lunes 14 junio 2021

Elecciones Generales 2021 en Perú: La crisis de la incertidumbre y la apatía política

Giancarlo Arrivasplata Nuñez*

A menos de una semana para la celebración de las elecciones generales en el Perú, todavía no existe claridad en torno a quién de los 18 candidatos podría ser el próximo presidente del país. No obstante, la incertidumbre no suele ser un elemento extraño en la vida y la política peruana, y la única certeza que tenemos es que nada estará dicho hasta que se cuente el último voto en las urnas. En la presente nota, comentaremos el panorama actual de las elecciones presidenciales del Perú, así como el perfil de los candidatos preferidos por las encuestas que podrían disputar el sillón presidencial este 11 de abril.

Un panorama electoral caracterizado por la apatía política

Respecto al panorama actual es necesario resaltar ciertas características particulares que acompañan este proceso electoral. Estas no están directamente relacionadas con los candidatos a la presidencia, sino con los electores. Al respecto, las encuestas arrojan una notable falta de respaldo popular por parte de la población para con los actuales candidatos a la presidencia. Si analizamos las cifras de las elecciones presidenciales del año 2016, encontraremos que, para finales de marzo del referido año, el candidato con mayor preferencia sostenía más de un 40% de intención de voto. Actualmente, el candidato con mayor popularidad supera, a duras penas, una tercera parte de ese porcentaje según las encuestas más representativas. Otra característica relevante tiene que ver con el alto porcentaje de desinterés en los votantes en torno al proceso electoral en general. Si atendemos a los datos de dos de las encuestas más recientes, encontraremos que, según IPSOS, el 25 % de electores aún no ha definido su voto en favor de algún candidato presidencial, cifra que se eleva a un 27,2 % según el Instituto de Estudios Peruanos (IEP). Según esta última encuestadora, el porcentaje se distribuye de la siguiente forma. Un primer grupo afirmó que votará en blanco o viciará su voto (18,3 %); un segundo grupo, afirmó que no votará por ningún candidato (2,7 %); finalmente, un tercer grupo optó por no precisar su voto (6,2 %).

La influencia de la crisis política, sanitaria y económica

Entender el porqué de esta apatía política es sencillo si hacemos un repaso de los últimos sucesos ocurridos en el Perú. El país se está recuperando de una crisis política cuyos orígenes se remontan al año 2016. Por esos años, la actual candidata a la presidencia del Perú, Keiko Fujimori, perdió la contienda electoral frente a Pedro Pablo Kuczynski. No obstante, la derrota de Keiko Fujimori no significó una pérdida total, pues su partido, Fuerza Popular, alcanzó la mayoría de escaños en el Congreso de la República. Al respecto, es importante mencionar que en el Perú el Congreso de la República no solo cumple funciones legislativas, sino también funciones de representación, de fiscalización y de control político. Como es de imaginar, estas dos últimas funciones fueron aprovechadas de forma desproporcionada por la bancada mayoritaria. Fuerza Popular en casi aparente alianza con otras bancadas incurrieron en prácticas obstruccionistas que desembocaron en una crisis política que le costó cerca de 4 años de inestabilidad al país.

Dicha situación alcanzó su máximo pico de tensión en noviembre del año pasado, cuando el pleno del Congreso logró concretar la destitución del ex presidente Martín Vizcarra. El ex mandatario fue objeto de acusaciones por actos de corrupción cometidos mientras fue gobernador de la región de Moquegua, ubicada al sur del Perú. La moción de vacancia fue acompañada de una interpretación antojadiza de la causal de incapacidad moral permanente contemplada en el artículo 113° de la Constitución Política del Perú. La referida decisión contó con 105 votos a favor, 19 en contra y 4 abstenciones. Entre los votos destacaron la unanimidad en favor de la vacancia por parte de los partidos Frepap, Fuerza Popular y Unión por el Perú. Asimismo, destacó el voto mayoritario en favor de la medida por las bancadas de Alianza para el Progreso, Acción Popular y Podemos Perú. En dicho procedimiento, el Partido Morado fue la única bancada que se manifestó en contra con unanimidad.

Tras la destitución de Martín Vizcarra, el entonces presidente del Congreso y partidario de Acción Popular, Manuel Merino, asumió la presidencia de la república. Frente a ello, el descontento de la población no tardó en hacerse notar. Miles de peruanos y peruanas en diversas partes del país marcharon en contra de la decisión del Congreso y la toma de poder de Manuel Merino, por encontrar tales actuaciones ilegales e ilegítimas. Las protestas exigían la renuncia del ex presidente Merino; no obstante, estas fueron minimizadas por el Gobierno de turno, cuya respuesta fue aumentar la represión policial. El conflicto entre los manifestantes y la policía culminó con la muerte de dos jóvenes y múltiples heridos. El 15 de noviembre de 2020, tras la renuncia de la mayor parte su gabinete, Manuel Merino dimitió de su cargo para darle paso al gobierno de transición del actual presidente Francisco Sagasti.

En medio de ese contexto, el país fue abordado sorpresivamente por la pandemia del covid-19. Las consecuencias de la falta de estabilidad política, sumadas a un sistema de salud deteriorado, terminaron gestando la peor crisis sanitaria de la historia del Perú. En adición a ello, los esfuerzos por contener el impacto del coronavirus en un país con altos niveles de empleo informal afectaron drásticamente la economía nacional. En el 2020, el Perú registró una caída de 12 % en el PBI, el descenso más significativo en los últimos 30 años y el segundo más profundo de Latinoamérica. Asimismo, las tasas de desempleo no han logrado estandarizarse respecto a los niveles previos al inicio de la pandemia. Y, como si no fuera suficiente, el Perú adolece de una epidemia de corrupción presidencial alarmante. Absolutamente todos los presidentes electos por voto popular en las últimas dos décadas se han visto envueltos en escándalos de corrupción. Dicho de otra forma, el país ha sido duramente golpeado a nivel político, sanitario y económico. En un escenario como el descrito, no resulta extraño que el interés de la población se vea reflejado en cualquier otro asunto menos en escoger al que podría ser la próxima desilusión de turno.

Los candidatos que dominan la intención de voto

Lo antes expuesto nos permitió entender el contexto en el cual se desarrollan las elecciones generales del Perú este 2021. Ahora, resulta pertinente enfocarnos en quiénes son los     candidatos a la presidencia que encabezan las preferencias de voto. Para tal fin y por ser la más reciente, emplearemos la información expresada en porcentajes de la última encuesta publicada por IPSOS. 

Al respecto, resulta irónico que, pese al gran descontento poblacional, a las multitudinarias marchas y al rechazo a la pasajera presidencia de Manuel Merino, sea el partido político Acción Popular quien lidere la intención de voto presidencial. Yonhy Lescano, candidato acciopopulista, se perfila actualmente como el candidato favorito con un 14,7 % de votos. Si bien Acción Popular es un partido de derecha, Lescano tiene una orientación política de centro izquierda, no obstante, es conservador en lo social. El candidato es abogado de profesión y su agenda política se ha centrado en temas vinculados a la defensa del consumidor y en la devolución de aportes pensionarios. Lescano se ha desempeñado como parlamentario durante 18 años (2001 – 2019), siendo el postulante a la presidencia con mayor trayectoria política en estas elecciones. No obstante, dicha trayectoria no ha estado libre de cuestionamientos. El candidato de Acción Popular presentó 676 proyectos en su carrera como parlamentario; no obstante, solo el 18 % de tales propuestas se convirtieron en ley. Sumado a ello, hace dos años se vio involucrado en una bochornosa denuncia por acoso sexual.

En el segundo lugar, con un 13,9 % de intención de voto, se encuentra Hernando de Soto del partido Avanza País. El economista es conocido por sus estudios sobre la economía informal y por defender la importancia de los derechos de propiedad para el desarrollo socioeconómico de los países. De Soto es un candidato de corte liberal en lo económico y conservador en lo social.  Por tal motivo, no deja de llamar la atención que postule de la mano de un partido en cuyos estatutos se autoperciben como una alternativa al “neoliberalismo”. No obstante, las críticas a la candidatura de De Soto no están vinculadas exclusivamente a la relación que sostiene con su partido. Frente a los cuestionamientos de la prensa, el candidato confirmó haberse vacunado en los Estados Unidos. Respecto al tema, si bien existe un inagotable debate en torno a las implicancias del turismo de vacunas, las críticas al economista responden más a una falta de transparencia en torno a su vacunación que a un problema ético. Sumado a ello, el candidato de Avanza País incurrió en un conjunto de imprecisiones al afirmar que su vacuna fue privada, y que no fue gratuita ni se benefició del Estado. Tales afirmaciones fueron posteriormente desmentidas por la prensa, toda vez que en el país del norte las vacunas son gratuitas y financiadas por el Estado. 

El tercer lugar lo ocupa Verónika Mendoza, quien postula con el partido Juntos por el Perú y acumula un 12,4 % de votos. Mendoza es antropóloga y psicóloga, y también la más emblemática representante de la izquierda en el país. La candidata disputa por segunda vez la presidencia del país tras ocupar el tercer lugar en las elecciones generales del año 2016. Por esas épocas, Mendoza fue constantemente cuestionada por sus vínculos con la ex primera dama Nadine Heredia, quien afronta un proceso por la supuesta comisión del delito de lavado de activos asociados a aportes ilícitos de la empresa Odebrecht. No obstante ello, sobre Mendoza hay que resaltar algo particular: las candidaturas abiertamente de izquierda suelen despertar cierto temor en la población peruana. Sin embargo, la candidata de Juntos por el Perú ha sabido sostenerse en la contienda electoral apostando por un mensaje progresista distanciándose de los planteamientos radicales que comúnmente se le cuestionan a la izquierda en el Perú.  

En cuarto lugar, acumulando un 11,9 % de votos, se encuentra George Forsyth, quien lidera el partido Victoria Nacional. Forsyth es empresario y fue jugador de futbol profesional del Club Alianza Lima, el segundo equipo más importante del Perú. También fue alcalde del distrito limeño de La Victoria, cargo en el que adquirió una gran notoriedad por combatir la delincuencia y perseguir el comercio informal en el distrito. El ex burgomaestre abandonó la alcaldía a la mitad de su gestión para postular como candidato a la Presidencia de la República y fue por mucho tiempo quien lideraba la intención de voto en las encuestas. Sin embargo, no todo es positivo en torno al candidato. Forsyth Actualmente afronta una investigación por el presunto delito de negociación incompatible por supuestas contrataciones irregulares en beneficio de su socio y mejor amigo cuando era alcalde de La Victoria. Sumado a ello, al candidato constantemente se le cuestiona por una denuncia de violencia familiar interpuesta por su ex esposa.

En quinto lugar con un 11,5 % de votos, y postulando por tercera vez consecutiva a la presidencia del Perú, se encuentra Keiko Fujimori, la lideresa y fundadora del partido Fuerza Popular. Keiko es una candidata de derecha popular, heredera del movimiento fujimorista construido por su padre, el autócrata Alberto Fujimori. Tiene por méritos ser la parlamentaria más votada de la historia del Perú cuando postuló al Congreso de la República en el año 2006. Posteriormente, postuló a la presidencia del Perú en los años 2011 y 2016, pero fue derrotada en ambas oportunidades por una ínfima diferencia. La candidata fujimorista es actualmente investigada por presuntos aportes irregulares a su campaña vinculados al caso denominado Lava Jato. Sumado a ello, se le atribuye la responsabilidad de las acciones obstruccionistas y de desestabilización encabezadas por Fuerza Popular, las mismas que alimentaron la crisis política del Perú.

Finalmente, en sexto lugar se encuentra Rafael López Aliaga, actual líder del partido Renovación Popular, quien acumula un 8,2 % de votos. El candidato es ingeniero industrial y una de las personas más adineradas del país. López Aliaga es catalogado como de extrema derecha, y es conocido por su perfil de empresario exitoso y por sus ideas conservadoras en lo social. El candidato de Renovación Popular alcanzó un rápido posicionamiento entre las preferencias de voto. No obstante, su repentino éxito en las encuestas no estuvo exento de críticas. El acaudalado empresario ha sido cuestionado por las millonarias deudas que mantienen sus empresas con la Administración Tributaria del Perú. Sumado a ello, está siendo investigado por el presunto delito de lavado de activos por el caso conocido como Panama Papers. Asimismo, la candidatura de López Aliaga ha sido duramente cuestionada por encabezar ataques contra la prensa, difundir información imprecisa y por declaraciones polémicas en torno al embarazo infantil y la eutanasia para personas con enfermedades terminales.

Un caso particular

Los candidatos antes expuestos encabezan la intención de voto para las elecciones presidenciales. No obstante, no podemos concluir este listado sin mencionar a un personaje cuyo resultado en las encuestas no deja de sorprender. El referido postulante es Julio Guzmán, líder y fundador del Partido Morado. El candidato morado estudió economía y es la única opción de centro republicano en la presente contienda electoral. Julio Guzmán fue el outsider de las elecciones del 2016 y uno de los candidatos con mayores oportunidades de ganar dichas elecciones. No obstante, tras una polémica decisión del Jurado Nacional de Elecciones, luego de resolver 10 tachas en su contra, fue excluido del proceso electoral de ese año. En el 2017, sobre la base de las ideas del republicanismo, fundó el partido morado y desde entonces trabajó en su candidatura. Sin embargo, pese a ser uno de los principales opositores del pasajero gobierno de Manuel Merino, de haber sido un actor importante en la búsqueda de soluciones para la crisis política y de liderar una de las bancadas con mayor aceptación popular, el candidato morado no ha logrado mejorar su posición en las encuestas.

El posible origen de tan polémicos resultados se encuentra en un hecho que no tiene que ver directamente con el candidato del Partido Morado, sino con el presidente Francisco Sagasti. La candidatura de Julio Guzmán se ve afectada directamente por el desempeño del actual gobierno. Pese a que Sagasti preside un gobierno de transición, media en el imaginario popular que el gobierno de turno es un gobierno del Partido Morado. Tal asociación no resulta extraña si atendemos a los problemas de institucionalidad por los que atraviesa el Perú. El país sufre de una falta de institucionalidad tan grande que resulta casi imposible imaginar que un gobierno de transición mantiene su independencia política y no involucra a su partido en la toma de decisiones. Actualmente Julio Guzmán acumula un 1,8 % de intención de voto según IPSOS.

Conclusiones

A lo largo del presente artículo hemos podido comentar cuál es el escenario en el cual se desarrollan las elecciones del Perú este 2021. Expusimos la gran cuota de apatía política que caracteriza esta contienda y pudimos aproximarnos a sus principales causas. Finalmente, concluimos presentando una pequeña reseña de los principales candidatos a la presidencia.

Desarrollados los objetivos propuestos, no encontramos mejor forma de concluir este artículo que invitando a los electores peruanos a emitir un voto informado y consciente. La historia del Perú nos ha demostrado que no existen los candidatos de lujo y que ninguna promesa política representa una garantía de integridad. Por tal motivo, no dejemos de cuestionar nuestra elección. Investiguemos, comparemos las propuestas y votemos con convicción, pues, como hemos podido apreciar, hasta el candidato menos imaginado podría ser el próximo presidente del país.

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