miércoles 01 diciembre 2021

Irrupciones en la calle Corrientes

Manuel Eiras

Una niña camina por la vereda hablando por teléfono. Tiene actitud de una persona adulta pero no debe pasar los 10 años. Habla fuerte y no mira a nadie. Camina sola, como si fuera la dueña de la ciudad. En un momento dice: Yo, soy la reina de las flores. Y después ya no escucho más, la veo perderse por entre la gente.

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Cuando éramos chicos mi abuelo nos llevaba al cine o al teatro en Corrientes y después íbamos a tomar un chocolate con churros a La Giralda. Sin dudas, con mis hermanos lo que más disfrutábamos de aquellas salidas era terminar en ese café. Durante mi adolescencia y primera juventud no solía ir porque me parecía caro. Esperaba que mi abuelo me invitara. Después de que él murió fui muchas veces hasta que cerró. Justo el otro día estaba releyendo Irrupciones, un libro de Levrero que recopila entradas que publicó en la revista Posdata a fines de los noventa. En una entrada cuenta que cuando vivía en Buenos Aires solía ir a La Giralda. Entre otras cosas, le gusta resaltar que a ese bar iba Homero Expósito. Este libro lo leí en el 2012 o 2013, en un viaje que hicimos con mi familia a Córdoba. Una mañana me desperté y me encontré a mi abuelo fascinado con el libro. Me dijo que lo empezó a mirar por curiosidad y no lo pudo largar. Encontró la entrada en la que habla de La Giralda. Y, haciendo referencia a las citas que hace Levrero de los temas de Expósito, me preguntó si sabía qué tangos eran. Le dije que no. Y escribió el título de cada tango en la respectiva cita.

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Hace poco leí una entrevista que le hicieron a Graciela Borges. Entre otras cosas, Borges contaba de un podcast que estaba haciendo: Mi vida en el cine. En cada entrada Borges narra anécdotas, recuerdos de las películas que hizo. Pero las películas no son sólo las películas, es la vida en las películas. Después de escucharlos todos, me propuse ver cada una de las películas. El otro día tocó Funes, un gran amor. Casi toda la película transcurre en un bar de Zárate. El dueño es Gian Maria Volonté y el cantinero es Pepe Soriano. Borges hace de Funes, la pianista que llega y conquista a todos. Hay una escena increíble: Jairo llega con un tema nuevo y le da la partitura a Borges. Es de un muchacho de acá de Zárate, Homero Expósito. Nacha Guevara baila con Andrea Del Boca, Moria Casán las mira, Pepe Soriano y Gian Maria Volonté como estatuas enamoradas contemplan a Graciela Borges que toca el piano y a Jairo que canta Yuyo verde.

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En varios rincones de Buenos Aires están celebrando los 100 años de Piazzolla. Un par de viernes fuimos con algunos amigos al CCK. Creo que salíamos de ver el quinteto cuando en un estacionamiento de Corrientes nos encontramos con Moria Casán. Cuando se dio cuenta de que la habíamos reconocido fue ella la que nos dijo de sacarnos una foto. Nosotros quedamos embelesados. Después de esa foto nos fuimos a comer al Palacio de la Pizza y hablamos casi únicamente de Moria.

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Es imposible no emocionarse con un video en el cual el Polaco Goyeneche canta Naranjo en flor a capela en un programa de televisión. Al lado está Jorge Donn que le agarra la mano y después, cuando Goyeneche termina, no deja que lo aplaudan. El silencio es la palabra más linda que existe. Él nos dijo todo, así que hagamos silencio.

Otro momento enorme de la televisión protagonizado por Goyeneche es en el programa de Antonio Carrizo, La vida y el tango. Homero Expósito se puede definir como un anormal, dice Goyeneche. Y después cuenta que tenía una vinería en Zárate, y que en una pared estaba escrito: Nunca se hizo historia de algún buen bebedor de agua.

En Los grandes, otro inolvidable programa de televisión, Goyeneche cuenta que conoció a Troilo en el teatro El nacional. Después Carrizo le pregunta si le gusta el centro.

-Me gusta mucho la luz, no me gusta la oscuridad. No me gusta el montón de gente, ese montón que te pisa, que te empuja. Me gusta el compartir con mis amigos, hablar…

-Te gusta el centro y la noche. En la noche no hay aglomeración.

-Y además hay menos tránsito…

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La noche está en la calle Corrientes, escribió Marechal en la década del 30. Tengo la edición de su Historia de la calle Corrientes que Paidós publicó en 1967. Ese libro lo heredé de mi abuelo. Ahí está todo lo que hay que saber de la vieja calle Corrientes. La calle nocturna por excelencia, destinada, no sólo al tránsito febril, sino a la demora y al ocioso estacionamiento.

Es inevitable pensar en la modificación que le hicieron hace poco: esa mitad peatonal, ese desnivel, esa horrible maceta gigante que la divide. Podemos pensar que, de alguna manera extraña, la pandemia se sumó a esa modificación que ya había comenzado. En todo caso, siempre la estamos comparando con lo que era. Dice Tita Merello cuando Carrizo (también en Los grandes) le pregunta quién le enseñó a actuar, cómo se hizo actriz: El arte dramático está en la calle Corrientes, angosta. Cuando caminás toda una noche sin tener dónde ir a dormir: ahí se aprende el drama.

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El otro día enumerábamos de memoria algunas librerías de Corrientes. En una vereda: Kafka, Lucas, Cúspide, Hernández (esa está cerrada), Dickens, Incunable, Losada, Galerna, Sudeste, Libertador. En otra vereda: Obelibros, Cúspide, Hernández, La cátedra, Edipo, Gandhi, una de saldos, Zivals.

Hay un cuento de Bernardo Kordon que se llama “Tripulante de Buenos Aires” (1960) y trata sobre la (a veces tensa, a veces amistosa) relación entre libreros. Un diálogo:

-Está ‘fría’ la Avenida Corrientes. Pero no importa. Tengo una idea para salir del paso (…) Algo sensacional. Ya verá usted.

Y tras una mirada hacia lo largo de la avenida:

-Algo que hará temblar la avenida Corrientes.

(…)

-¿Y qué es lo que prepara usted, don Lagorio? (…)

-Lo estoy pensando bien –se hizo rogar el librero-. Será algo sensacional.

-¿Una liquidación de libros, verdad? –se le ocurrió a Alejandro.

-¿Y usted cómo lo sabe?

-Me imaginé. ¿Qué otra cosa sensacional se puede hacer en una librería?

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Volvió a abrir La Giralda. El interior está bastante modificado pero conserva cierta mística porteña. De todas las botellas de Criadores que había, quedaron algunas pocas en una o dos vitrinas. Ahora el salón está más blanco, más pulcro y brillante. Sacaron uno de los carteles de la pared pero dejaron otro. En el baño suena bastante fuerte Radio Aspen. Hay mesas en la vereda, una especie de corralito al lado de la boca del subte. Los autos y la gente siguen pasando por alrededor. Buenos Aires no se detiene ante la reina de las calles. Río / Sin desvío / Donde sufre la ciudad… / Los hombres te vendieron como a Cristo / Y el puñal del obelisco / Te desangra sin cesar.

31/10/21

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