viernes 17 septiembre 2021

Entrevista a la Diputada Gabriela Estévez: jóvenes en las listas

Manuela Salvatierra Pérez*

La diputada nacional del Frente de Todos, Gabriela Estevez, presentó este año un proyecto de Cupo Joven para la participación política. El proyecto propone modificar el código electoral para que a la hora de armar y oficializar las listas de diputados y senadores nacionales y miembros del Mercosur, esté contemplado un porcentaje del 30% para jóvenes, en este caso menores de 40 años. 

No es la primera vez que un proyecto de estas características es presentado en el Congreso de la Nación, tenemos registro de ellos desde el año 2002. Sin embargo, el proyecto de la Diputada Estévez parece particularmente relevante, ya que este tipo de propuestas están surgiendo en todo el continente latinoamericano: Perú implementa una cuota generacional en elecciones a intendentes y Ecuador las inaugurará en febrero de 2021. Ahora bien, debemos preguntarnos si en todos los países el diagnóstico del que surgen estas propuestas es el mismo. 

Cuando el equipo de Juventudes Iberoamericanas habló con Johanna Andrango, politóloga ecuatoriana, sobre el cupo joven aprobado en 2019 en Ecuador, nos comentaba que los jóvenes se sienten decepcionados y que no están insertos en los partidos políticos. ¿Quién le falla a quién? ¿Es la inserción en las estructuras partidarias sinónimo de participación política? Sobre todo, ¿qué problemas genera su participación política juvenil e inserción en los partidos no se corresponden? 

Con respecto a Argentina, el diagnóstico no necesariamente es el mismo. El equipo de Juventudes Iberoamericanas tuvo la posibilidad de poder hablar con la autora del proyecto, Gabriela Estévez, cordobesa y camporista con una larga trayectoria militante, para que nos cuente por qué cree que es necesario. 


¿Cuál es el diagnóstico detrás del proyecto de ley? En los fundamentos del proyecto planteás que “el mundo atraviesa una profunda crisis de representación política”. ¿A qué te referís con esto? ¿Qué síntomas presenta?

Gabriela Estévez: En los últimos años asistimos a movilizaciones masivas en todo el mundo, expresiones de repudio o de necesidad de cambios profundos en las formas de organizar la vida y las sociedades. Si bien cada uno de estos episodios es particular y tiene relación con la historia de cada país, coinciden en que esos reclamos, esas demandas buscan nuevas formas de representación política, nuevas formas de liderazgo. A veces en el mediano plazo eso encuentra su curso en el sistema insititucional y muchas otras, no o no completamente. Son fenómenos a los que tenemos que prestar mucha atención para que la arena de lo político siga siendo el espacio donde dirimir las diferencias y los conflictos.

¿Por qué es importante que los jóvenes accedan a las listas? ¿Qué tienen para aportar?

GE: La incorporación de las juventudes a las listas de candidatos la entiendo como el resultado de la amplia y permanente participación de los y las jóvenes en los debates públicos. Las feministas venimos dando esa discusión ya desde la ley de cupo. De qué tan importante es para la agenda de las mujeres que haya mujeres en los espacios de representación, y nosotras decimos “nada sobre nosotras sin nosotras”. El cupo o la paridad no es el final del debate sino el comienzo. La aparición de nuestras voces en los ámbitos de participación política, transformó a la política. ¿Fue algo inmediato? no. ¿Fueron las compañeras mas comprometidas las primeras en integrar las listas a partir del cupo? no. ¿Abrimos un camino irreversible? si.

Más allá del criterio etario, la juventud pareciera ser una categoría que refiere a un actor social y político. ¿Qué caracteriza a este actor? ¿Qué lugar crees que deben tener dentro de los partidos políticos?

GE: Tenemos el desafío, en nuestro país, de que esa participación, ese dinamismo, ese sentido crítico que caracteriza a los y las jóvenes, sus inquietudes y sus reclamos pueda encauzarse en la dinámica de los partidos políticos y así resultar en candidaturas que puedan expresar los intereses de un segmento generacional particularmente dinámico. En nuestro país, las y los jóvenes pueden votar a partir de los 16 años y se han volcado a las urnas con mas del 80% de participación en las elecciones nacionales desde el 2013.

Esto amplió muchísimo la brecha entre representantes y representados en los últimos años: de un total de 257, los diputados sub-35 representan tan solo el 7% de toda la bancada legislativa. Sin embargo, los jóvenes de entre 16 y 35 años son el 35% del último padrón nacional de electores.

En la actualidad, el promedio de edad general de la Cámara de Diputados es de 51 años.

¿Qué resistencias crees que podrían surgir a esta iniciativa? ¿Se le teme a la juventud? 

GE: No creo que se le tema a la juventud, en todas las estructuras hay resistencias a los cambios. Lo que nosotros proponemos es que se establezca un cupo mínimo de participación en las listas porque creemos que eso va a incentivar la participación, la formación política y el trasvasamiento generacional al interior de los partidos.

¿Qué ocurre con el armado de las listas en las provincias y en los municipios? ¿Hay “ligas” distintas en las que juegan jóvenes y adultos?

GE: En principio, hay reglas de juego distintas. Los requisitos para la integración de las listas son más permeables a la participación juvenil en los ámbitos subnacionales. También expresan referencialidades o liderazgos locales. No creo que se trate de un cuello de botella o de una estrategia premeditada sino que más bien habría que entenderlo como la forma que va tomando ese incremento de participación juvenil y el diálogo con las estructuras más bien tradicionales.

Sos una legisladora joven y militante política desde hace ya muchos años. ¿Cómo fue tu experiencia de militancia? ¿Qué obstáculos sentís que tuviste por ser joven en tu carrera política? 

GE: Mi participación en espacios políticos comenzó en el centro de estudiantes de mi escuela, o sea desde muy chica. Tras la crisis del 2001 con mi familia fuimos a vivir a España donde participé de la lucha de las y los migrantes que buscaban un mejor vivir en Europa. Luego, de vuelta en Argentina me sumé a esta construcción política maravillosa que encabezaron Néstor y Cristina que desde el primer momento plantearon que había llegado la hora de empujar un trasvasamiento generacional, eso sin duda colaboró para que las adversidades que en general viven los y las jóvenes en el sistema político se atenuaran un poco.

Asumí como diputada nacional por primera vez en el 2015, cuando tenía 37 años pero antes ya había ocupado otros espacios de gestión en mi provincia: fui coordinadora del Consejo provincial de las mujeres, después coordiné un centro de acceso a la justicia del Ministerio de justicia de la nación y luego fui jefa de la regional centro de la ANSES. En todos los lugares el hecho de ser joven además de mujer era como una segunda pelea que había que dar. No solamente había que demostrar capacidad sino también madurez como para tomar decisiones y llevar adelante los cargos. Muchas veces sentí que mi opinión era tutelada o no era considerada con suficiente seriedad.

Concentrémonos en el proyecto. El criterio utilizado de “juventud” son los 40 años. ¿Cómo llegaron a la selección de ese criterio?

GE: En el proyecto proponemos un cupo mínimo obligatorio del 30% de personas de hasta 40 años de edad en la integración de candidatos a diputados y senadores nacionales. Ese criterio tiene que ver con que nuestra Constitución establece requisitos para integrar el poder legislativo nacional en sus artículos 48 y 55. Osea que para integrar la cámara de diputados y diputadas se requiere una edad mínima de 25 años y de 30 años en el caso de Senadores y Senadoras. Lo dice la Constitución. Con lo cual, ajustarnos al criterio generalmente aceptado de 35 años como edad límite de la juventud podría generar sobre representaciones en la franja 30-35 además de otros inconvenientes a la hora de la implementación. De esta manera y atendiendo a los requisitos constitucionales, aportamos sobre todo a achicar la brecha generacional entre electores y representantes que existe en la actualidad.


*22 años. Es estudiante de Ciencia Política en la Universidad de Buenos Aires. Asesora parlamentaria en el Honorable Senado de la Nación en Argentina. Militante política estudiantil y feminista.

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