lunes 26 septiembre 2022

En el fondo de todo

Chiara Mezza

Sentados en la arena, hipnotizados por el mar y con una birrita en la mano.
Así estábamos vos y yo ese –último- día.
El porro me había dado vuelta, y la inmensidad inabarcable del mar ocupaba
todos mis pensamientos:
¿Qué es el mar?
¿Dónde empieza y dónde termina? ¿Es eterno?
¿Cuán profundo es el mar? ¿Y qué hay en el fondo de todo?
¿Por qué es tan hipnótico? ¿Por qué espero que me revele algo?
¿Existen personas alérgicas al mar?


Mientras lo miraba, me fumaba un pucho y pensaba en la fascinación que me
genera, y en cómo esa fascinación no puede separarse de un miedo que
siempre está ahí, haciéndole sombra.
Es que, por un lado, estoy convencida de su poder: cura, limpia, sana… el agua
cicatriza las heridas que la vida en la tierra inevitablemente te genera. Pero
por el otro, lo desconocido, lo oscuro, lo infinito y lo violento que puede ser
me asusta.
Cuando estoy nadando y algo me toca el cuerpo se me congela la sangre. Me
hace sentir que estuve ahí, disfrutando, sin haber tenido en cuenta que no
tengo ningún tipo de control sobre ese hondo mar inmenso.
De la fascinación al miedo en un segundo.
No quiero que nada sobre lo que no tengo control me toque.


No quiero que vos me toques.


Fue ahí cuando me acordé que no estaba sola.
¿Cuántas veces me voy a prometer que voy a dejar de fumar porro y hablar sin
parar conmigo misma cuando estoy con alguien? No cambio más.
Dejé de mirar el mar, e hice un esfuerzo por conectar con la realidad, esa que
estábamos compartiendo.
Te hablé. Obvio que no te hablé de lo que había que hablar, sino de otra cosa.
-Bueno, eso creí-

Te conté cuánto me angustia pensar en que existe mucha gente que nunca se
metió al mar. Te conté que me gustaría que todos los seres humanos vivan esa
experiencia aunque sea una vez en la vida, que sean mar por un rato.
“Me pone triste pensar que mucha gente se pierde de cosas increíbles del
mundo porque tiene miedo, entendes?”.
Y ahí… ahí fue cuando vos hablaste, pero vos sí hablaste de lo que había que
hablar: “eso es lo que te pasa a vos con el amor”.
Tus palabras me revolcaron como una ola tenebrosa, como esas olas que te
tiran y te arrastran tanto que cuando logras salir de abajo del agua no sabes
dónde estas.


Sentada en la arena, hipnotizada por el mar y con una birrita en la mano.
Así estaba yo después de que te fuiste.
Tus palabras me habían dado vuelta, y la inmensidad inabarcable del amor
ocupaba todos mis pensamientos:
¿Qué es el amor?
¿Dónde empieza y dónde termina? ¿Es eterno?
¿Cuán profundo es el amor? ¿Y qué hay en el fondo de todo?
¿Por qué es tan hipnótico? ¿Por qué espero que me revele algo?
¿Existen personas alérgicas al amor?

23/09/22

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