que ni siquiera es un riesgo real) es el que tiene que ver con el concepto “persona gestante”. Las personas que critican este concepto señalan (y es razonable) que invisibiliza a muchas madres y sobre todo la violencia obstétrica que ha costado tanto visibilizar. El problema de esta crítica es la falsa dicotomía que plantea, en primer lugar, porque la persona gestante que no es mujer cis también tiene unas emociones y unas necesidades que deben ser respetadas durante el proceso de gestación, el parto y posparto y porque, en segundo lugar, podrían encontrarse fórmulas jurídicas que visibilizasen todas las realidades. Y se han encontrado, de hecho, el problema es cuando muchas veces las críticas se convierten en ataques y en culpabilizar al otro.

En fin, podría seguir con las críticas y las acusaciones (como culpar al “lobby LGTB” de mercantilizar el cuerpo de la mujer alquilando sus vientres mediante la mal llamada gestación subrogada, que es en realidad explotación reproductiva), pero volvería a lo mismo, no todas las personas LGTB están de acuerdo con estas prácticas y en muchos casos tiene un componente más de clase social que de identidad y orientación sexual.

Finalmente quiero decir que ya existen Leyes trans en muchísimas CCAA y no ha ocurrido ninguna de las cosas que tanto preocupan a las feministas transexcluyentes. Una ley trans estatal lo que haría sería garantizar estos derechos en aquellos ámbitos en los que el Estado tuviera competencia y, además, mejorar las condiciones en las CCAA donde 1. No hubiera ley trans y 2. Donde sí que la hubiera, pero se pudieran mejorar. En Argentina llevan desde 2012 con una ley muy similar aprobada[8]y tampoco han desaparecido las mujeres ni sus reivindicaciones, de hecho, siguen luchando por sus derechos y lo hacen juntas. Hace nada se aprobó por fin la ley del aborto en la que, por cierto, se incluye la coletilla de “mujeres y personas gestantes”[9]

Declaración de intenciones

Yo defiendo rotundamente la ley trans, no solo por lo que he venido enumerando, sino porque también ofrece muchas otras garantías de cara a la educación, a la sanidad, al acceso a los procesos de hormonación y operaciones quirúrgicas (si se quisiera), en el entorno laboral… en fin, a la visibilización e integración del colectivo trans en la sociedad. En algún momento les han intentado mostrar como enemigos, pero el hecho fundamental es que son las primeras víctimas de todo esto. Las estadísticas (las reales) sobre suicidios, prostitución, paro, etc… hablan por sí solas y son fáciles de conocer en cuanto hay interés, no entraré ahora que quiero ir concluyendo jajaja.

Lo peor de todo esto no son las críticas a la ley trans, como decía, son los ataques a las mujeres trans[10]. Son constantes la burlas y el acoso, la demonización, la sobreexposición. Podría tirarme horas enviándote tweets, artículos y demás declaraciones de feministas transexcluyentes riéndose de las mujeres trans, por mucho que luego quieran decir que no son tránsfobas. Yo tengo muy claro de qué lado de la mecha estoy.

No sé si me he extendido más de lo que esperabas, es un tema que me tomo muy en serio. He intentado que fuera coloquial y más o menos didáctico, por eso me resulta muy difícil resumir un tema que es tan pero tan difícil. A mí se me escapan muchas cosas y evidentemente también me surgen algunas contradicciones, pero tengo una base de la que estoy muy segura y parte del respeto hacia los derechos humanos. Si tienes alguna pregunta, réplica o aportación, me la puedes transmitir jaajja, espero haber servido de ayuda. Ah, por cierto, evidentemente mi postura no es la de todo el colectivo trans, creo que ya sabes que hablo solo desde mi perspectiva, por eso he incluido algunas cosas con las que sí soy más crítica. También hay personas críticas con las identidades que no caen en la transfobia, aunque dentro de la asamblea abolicionista… no conozco ninguna. Y ya está. Un besín.

Notas


[1] Las feministas radicales abolicionistas entienden (simplificando) que el origen de la opresión de la mujer es el sistema patriarcal y que la emancipación de la mujer pasa por abolir el género.

[2] Adjunto, en este caso, la referencia del artículo.

[3] Con passing me refiero a que la apariencia de una persona trans sea similar a una persona cis.

[4] De hecho, esto puede llevar también a justificaciones biologicistas y deterministas que justifican la supremacía del hombre sobre la mujer.

[5] Adjunto, en este caso, la referencia de la entrevista.

[6] En la categoría masculina, claro está.

[7] Además de la posibilidad que se les abre en este nuevo borrador de ley de acceder a bloqueadores hormonales.

[8]Ley 26.743 de 9 de mayo de 2012 de Identidad de Género de Argentina.

[9]Ley 27.610 de 30 de diciembre de 2020 de Acceso a la interrupción Voluntaria del Embarazo de Argentina.

[10] Por supuesto también a los hombres trans pero, en este caso, no están tanto en el foco del debate. En más de una ocasión he visto cómo las feministas transexcluyentes dejaban caer que de nuevo son los varones los que se llevan todo el protagonismo en los debates de mujeres refiriéndose, claro está, a las mujeres trans.

Referencias

Castro, I., & Riveiro, A. (4 de febrero de 2021). Calvo, sobre la ‘ley trans’: “Me preocupa la idea de pensar que se elige el género sin más que la mera voluntad o el deseo”. Eldiario.es.

LaSexta.com. (21 de febrero de 2021). Calvo critica el borrador de Ley Trans: “Me preocupa pensar que se elige el género sin más que la mera voluntad”. La Sexta.

Missé, M. (2018). A la conquista del cuerpo equivocado. Egales.

Missé, M. (12 de enero de 2019). Miquel Missé: “No hay nada biológico en ser trans, como no hay nada biológico en ser hombre o mujer”. (M. Borraz, Entrevistador)

Reguero Ríos, P. (19 de octubre de 2020). Por qué ha ordenado la Fiscalía de Barcelona investigar si Lidia Falcón ha cometido un delito de odio. El Salto.

*Nerea de Diego es estudiante de Ciencias Políticas en la Universidad Complutense de Madrid. Es activista en diferentes colectivos sociales desde 2016 y, actualmente, militante de Cantabristas.

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