martes 15 junio 2021

La mujer en el contexto político y la eficacia de la formulación de legislación con perspectiva de género

Mónica Alejandra Espinosa González

“Los monumentos representan una determinada época de la historia, los logros y la identidad de las personas, pero cuando ya no cumplen su función y no se identifican con el contexto actual, deben construirse nuevos.”

-Periodista Anónimo.

La participación de las mujeres en el contexto político en Latinoamérica ha incrementado a paso lento pero firme. De manera constante se ha permeado la lucha de las mujeres al interior de los órganos que conforman los gobiernos vigentes, así como la promulgación de leyes que salvaguardan la vida e integridad de las mismas.

Sin embargo, los esfuerzos se encuentran concentrados en la obtención de los mínimos vitales que aseguren la vida digna de las mujeres. Para ello, la observancia de la realidad mexicana es un ejemplo de como la creación de una estructura pensada para resolver los problemas de género no es suficiente para lograr la inclusión, salvaguardar y generar los avances en la extinción del patriarcado.

El 8M celebrado en México en 2020, fue una protesta marcada por las energéticas reacciones en la marcha. Ante la impotencia, la desesperación de las carpetas de investigación sin resolver, la indiferencia del ejecutivo (siendo que el feminismo no es un tema que se encuentre contemplado en la agenda del presidente actual) y la falta de sensibilidad ante el tema, así como los índices de feminicidios y violencia hacia las mujeres antes y durante la pandemia se derramó el vaso de un gran colectivo de mujeres mexicanas.

Entonces nos encontramos con dos dimensiones; la primera, México en perspectiva comparada con una estructura jurídico política “fortalecida” para la mujer y, por otro lado, la mujer con un rol político, pero en un contexto completamente patriarcal y violencia de género con legislación con falta de fondo y leyes de papel.

Comenzando con el primer eje, México se jacta de tener leyes y reformas en contra de la violencia hacia la mujer y en una óptica comparada, México es de los países de LATAM con mayor número de instrumentos jurídicos para la protección, inclusión y persecución de delitos con perspectiva de género, entre alguno de ellos contamos con los siguientes [1]:

  • La Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer (CEDAW);
  • En 2007 con la ley de acceso de empezó una armonización en ordenamientos penales, civiles para ponerlos en sintonía con el respeto a la dignidad de la mujer.
  • La Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra la Mujer (Belém do Pará).
  • La Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia.
  • El Reglamento de la Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia.
  • El Reglamento para el Funcionamiento del Sistema Nacional para Prevenir, Atender, Sancionar y Erradicar la Violencia contra las Mujeres.
  • Reforma Constitucional de paridad de género.
  • Ley de Menstruación digna.
  • Declaratoria de alerta de violencia de género que se activa en zonas o regiones con altos índices de violencia en todas sus formas.
  • Tipificación del feminicidio.
  • Agravio comparado.
  • Ley Olimpia.
  • Reforma constitucional de 2014 para garantizar la paridad de género.

Aun ante esta estructura jurídica de derecho nacional e internacional, tan solo en 2020 en plena pandemia y confinamiento mundial, en México se registraron 3,723 feminicidios y homicidios dolosos en contra de mujeres [2], cifra que no era muy distinta al año anterior (2019) sin condiciones de pandemia, por lo que no es sorpresa que esa cifra sea un foco rojo e indignante ¿Cómo es posible que las cifras se mantengan ante un panorama de emergencia sanitaria y un obligado encierro? Si bien es un tema que tiene muchas vertientes, la inactividad y la insensibilidad por el tema de parte de los órganos públicos correspondientes, es simplemente inaceptable.

Aunado a la anterior, la ineficacia de los instrumentos jurídicos para llevar a cabo las investigaciones sobre temas de género, los problemas conceptuales a los que se enfrentan los agentes judiciales, la falta de fiscalías especializadas (son muy escasas a comparación de la extensión territorial), la falta de capacitación del personal de gobierno para hacer que las unidades de género, las fiscalías, el poder judicial en sus distintos niveles y las instituciones especializadas cumplan de manera asertiva su función. Por ello es que, a lo largo del 2020, se pudieron observar manifestaciones con actos violentos a manera de denotar la desesperación de mujeres ante la pasividad del gobierno.

Ahora bien, en el entendido de que existe una lógica que nos lleva a buscar que las leyes que garanticen la protección de las mujeres, perspectiva de género y ese marco legal que permita alcanzar la creación, evolución y adaptación de instrumentos legales provengan de mujeres inmersas en las legislaturas y contexto político en todos sus niveles, es otro problema en el cual no se ha profundizado lo suficiente.

La reforma constitucional de 2014 sobre paridad de género, busca asegurar el 50% de los espacios en el plano público a las mujeres. Sin embargo, al interior de la burocracia política, las mujeres que logran ingresar a esos círculos son víctimas de distintos tipos de violencia o discriminación, topándose, además, con el pacto patriarcal.

Al interior del mundo político, las mujeres se encuentran con desafíos como la discriminación por cuestión de género. Además, han sido humilladas, acosadas, despojadas de sus oficinas, chantajeadas, señaladas y han tenido que lidiar con las labores del hogar. Cuando un hombre hace política, su pareja es quien apoya y mantiene el equilibrio en el hogar, sin embargo, cuando una mujer hace política, no obtiene el mismo tipo de apoyo que un varón y debe responder a “obligaciones” de la casa. Por este motivo, se vuelve aún más complicado llevar a cabo su trabajo o bien, se ven obligadas a desistir a los puestos por cuestiones familiares.

El hecho de que una mujer ocupe un espacio en la política, no significa que todo esté resuelto y que pueda dedicarse a mejorar las leyes de las cuales hablamos en líneas anteriores. Es tan solo el primer escalón de desafíos a los cuales se deben enfrentar. La mujer que se integra a la vida política, en realidad se integra a un mundo manejado por hombres. La forma de legislar, tomar decisiones, manejarse y la construcción de ideas, vienen desde la visión del patriarcado. El sistema está soldado desde la visión del hombre, por lo que, sin darse cuenta, las mujeres continúan con esa construcción política, siendo que, dotadas de los conocimientos, la conciencia, las capacidades, la visión y la intuición características de las mujeres, no pueden hacer uso pleno de esas habilidades frescas y necesarias para una revolución política con perspectiva de género.

Tan marcado ha sido el sesgo entre hombres y mujeres en la política, que en 2018 se congregó la primera marcha en contra de la violencia política de género, haciendo visible esta problemática silenciosa y, ha visibilizado aún más el acoso que sufren las mujeres que hacen política. Por ejemplo, se han observado a candidatos manoseando, tocando o ejerciendo algún tipo de acoso a las mujeres que los acompañan en las campañas para las próximas elecciones de 2021 en México.

Un caso polémico en la misma campaña electoral, fue la de la candidatura para el Estado de Guerrero. El candidato del partido de “Morena”, fue fuertemente señalado por existir varias denuncias por acoso en su contra, por lo que se perpetuó un movimiento para lograr anular su postulación (sin embargo, esa anulación fue por motivos de rendición de cuentas, de acuerdo con lo dictado por el Tribunal Electoral del Poder Judicial Federal [3]), e inmediatamente la solución fue postular a la hija del ex candidato para la gubernatura. Ahí es cuando entramos en la disyuntiva del sí apoyar o no esas medidas, si ser permisivos porque es mujer, y pone en tela de juicio la estrategia utilizada, ya que se puede sobreentender que entonces la hija (ahora candidata) es solo un objeto, un títere manejado por su señor padre.

No es la primera vez que los partidos políticos hacen este tipo de jugadas, ya que por la reforma de paridad de género, quedan obligados a cumplir con una “cuota” de mujeres y algunas son manipuladas al interior por los hombres de los partidos que no pudieron acceder a un puesto político, en este afán de poder, los hombres y los partidos convierten a la mujer en “su” mujer, “sus” mujeres, quienes al final deberán acatar los acuerdos, ideas e instrucciones que les manden por así convenir a un interés mayor.

Ante esta complejidad, una de las mejores soluciones es el apoyo, la observancia y la sororidad de parte de la sociedad hacia las mujeres inmersas en la política. Hacer visibles los abusos, las inconsistencias y romper con el pacto patriarcal resulta fundamental para que se pueda generar un cambio político de verdad y las mujeres al interior del gobierno se encuentren seguras sin tener que hacer la cantidad de sacrificios que ya hacen para poder demostrar su idoneidad.

Teniendo el primer paso claro, entonces podremos hablar del mejoramiento del sistema de justicia en perspectiva de género, todo esto es una cadena de consciencia que viene desde lo legislativo hasta las últimas células de protección de derechos de las mujeres y el acceso a los mecanismos de justicia, ya que al momento que se logre comprender cada palabra, cada procedimiento en sus diversos contextos e instancias y la aceptación de la realidad en cuestión de seguridad del país, entonces se podrán refinar, repensar y adecuar las leyes que ya existen en materia de género.

La lucha ha llegado a un punto en el que se ya se consiguieron logros, es la fase en que se cuenta con una estructura. El trabajo que sigue ahora es darle continuidad, se debe evaluar lo que ya se tiene para poder hacer ajustes de los cuales se obtengan resultados positivos, hacer cambios de paradigmas y dogmas para asegurar la vida digna de toda mujer y niña. No porque en México se tengan muchas leyes o reformas, significa que existe certeza jurídica ni el desarrollo adecuado de las mismas.

La importancia de entender que el feminismo es la inclusión tanto de hombres como mujeres para trabajar en un objetivo común debería ser el pensamiento que predomine en la política sobre todo en estos tiempos donde contamos con una visión más amplia de la realidad en general, para así, a partir de las nuevas concepciones sociopolíticas, romper en la medida de lo posible el pacto patriarcal y poder empezar un camino con menos impunidad.


Notas

[1] Centro de Estudios para el adelanto de las mujeres y la equidad de Género. “La violencia contra las mujeres. Marco jurídico nacional e internacional”. LXI Legislatura cámara de diputados. México, 2010. Recuperado de http://biblioteca.diputados.gob.mx/janium/bv/lxi/marcjur_viol_convmujr.pdf

[2] González Díaz, M. (3 febrero 2021). Feminicidios en México Arussi Unda, de las Brujas del Mar: “El machismo y la impunidad hacen la mezcla perfecta en donde se odia a las mujeres y no pasa nada” BBC. Recuperado de https://www.bbc.com/mundo/noticias-america-latina-55885880

[3] Sentencia del TEPJFSUP-JDC-416/2021 y acumulados https://www.te.gob.mx/front3/bulletins/detail/4115/0

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