miércoles 01 diciembre 2021

Gabriela Messuti: reseña de la muestra Hilos. En Espiral

Por Marcela de Diago

La virtualidad que propone el ciclo de ESEADE más que de pandemia habla de futuro. Se trata de un espacio expositivo con características diferentes a las que estábamos acostumbrados, sin planos de planta, ni de iluminación, ni ploteos en las paredes, ni vernissage, pero con un alcance de público inusitado sin fronteras ni restricciones. A esto se suma el formato elegido por la cátedra que integra el guión curatorial a la muestra de manera secuencial como si se tratara de una visita guiada solo para nosotros.

Hilos en Espiral es un recorrido a través de la serie Hilos, un work in progress de la artista Gabriela Messuti con curaduría de Daniela Laigle Saffier. 

Esta serie que comienza en 2012 está centrada en paisajes monocromos, tan apacibles como peligrosos, logrados por la artista con virtuosismo y total dominio de la técnica. 

El tour virtual comienza con dos tondos de 2019 que, como ojos de buey, permiten vislumbrar los primeros hilos y los paisajes que se aproximan y resultan un preludio adecuado para Hilos conteniendo México (2013) una de las pocas piezas de la muestra en la que el título nos obliga a volver la mirada porque anticipa que los hilos no son arbitrarios ni decorativos, sino que cumplen una función. No siempre van a brindar contención. Visibles o invisibles, omnipresentes, se hacen sentir en la totalidad de la obra expuesta. Daniela Laigle Saffier, emulando a Ariadna, los despliega en una nueva lectura como señales que actúan como facilitadores de nuestra propia interpretación.

Resulta un gran acierto el recorte que propone la curadora al contrastar el inicio de la serie con trabajos de 2019. Intercala tiempos y claramente se ve que, si bien este proyecto se inicia en 2012, a medida que se aleja del punto de origen, la espiral no deja de girar alrededor de esos paisajes inquietantes surcados por hilos que contienen, atan, envuelven, interrumpen, comunican y hasta intentan sostener a la naturaleza mientras se hunde una ruta y, yendo más lejos aún, presagian el fin de la civilización.

Se dice que por nuestra memoria ancestral, ante un lugar desconocido, buscamos un sitio para guarecernos, un escondite o un espacio elevado para tener el control. Gabriela Messuti tiene el control y lo sabe, porque como señala la curadora “nos define desde dónde elige ver: al pie de la ladera de una montaña o subida a lo más alto de una ola”. Desde este observatorio privilegiado nuestra búsqueda de resguardo se allana, aunque la inquietud persiste, algo acecha en la obra de Messuti, sabemos que nos encontramos ante la inminencia de algo que está sucediendo, va a suceder o sucedió. 

La relación entre un artista y el paisaje suele ser tan estrecha como biográfica, La Boca y Quinquela, Cadaqués y Dalí, Arles y Van Gogh; los de Messuti provienen de su interior y como los paisajes más complejos de abordar son los creados por la imaginación se convierten en el escenario ideal para que operen nuestra subjetividad y nuestras emociones, perturban, descolocan e inspiran.

La curadora propone para cerrar la muestra una tinta de 2012 cuyo contorno remite a un ojo y me pregunto si la imagen que veo no es más que el reflejo del paisaje en la mirada de otro. Se trata de La Nueva Tierra, una imagen panorámica donde no se perciben rastros de humanidad, donde la naturaleza en apariencia una vez más ha triunfado a no ser por los hilos, esos hilos que no dejan de inquietar ni en el final.

La artista explica que en ella lo técnico y lo inspirador están entrelazados y cuenta que pinta “aquí y ahora” sobre una base blanca y “va sumando o retirando oscuridad” antes que se seque la pintura. Podría haber dicho que suma o retira luz, pero elige la oscuridad. En cuanto a su inspiración, la belleza de sus tintas se puede asociar con pintura oriental y sus paisajes más románticos pueden remitir a Turner cuando retrata a las fuerzas de la naturaleza en toda su potencia, la tempestad y todos los fenómenos que se enmarcan en lo sublime, que no son bellos, pero se sienten, se experimentan y dejan huella como la obra de Messuti.

Para agendar: “Hilos en Espiral”

Curadora: Daniela Laigle Saffier

ESEADE espacio de Arte del 3 al 23 de agosto

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