sábado 26 noviembre 2022

Entrevista a Pradkin. Como un viaje a los propios imposibles, su primer disco Es como ir a la luna.

Franco Mezza

Conversamos con Pradkin, en el marco del lanzamiento de su disco debut. Artista emergente que tuvo que atravesar un camino sinuoso para estar hoy donde quiere estar: haciendo música. Después de sacar varios sigles; Descubrir, Espuma y La brisa, se anima al formato disco. Te invitamos a conocer esta historia, a emprender este viaje: Es como ir a la luna.

¿Quién es Pablo Fradkin? Y ¿Qué es Pradkin?

Pablo Fradkin soy yo. Un chabón de 31 años que está haciendo lo que puede con las cosas. Soy arquitecto, trabajo de eso y soy docente de arquitectura en FADU, UBA. También tengo un flash con lo expresivo; me gusta escribir, hice muchos años teatro, busco la manera de darle voz a ese mundito interno. Me rompí los ligamentos hace poco, así que lidio también con las lesiones del cuerpo. Amiguero, familiero e hincha de River.
Y Pradkin es como un alter ego, como una plataforma a través de la cual puedo expresar una parte de todo eso que me pasa. Una mirada y una voz de algunas de las cosas con las que lidio en el día a día. Una plataforma muy necesaria.

¿Te acordás ese primer momento en el que apareció Pradkin? ¿Qué muros tuvo que saltar para emerger?

Si, viajé a Israel con un montón de personas desconocidas y justo me tocó estar en el grupo de música. Era gente que tenía algún flash con la música dentro de un abanico enorme; la ejecutaba, la producía, la creaba, la operaba o la bailaba. En ese espacio compartí algo de lo que hacía con la música, que para mí era algo muy íntimo y chiquitito, y con una mirada muy abrazadora, me animaron a jugármela más por eso, a darle más lugar y a compartirlo. Entonces empecé a trabajarlo. En un momento tenía cerrado mi instagram porque estaba malflasheado con eso y decidí volverlo a abrir. Dije bueno Pradkin, que era mi usuario, va a ser esta plataforma para la expresión de la música y ahí lo parí.

Imagino que haber tomado esta decisión de hacer música fue un proceso sinuoso. ¿Cuánto hay de este cambio, del camino que transitaste y que te queda por transitar, en tu música?

Supongo que las canciones terminan siendo una síntesis. Cada canción es como una foto de todo ese quilombo de sentimientos, sensaciones y emociones que uno transita en el día a día. Particularmente con Pradkin, como te contaba, obviamente que al tener que armar una plataforma para expresarme habla de la dificultad que tengo para hacerlo desde Pablo Fradkin. Tener que armarme una imagen de mí que puede cantar y decir algo que yo como Pablo Fradkin no me animo o no puedo. Entonces me genera una especie de contradicción pero, a su vez, valoro haber encontrado la manera. Me reconforta saber que pude hacer eso que necesitaba hacer, como sea. Así que sí, todos los días hay una duda y todos los días hay una certeza pero voy por ahí. No dudo de lo que hice hasta ahora y tampoco dudo de lo que voy a hacer, hablando así en general. Después sí, todo es una tensión.

Si tuvieses que mirar para atrás, ¿en algún momento te sentiste muy lejos?

Hay un momento. En febrero del 2020 viajé a México. Fue el primer viaje que hice solo. En ese viaje escribí Espuma, un tema del disco, y también me pasó algo muy lindo que es que todos los días escribía una poesía o algo y la compartía desde Pradkin, que en ese momento todavía no era una cuenta de música. Y me pasó que cuando me subí al avión de vuelta, la pandemia estaba recién arrancando y ya había gente con barbijo, en el avión de vuelta lloré todo el viaje. Como diez horas llorando. Quizás había un momento que me rescataba y trataba de concentrarme en la peli que estaba viendo pero después lloraba. Era porque me sentía muy lejos de mí, y me pasaba que estaba volviendo a reencontrarme con ese que había quedado ahí antes de ese viaje, a un Pablo que me había quedado muy lejos. Había pasado solo un mes pero algo en ese viaje me puso de frente con lo que terminó viniendo después, que entre otras cosas es Pradkin.

Hay muchos motivos para emprender un viaje, tu primer disco, que se siente como uno, ¿Qué tipo de viaje pensás que es? ¿Qué deberíamos llevar en la valija?

Yo creo que Es como ir a la luna es el viaje del salirse del envase en el que estamos todos los días, con esa estructura para reconocer nuestra forma libre. La que cuando no tenés estructura, no tenés rutina, no tenés obligaciones, se presenta y uno trata de hacerse amigo de eso. Primero animarse a verlo y después entrar en ese juego. Creo que sería de los viajes de las escapadas.
¿Y qué no te puede faltar en la mochila si vas a viajar?

A esa escapada

Y, a esa escapada buen porro jaja. Supongo que una guitarra, un cuadernito para anotar todo lo que uno va viendo y, sobre todo, muchas ganas. Hay que tener ganas de ir a buscarse.

Ya habías compartido algunos temas: Espuma, Descubrir, La Brisa; ahora se viene tu primer disco, ¿qué se siente antes de un despegue?

Tengo que separarlo en dos despegues. Uno, el personal de emprender el viaje y el otro, el despegue del disco en sí.
Al principio del viaje se viven como micro despegues todo el tiempo. Todo el tiempo estás despegando y viajando hacia ese descubrimiento de lo que no se ve de uno. Justamente me gustaba lo de la luna por esto de la cara del lado oscuro, que no conocemos y no podríamos ver a menos que vayamos. Todo eso implica renovar ese desafío todos los días y no quedarse en una primera impresión. Ir a lo profundo, ir a buscar la oscuridad que está ahí, no tenerle miedo.
Y la otra, la de la salida del disco, me viene pasando que es más parecida a un duelo. De estar trabajando solo con eso o con ciertas personas en un espacio íntimo, a de repente ya no trabajar más, que no sean más parte de los días. Y bueno, ya no es mío, está ahí, así que supongo que sí, que es más parecido a un duelo.

¿Cómo fue el proceso de grabación? ¿Cómo fue sumergirse en ese proceso de transformación y producción? ¿Sentís que estás parado en el mismo lugar que antes de empezarlo? ¿Quiénes se sentaron al lado tuyo del avión y te acompañaron en este camino?

El proceso de grabación fue de alguna manera inconsciente, no sabíamos que se estaba armando un disco. Yo escribía canciones, las empecé a trabajar con Paco Leiva, el productor, copiloto total, y en pandemia, vuelto de todo lo que conté antes, dije bueno hay canciones, es momento de hacerlas disco. Ahí nos sentamos con Paco y, de todo eso que se había grabado de manera muy casera y en formato maqueta, pensamos qué había que hacer y cómo para que pasara a ser un disco, algo para compartir, algo con un nivel técnico un poquito más trabajado. Hubo mucho en lo de Paco y después hubo mucho en Estudio Red, casa amiga. Y después hubo mucho de ir compartiendo con las personas que estaban cerca, las más entendidas en la música y también con las que compartían el flash o las que estaban ahí dando cariño. Hay canciones que no las compartí con nadie y otras que sí. Cada canción me presentó como un propio mundito de ver cómo me relacionaba y cómo las relacionaba con los demás, pero todo muy casero y entre amigues. Hablando de dónde estoy parado hoy en día, hablando desde lo técnico, siento que sería mucho más obsesivo con la planificación, soy arquitecto jaja, trataría de llegar con más claridad.

¿Qué lugar ocupa en estas canciones la oscuridad y la luz? El significado que solemos atribuirles a estos conceptos, en el disco, ¿puede que se atraviesen, se mezclen y se animen a jugar y tomar un sentido diferente?

Sí, claramente. Para mí en el disco se habla todo el tiempo de la tensión entre luz y oscuridad, pero ya que lo decís creo que es más en un sentido de lo que se ve y lo que no se ve, como la luna. Entre lo que tiene luz y lo que aún no fue dado de luz. Lo que vemos es cómo refleja la luz en las cosas y eso genera también luz, y lo vemos. Si no le pega la luz o no refleja, no se ve. Es el laburo de darle luz a todo eso que está, que convive, que es parte, pero que si no lo vas a buscar no lo vas a ver. Todo el tiempo el disco habla sobre esa tensión del ir descubriendo lo nuevo en uno, en las cosas, en los vínculos.

¿Crees que en algún lugar hay una luna que espera por cada une de nosotres?

Sí, qué lindo. Obvio, todes debemos tener una y mil lunas a las cuales vale la pena ir, pero lo que no creo que les pase a todos es poder ver que está ahí esperando ser descubierta, ser visitada, eso es más difícil. No es un camino de certezas y no todo el mundo está dispuesto.

Hay que querer buscarla.

Claro entiendo, es riesgoso, es un camino rocoso jaja

Hay pozos, jaja

Jaja sí, olvídate, imagínate que la primera misión tripulada a la luna llegó, la de Armstrong, pero después hay un par que la quedaron en el camino. De los 70 para acá no hubo más viajes a la luna. A mi lo que me pasó es que una vez que la vi me volví loco, me agarró mi sentido más taurino. Vi rojo y ataque, entendí que no me quedaba otra, que no había vuelta atrás. Una sensación de caída de ficha. Para aguantar todo lo otro tengo que jugármela por eso que me pasa. Si me sigo haciendo el boludo no voy a hacer otra cosa que sufrir, ahora quizás sufro, sí, porque no hay manera de no sufrir, pero por lo menos me la estoy jugando por algo que ya vi. Eso es reconfortante, dejar de hacerse el boludo, no es poco.

Hay un poema en el disco, ¿puede ser?  ¿Cuál es el motor de esta decisión?

¿Te gustó?

Si, me gustó. Eclipse.

 Eclipse está como en el medio del disco, no es el medio exacto, pero sí es como el momento en que el disco cambia un poco su tono. Se pone un poco más oscuro en lo que narra, en el tono. Me gustaba que hubiese un momento en que el disco cambiase claramente de color y se pasara al lado oscuro de la luna. Me gustaba pensar en ese movimiento. Pensé en ese interludio y después se me ocurrió que podía tener una poesía, una forma en la que también me gusta expresarme, y la escribí. Fue escrita para cumplir esa función y habla específicamente de la otra cara. Le habla a eso que está yendo a buscar, “todas estas noches sin ver quién se esconde en tu otra cara”, le habla a la luna, le habla al viajero, no sé.

Decíamos que este disco es como un viaje: uno donde el cotidiano se transita de otra manera, donde detenerse a mirar no está mal visto, dónde viajar sin mover los pies es posible, dónde existe el lenguaje de los ojos, el nacer de nuevo, el abrazar el riesgo, donde el amor se convierte en flor, y donde se puede dar el corazón y no perderse en el intento. ¿Vos cómo lo sentís?

Bueno gracias por compartirme esto. Sí, siento que de alguna manera es una invitación a amar cada día más lo que pasa, a las personas que acompañan y animarse a ese amor que a veces da miedo porque implica mucha entrega y mucha desnudez. Digo, donde uno ama es también vulnerable y no tiene miedo a ser vulnerable, pero también vale la pena tocar esos lugares sensibles, habitar esa sensibilidad, estar más permeable a eso que tiene más sabor, más color y más vida. Acá yo cuento mi viaje, quizás es el viaje de muches, y nada más lindo que viajar acompañado, y bien acompañado, siempre con las personas justas cerca.

El disco sale una noche de luna llena, era algo que no habíamos mencionado. En este sentido, ¿hay algo que no te hayamos preguntado y te gustaría contarnos?  

No, bueno, primero gracias por el espacio, por escuchar, por viajar conmigo. Me dan ganas de que muchas personas, ojalá, puedan animarse a hacer esos viajes y a compartirlos. Siempre que uno ve una persona realizada en su viaje creo que hacemos un mundo un poquito mejor. Dentro de tantas cosas que frustran, de tantos sin sabores, de tanta falta de expectativa y de horizonte, a veces uno tiene que plantearse en sus propios desafíos, en sus propios imposibles e ir por ellos. Darse cuenta que se puede, que están ahí, que muchas veces uno es su propia vara de éxito y fracaso, y estamos más cerca del éxito de lo que creemos, es solo cuestión de hacer foco en eso y va.

¿Hay presentación del disco? ¿Hay algo del futuro cercano que ya está generando movimiento?

Hay presentación en vivo. Tengo que confirmar la fecha pero seguramente sea por octubre. Ya hay banda confirmada. Gente hermosa que me va a acompañar y ayudar a contar esta historia, a quienes les estoy muy agradecido por esas ganas de viajar conmigo. ¿Y qué mueve el futuro cercano? Es el próximo desafío. Yo soy un bicho de estudio, o de casa, y de repente tener que salir a tocarlo va a ser una experiencia, ¿otra manera no?

¿Un nuevo viaje?

Estamos en esa, como que no era lo que me imaginaba pero es el paso siguiente. Así que nada, va a estar bueno, va a ser una buena excusa para juntarnos.

Gracias a Pradkin y a Pablo Fradkin por conversar con nosotros, por abrirnos este mundo que armaron y que construyen día a día entre los dos. Nos alegra saber que hay gente tratando de emprender este tipo de viajes, directo y sin escalas, a la búsqueda de lo que apasiona, en el lenguaje que sea. Saber que, en realidad, lo que anhelamos, si nos animamos a ver, está más cerca de lo que creemos.

Los invitamos a escuchar el disco en todas las plataformas y a estar atentos a todo lo que se viene en el mundo Pradkin.

15/04/22

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