viernes 17 septiembre 2021

Entrevista a Caren Tepp (Ciudad Futura) sobre MercadoJusto

Caren Tepp-Juan Delgado*

Entrevistamos a Caren Tepp, militante de Ciudad Futura en la ciudad de Rosario, Argentina. En el mes de mayo, el bloque de dicho espacio dentro del Concejo Deliberante rosarino presentó un proyecto para la creación de la Aplicación Mercado Justo. En resumen, se trata de una herramienta digital que busca proveer un servicio parecido al de las aplicaciones de intercambio comercial (como Amazon, Ebay o MercadoLibre en Argentina) pero desde el Estado. La aprobación del proyecto generó mucho revuelo en la ciudad, no solo por el logo (similar al de Mercado Libre), sino porque consiste en una propuesta que discute el rol del Estado frente a los desarrollos tecnológicos y frente al fenómeno del e-commerce. En el contexto de la pandemia, el bloque de Ciudad Futura propuso una interesante medida para que las fuerzas populares entren de lleno en la discusión sobre las nuevas tecnologías en la búsqueda de la construcción de relaciones económicas democráticas y con participación ciudadana.


Juventudes Iberoamericanas (JI): La primer pregunta que te queríamos hacer es cómo se gestó la iniciativa de mercado justo y si la venían pensando hace mucho tiempo. Hubo algunos antecedentes que ustedes impulsaron en el Concejo Municipal de Rosario.¿Cómo funcionaron esos antecedentes para que se construya ahora Mercado Justo? ¿Cuáles son sus expectativas de impacto en este contexto?

Caren Tepp (CT): Mercado Justo como propuesta legislativa en sí la ingresamos en el marco de la pandemia. Tomamos de referencia otras iniciativas que como vos decías habíamos ingresado en el año 2016, cuando arrancó nuestro año legislativo en el Concejo Municipal. Tenían que ver justamente con el desarrollo de vidrieras de la economía social para poder darle la posibilidad a todos aquellos emprendedores, emprendedoras y feriantes, cuyos canales principales de comunicación eran básicamente las ferias, de utilizar también las herramientas de ecommerce y que el Estado municipal pueda ser quien desarrolle esa plataforma. Y otro proyecto que iba más o menos en el mismo sentido, en términos de lo que después recolectamos para Mercado Justo, tenía que ver con el desarrollo de una aplicación para fomentar el comercio de cercanía. Era la aplicación de “Compro en Mi Barrio”. 

También hubo otros proyectos que no consistían en el desarrollo de plataformas y los desarrollos digitales. El marco en ese momento era el gobierno de Mauricio Macri, el ataque a la producción y el trabajo nacional, los impuestazos; una cantidad de medidas económicas que claramente estaban perjudicando al tejido productivo y comercial de nuestra ciudad y del país en su conjunto. Nuestras propuestas venían a contramano de esas políticas nacionales para poder generar herramientas desde lo local que permitan brindar formas para que la gente priorice el consumo local. Entre otros proyectos, estaba “Compre en Rosario”. Ninguno de esos proyectos había logrado hasta el momento su tratamiento legislativo. 

Lo que nosotros vimos es que en el marco de la pandemia, muchos de esos valores o proyectos de darle valor a la proximidad, a los gobiernos locales, al comercio de cercanía y a la producción local, que de alguna manera eran ideas nobles pero que en el debate legislativo aparecían como impracticables o eran vapuleadas diciendo que atrasaban y que el mundo iba en otra corriente, en este contexto son casi las únicas herramientas para poder llevar adelante una vida sostenible y en la que nos cuidemos. Al haber cambiado ese contexto y al haberse jerarquizado y revalorizado todas estas iniciativas o esta perspectiva de cómo pensar la ciudad, de cómo esto influye en la movilidad de las ciudades, en la planificación de las ciudades y demás, reflotamos todas estas ideas y armamos un proyecto que las contuviera y que fuera un poco más allá.

El antecedente más inmediato que nos permitió no solamente poder presentar la iniciativa en este contexto, sino también obtener las mayorías para que esté aprobado es que el gobierno local a las semanas del comienzo de la pandemia y el aislamiento puso en marcha un portal que se llama “Vidrieras en red” que le permite a todos los comercios habilitados de la ciudad de Rosario hoy poder ofrecer y vender sus productos a través de esta plataforma. 

Como vimos ahí un cambio en la perspectiva sobre estos temas y mayor voluntad, decidimos que era un buen paso pero que había que profundizarlo y generar alternativas que le permitan tanto al sector productivo y comercial y de servicios como a los consumidores poder tener un canal de contacto y de comercialización mucho más justo y que sea una alternativa a lo que hoy ofrece el mercado a través de Mercado Libre como plataforma hegemónica en nuestro país.

Ingresamos el proyecto, lo trabajamos hacia adentro de Ciudad Futura y con los distintos proyectos más vinculados a lo económico y productivo que tenemos (la cooperativa de trabajo del Tambo La Resistencia, compañeros de Impulsar que hacen un trabajo de herramientas de microcrédito y de fortalecimiento para pequeños y medianos emprendedores de la ciudad y la región). Los equipos legislativos fuimos armando esta propuesta que luego de un mes de estar en el Concejo con tratamiento legislativo logró su aprobación por unanimidad. El proceso acompañó y ahora arranca toda otra etapa que es la de empezar a pelear por la implementación propiamente dicha que, claro está, es competencia del Ejecutivo municipal.

JI: La iniciativa a mí por lo menos me llamó mucho la atención. La celebro claramente porque en este contexto de pandemia, a nivel mundial y en Latinoamérica y Argentina en particular, se dio como una especie de estallido del ecommerce, por obvias razones: las limitaciones a los movimientos, los negocios cerrados, etc. Entonces para muchos vendedores, comerciantes y productores, la existencia de las plataformas de ecommerce como Mercado Libre o Amazon en EEUU fueron en algún sentido una gran herramienta. Pero el problema de ese tipo de plataformas es que tienen siempre unos mecanismos de funcionamiento para beneficiar a los grandes productores o grandes comerciantes. En Mercado Libre pasa, en Amazon pasa. Y al fin y al cabo, siempre quedan rezagadas las pequeñas y medianas empresas. Entonces ustedes cuando lo publicitaron lo plantearon como una especie de reflejo hacia Mercadolibre -por eso el nombre y el drama con el logo-. Por ende, contrastándolo con Mercado Libre, ¿cuáles serían las principales características de Mercado Justo que hacen que sea justamente un lugar sin afán de lucro y concentración de la actividad económica en pequeñas grandes empresas y que sea un poco más parte de la democratización de la economía?

CT: Existen muchos valores distintivos de Mercado Justo sobre Mercado Libre:

En primer lugar, la nuestra es una plataforma que no tiene fines de lucro. Por eso será el Estado Municipal el que la administre y lleve adelante para que justamente el interés de esta plataforma -que obviamente va a tener un costo de mantenimiento y de inversión- no sea la rentabilidad y la ganancia. Entonces lo primero es que va a ser una plataforma sin fines de lucro con objetivo principal de que se fortalezcan los eslabones más débiles de las cadenas. Tanto el productor, comerciante o proveedor de servicios como el consumidor. Ese es el primer aspecto.

El segundo, que para nosotros es importante, es que la plataforma no solamente va a permitir ofrecer bienes sino también servicios. Todo lo que son servicios profesionales (contadores, abogados y demás), y también servicios vinculados a los oficios (albañil, herrero, vidriero). Son oficios que nosotros decimos siempre que cuando necesitas hacer algún arreglo en tu casa se busca la confianza, tejer redes. Lo que nos permiten también este tipo de plataformas, sobre todo las que tienen un espíritu de economía colaborativa en serio, es ir ganando confianza y que la gente pueda al opinar darte la credibilidad a vos para que alguien tenga la seguridad y la confianza para contratarte.

Ese es un aspecto que nos parece interesante, el de los servicios. Dentro de estos, un aspecto fundamental es del de los servicios de delivery, que es el tercer eslabón que consideramos. Esta plataforma no es solamente una alternativa a Mercado Libre sino también a las aplicaciones de delivery.

El tercer elemento es que nosotros queremos que sea una herramienta que priorice lo local y regional. Queremos conectar a quien necesita algo con quien lo tiene, lo produce o lo sabe hacer pero en espíritu de lo cercano y lo próximo. La ciudad de Rosario tiene todo un sector industrial que se conoce como la Industria del Frío. Fabricamos heladeras. La realidad es que si le preguntas a la mayoría de los rosarinos va a desconocer que dentro de nuestra ciudad tenemos ese tipo de emprendimientos. Entonces lo que busca la plataforma es jerarquizar y poner en esa vidriera todo lo que es la industria local.

En el medio de la intervención en el recinto cuando aprobamos el proyecto yo decía que durante la pandemia todos tuvimos que hacer algún tipo de compra que la terminamos realizando con las plataformas de ecommerce. Si yo donde primero buscaba era en Mercado Libre iba a tener una silla fabricada en China e importada por Falabella. En los eslabones de mi compra, la plata se iba a terminar yendo afuera. No solo de Rosario sino del país también.

Cuando me puse a buscar a través de las redes sociales, a doce cuadras de mi casa tenía una fábrica de sillas de escritorio que competían con las que estaba viendo importadas, no solamente en precio sino también en calidad. En esa decisión de comprar al taller o fábrica local no hacemos más que estar defendiendo el laburo de nuestros viejos, de algún vecino, alguna prima. En eso no solamente estamos beneficiando al trabajador y al empresario que tiene ese emprendimiento sino también al que alquila al galpón, al que hace la comunicación, a la contadora que le lleva los números. Es todo ese encadenamiento de economía real que los distintos Estados están viendo hoy cómo sostener y cómo reconstruir. 

Nosotros decíamos que la realidad es que si los Estados no avanzamos y no salimos de esta discusión estéril de “tecnología sí”, “tecnología no”, sino al servicio de quién y a quién beneficia ese desarrollo tecnológico, lo que nos va a terminar pasando es que por más que inyectemos recursos para el consumo para sostener lo que se pueda en la calidad y los niveles de vida en este contexto, al final de cuenta todos esos recursos se van a terminar yendo afuera. Lo que decimos es que falta una plataforma en la que esa decisión tan importante sobre la economía que hacemos nosotros cotidianamente cuando decidimos dónde y qué comprar, pueda tener un lugar que nos ayude a tomar esta decisión priorizando la economía local y regional.

El cuarto elemento es que no queremos que la plataforma funcione con la dinámica perversa de los algoritmos. Nos hacen creer que cada vez que entramos a uno de estos lugares -incluso a redes sociales- estamos viendo democráticamente un juego de oferta y demanda cuando no es así. Lo que buscamos para reemplazar eso es que sí suceda que no solamente que quienes ofrecen sus servicios tengan un perfil propio, sino también que los consumidores al hacerse parte de la página puedan tener su propio perfil, completar encuestas y que esto sea más dinámico. Hace poco tuve una reunión con la cámara de heladeros de Rosario porque estaban interesados por el desarrollo de la plataforma y nos decían que quieren justamente que una plataforma de estas características no termine beneficiando a los grandes que es lo que nos pasa en el resto de los lugares. Ahi vos tenes que estar todo el tiempo promocionando y haciendo acuerdos con los dueños de esas plataformas para tener beneficios. No termina siendo útil para los más chicos este juego. La perversión del tamaño de los emprendimientos que se da cotidianamente o en los mecanismos ordinarios se termina plasmando en lo virtual o digital. Para reemplazar un poco eso también la idea que ellos mismos nos pedían -y está previsto en la Ordenanza- que tenga un criterio muy fuerte el tema de la localización, que priorice siempre lo que vos tengas más cercano para que vos elijas qué comprar y dónde comprarlo.

JI: Uno de los aspectos que mencionaste y sobre el que te quería consultar es el de las aplicaciones de delivery y de reparto. Una consecuencia secundaria del rol de las grandes empresas como Mercado Libre es que, más allá de los mecanismos propios de priorización de las grandes empresas, tiene una especie de contrapartida que es la del sistema de repartos que se hace por medio de empresas que ya de por sí son muy cuestionables en demasiados aspectos; en cuanto a normativa laboral y derechos de los trabajadores y regulaciones de todo tipo. Lo que me pareció interesante de la propuesta de Mercado Justo es que no aceptarían para las transacciones que el acto del reparto se produzca con alguna de estas empresas como pueden ser Rappi, Glovo o PedidosYa.

CT: Exactamente. La ordenanza tiene un artículo especial para los servicios de delivery y traslados. Como vos decís taxativamente lo dejamos escrito en el cuerpo de la normativa que está prohibido el uso de estas empresas. Nosotros no mencionamos a Rappi, Glovo y PedidosYa que son las que acá en Rosario tienen mayor peso y funcionamiento. Incluimos a cualquiera que no cumpla ni garantice los derechos laborales de sus trabajadores y trabajadoras e intentamos de alguna manera priorizar y fomentar hasta la propia cooperativización si se quiere de quienes hoy trabajan, de todos los pibes y pibas que trabajan en estas aplicaciones. La otra cara es no desconocer que ese laburo existe y que para muchos jóvenes es una alternativa para poder sostener los estudios universitarios, para poder tener un primer laburo, para completar otro. Eso es una realidad propia de la etapa que estamos viviendo a nivel global y del fenómeno de cómo se va desarrollando la precarización laboral en un montón de aspectos. En ese sentido lo que tratamos de buscar es no negar eso, sino poder brindarle algunas herramientas para que quienes quieran puedan de alguna manera salirse de esos sistemas perversos, organizarse cooperativamente, empresarialmente, asociativamente y brindar ese mismo servicio a través de la plataforma de Mercado Justo. Que puedan tener una participación esencial y que los comercios que interactúan y participan de Mercado Justo estén de alguna manera obligados a utilizar estos servicios de cadetería y demás. 

Esto es un problema que acá en las últimas semanas estalló vinculado al sector gastronómico por las comisiones exorbitantes que cobran estas aplicaciones. La contracara es la precarización en la que se encuentran los jóvenes que laburan a través de estas plataformas. Pero también el costo de sostenimiento y cómo se va de alguna manera haciendo un poco perversa la construcción de la estructura de costos de muchos bienes. No estamos hablando de un traslado de una heladera, sino de una hamburguesa. La incidencia que tiene en los costos es muy grande y es necesario buscar una alternativa. Por eso nosotros decíamos que lo que queremos es que al que hace una hamburguesa, se le pague por lo que cuesta hacerla, incluido el salario digno. Al que traslada eso, que el costo sea el salario digno de esa persona que está haciendo ese trabajo y que al consumidor llegue con un pago lo más justo posible con todos los eslabones anteriores. El problema que tenemos acá es que las comisiones que se llevan las plataformas como Mercado Libre y como las apps de delivery es muy grande y una vez más tiene que ver más con la ganancia extraordinaria de los dueños de estas aplicaciones que con el laburo que llevan adelante los pibes y pibas que nos traen las cosas a casa. En eso el proyecto lo que dice es que van a poder participar como proveedores de servicio de cadetería y de logística tanto personas físicas como jurídicas siempre y cuando tengan garantizados los derechos laborales de sus trabajadores y trabajadoras y exceptuando claramente a las multinacionales que tienen este tipo de incidencia.

Por eso lo que nosotros decíamos es que con este proyecto lo que queremos es diversificar el juego y diversificar las posibilidades de oferta y donde el Estado tenga una intervención de tipo positiva. No estamos diciendo en la ciudad de Rosario no se va a poder comprar más a través de Mercado Libre o estas apps. Es necesario darle a la gente alternativas. No solo a los consumidores sino también a quienes ofrecen sus bienes y servicios a través de estas plataformas porque es una necesidad. Por eso nos resultó hasta un tanto fea la contraofensiva que vino de los liberales. Muchachos, es más libertad. Ustedes mismos se están oponiendo a que haya más diversidad en el juego de la oferta de este tipo de plataformas. Los propios liberales a nivel país, varios haters y demás agarrándose del logo para pegarnos. Pero lo que creo que hay -conociendo los actores liberales acá de Rosario, los representantes de la Fundación Libertad- es un ataque muy fuerte a que el Estado pueda desarrollar este tipo de iniciativas porque básicamente les queda más cómodo y les gusta más que el Estado intervenga con esta idea de prohibir las cosas. Entonces se ponen en el lugar de víctimas porque no se deja la posibilidad del libre juego de la oferta y demanda. Una iniciativa de estas características los pone en jaque y salen a cuestionarla, yendo contra sus propios supuestos principios de que haya mayor juego y menos concentración.

JI: Exactamente. Al fin y al cabo lo que hace es democratizar el espacio del comercio y la provisión de servicios y bienes. La discusión fue muy curiosa porque se agarraban de la cuestión del logo en vez de discutir el tema de fondo que es que Mercado Justo llega para disputar un rol monopólico u oligopólico de las grandes empresas plataforma que cumplen con otra perspectiva un rol parecido. 

El último tema que me gustaría que nos comentes es algo que también mencionaste. En esta iniciativa que ustedes propusieron y se aprobó -y que ahora viene la disputa por su implementación y desarrollo y que se cumpla con la ordenanza-, ustedes impulsan la discusión sobre el rol del Estado y la sociedad frente a las nuevas tecnologías. Cuando a veces nos encerramos en un debate sobre si las tecnologías son malas o buenas y parece que se encasilla siempre entre campo progresista y conservador. Por un lado, las tecnologías son buenas porque es más desarrollo, más crecimiento e innovación y el campo progresista siempre termina arrinconado diciendo que también tienen una cara mala. Pero iniciativas como esta tratan de usar las nuevas tecnologías o las nuevas plataformas, el nuevo desarrollo del sistema económico mundial, para la gente y para democratizar los espacios económicos, las comunicaciones; para generar redes comunitarias. Entonces ¿para ustedes es un objetivo que vienen planificando hace más tiempo?  ¿O a partir de ahora empezaron a considerar este tema para subirse al caballo de la innovación desde una perspectiva más popular?

CT: Es un tema que venimos discutiendo y tratando de llevar adelante por medio de herramientas de plataforma públicas. Hay veces que la gestión va a ser 100% estatal, hay veces que la gestión de esas plataformas o iniciativas pueden tener un componente estatal y otro privado o social. Nosotros entendemos que lo público no es sólo lo estatal. La posibilidad del cooperativismo de plataformas son experiencias y prácticas que se van desarrollando y discutiendo y tratando de teorizar alrededor del mundo y nos parecen absolutamente necesarias. Yo creo que la pandemia y toda crisis no hace más que exponer los fenómenos que se van  dando en nuestras sociedades. La desigualdad es uno de ellos, el avance de las tecnologías sobre la vida cotidiana de las personas sin lugar a dudas es otro. 

Como vos bien decís, nosotros lo que vemos es que la política necesita una transformación urgente. La sociedad es del Siglo XXI pero desde las instituciones estatales, los partidos políticos y los sindicatos en muchos casos, tienen una perspectiva y un pensamiento que es del Siglo XX. Si nosotros y nosotras que defendemos la política, no somos capaces de hacer esta autocrítica y exigir la transformación de la política y las instituciones para que sea más cercana a las realidades y las demandas del Siglo XXI lo único que va a terminar ocurriendo es que se va a seguir agudizando la brecha entre la gente común y la política. 

En ese distanciamiento y hasta incluso enojo y malestar de la gente con la política, lo único que termina avanzando es la mercantilización de la vida. El mercado termina avanzando sobre este plano. Al agudizarse el detrimento de las instituciones y la política, lo que nos termina pasando es que son mucho más proclives a aparecer personajes y fenómenos fascistas como vemos alrededor del mundo. Esos debates que parecen que nada tienen que ver con esta plataforma y esta discusión, es muy por el contrario. El hecho de que esta crisis sea mundial, que no está localizada en un territorio en particular sino que todo el mundo está repensando hacia donde vamos, hace que no debamos ser ingenuos en las instituciones ni quienes estamos en los distintos lugares de representación estatal y de acción en la parte social, de movimientos, activistas y militantes de distintos ámbitos. Si no nos prendemos en esa discusión y nos queremos aferrar a determinadas verdades propias de otro tiempo, vamos a terminar con un espíritu conservador. Creo que lo peor que le puede pasar al campo popular, militante de izquierda, revolucionario es tener pensamientos conservadores. Por el contrario, creo que en eso es donde nos tenemos que animar a dar esos debates, superar las discusiones estériles y decir “salgamos de esto de tecnología sí o no”, y pasar a preguntarse al beneficio de quién, cuál es el rol que tiene que tener el Estado: ¿es el mismo del Siglo XX o tiene que tener otro tipo de intervención en lo público? ¿De qué manera?

La otra vez leía la nota de Naomi Klein sobre que Nueva York estaba contratando al ex CEO de Google para que piense la nueva NYC, una de las principales ciudades del mundo. Naturalizar que los Estados privaticen esas funciones que son propias de lo público y de lo que es de todos nos lleva a correr serios riesgos. Alguien va a pensar esa nueva normalidad y nosotros y nosotras debemos involucrarnos en este debate y ser capaces de ofrecer alternativas y herramientas concretas,  de no quedarnos solamente en el debate de las ideas, del plano meramente ideológico o teórico, sino también práctico, de cómo a esas ideas las podemos materializar en propuestas concretas. 

Tenemos dos alternativas: o en este proceso generamos comunidad, generamos herramientas y propuestas que fortalezcan los vínculos solidarios y de comunidad o lo que va a terminar pasando es que con mayor o menor grado de consentimiento y consciencia vamos a terminar todos presos y esclavos de dos o tres corporaciones que a nivel mundial van a concentrar el juego de la economía. Además, se va a profundizar este fenómeno que se viene dando desde hace mucho tiempo de que las decisiones cada vez más las toma el mercado y determinados grupos de presión económica en todo el mundo y en todos los países y menos la propia gente que nosotros elegimos cada dos o cuatro años para que nos represente en las instituciones. Entonces en ese sentido me parece que hay un desafío enorme y donde se puede a estos debates y a estos fenómenos globales encontrarles respuestas desde lo territorial y desde lo local. Creo que ahí hay una clave y una dinámica que es más interesante.

En ese punto nosotros como Ciudad Futura venimos batallando desde hace muchos años. Formamos parte de la red de Ciudades Sin Miedo que impulsa Barcelona en Común con Ada Colau a la cabeza, donde estamos dando todas estas discusiones para que a los fenómenos globales y de mercantilización de la vida podamos ofrecerles respuestas que vayan de abajo hacia arriba y que puedan de alguna manera presentar alternativas reales para las mayorías frente a estos procesos de concentración.

JI: Bueno gracias por tu tiempo y por haberte explayado tan bien y claramente sobre el tema.


*Caren Tepp es militante y concejala de Rosario (Santa Fe, Argentina) por Ciudad Futura.

Juan Delgado es politólogo de la UBA y miembro de Juventudes Iberoamericanas.

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