martes 24 mayo 2022

Elecciones en Colombia: el salto histórico del progresismo

Mauricio Jaramillo Jassir*

El resultado de las elecciones legislativas y de consultas de partidos en Colombia fue inédito y revelador.  Se trata de un panorama sin antecedentes en la historia del legislativo pues, de lejos, es el mejor desempeño de la izquierda en su interrumpida vida. En efecto, tal desempeño le permite ser la primera fuerza en el Senado (cámara alta) y la segunda en la Cámara de Representantes (cámara baja). Esto no supone una mayoría absoluta o que el control del legislativo sea fácil para proyectos progresistas pues se deberá avanzar en un acercamiento con sectores de centro, como el Partido Liberal o la coalición de la Centro Esperanza.  Con esto podría tener eventualmente una mayoría en ambas cámaras y arrebatar a la derecha el control que, por años, ha mantenido del legislativo.

Cabe destacar que la derecha ha perdido terreno, pues en las pasadas elecciones el Centro Democrático, partido de gobierno, había alcanzado 19 curules y Cambio Radical 16. En contraste, el Partido Conservador sumó un escaño respecto de la elección pasada, lo cual pone de manifiesto que un sector del electorado de la derecha se desliza hacia ese partido tradicional por su decepción frente al actual partido de gobierno. Esto es el resultado de 4 años de muy mala gestión por parte del actual mandatario y cuya elección fue decidida en buena medida por el guiño de Álvaro Uribe. En este tiempo, la ausencia de un marco de diálogo social ha sido patente. Desde febrero de 2019 diferentes organismos del sistema de Naciones Unidas y la Comisión Interamericana de Derechos Humanos vienen expresando su preocupación por la degradación de los derechos humanos, pero el gobierno ha hecho “oídos sordos” insistiendo en la estigmatización de quienes ejercen su derecho a la legítima protesta, calificándolos de terroristas. Incluso se ha acudido la delirante tesis de que Rusia o Venezuela estarían detrás de las manifestaciones.

En la Cámara de Representantes el salto del progresismo fue aún más representativo, así como la contracción de la derecha. En el periodo anterior, la izquierda y el centro fragmentados en los partidos Verde, Polo Democrático, Lista de la Decencia y el indigenista Movimiento Alternativo Indígena y Social (Mais), alcanzaba los 14 escaños. En contraste, en la votación del domingo pasado llegó a los 25 escaños. No obstante, la primera fuerza en esa Cámara será el Partido Liberal que obtuvo 32, seguido del Conservador con 25, el Centro Democrático y Cambio Radical con 16 cada uno, el Partido de la U con 15 y la Alianza Verde con 11. La pérdida de poder de partidos tradicionales o de derecha es notable pues en la elección pasada el Centro Democrático había alcanzado 35 curules, Cambio Radical 30 y el Partido de la U 25.  

Un punto importante es que, a pesar de las dificultades para el ejercicio del sufragio universal, votó un 47% de la población habilitada que evidencia que si bien la abstención sigue siendo representativa como ha ocurrido históricamente, se dio un incremento que se mantiene desde que el Estado firmara los Acuerdos de La Habana con la entonces guerrilla de las FARC en 2016. Se sigue comprobando que Colombia tiene mejores condiciones para las elecciones, y que, a pesar del abandono de este gobierno de la política de paz, se mantiene un incremento de votantes que acuden con la intención de cambio, entre otras.

Consultas: el otro gran paso del progresismo

De forma paralela, se llevaron a cabo consultas en tres coaliciones: centro, derecha e izquierda para definir una fórmula a la presidencia y vicepresidencia. El resultado en favor de esta última fue apabullante pues Gustavo Petro quien quedo elegido como candidato del Pacto Histórico, agrupación de partidos y movimientos progresistas, obtuvo casi 4,5 millones de votos y Francia Márquez lideresa afro, ambientalista y con amplio conocimiento del diálogo social, sin plataformas partidistas obtuvo más de 780 mil votos. Esto último es un punto de inflexión en la historia colombiana. Se trata de la primera dirigente social afro que, rompiendo todo tipo de barreras, ha logrado tener una visibilidad y reconocimiento sin antecedentes para una lideresa de esas características.

En la consulta de la derecha se impuso la candidatura del ex alcalde de Medellín Federico Gutiérrez quien no era al candidato del partido de gobierno, pero sobre quien se especulaba era quien gozaba de apoyo del exmandatario Uribe Vélez. Una vez conocido el resultado en el que obtuvo poco más de 2,1 millones de votos, el aspirante por el Centro Democrático, Óscar Iván Zuluaga, desistió de continuar y anunció su apoyo a Gutiérrez con lo cual buena parte de la derecha cerró filas en torno a su figura.

El centro, en apariencia, fue el gran perdedor obteniendo una votación muy por debajo de lo esperado y Sergio Fajardo quien será candidato llegó apenas a los 723 mil votos, incluso por debajo de Francia Márquez y muy lejos de sus rivales, Petro y Gutiérrez.  Esto también es el resultado de la polarización en Colombia y del hastío de la ciudadanía respecto al estableciente. Se debe recordar que Colombia lleva 24 años gobernando por la derecha o la centro derecha.

No todo está decidido

A pesar de que las encuestas le otorguen una ventaja significativa a Petro con 40% de la intención de voto y a Gutiérrez apenas del 29%, la distancia se ha venido recortando. La apuesta del progresismo es imponerse en primera vuelta para lo cual necesitará doblar la votación de la consulta interna, es decir, unos 10 millones de votos, una tarea que no será fácil pero que tampoco parece imposible a juzgar por la forma como ha venido creciendo su intención de voto en los últimos meses.  

De no lograrlo, existe el temor de que en la segunda vuelta impere la lógica de “todos contra Petro” que, en otros contextos ha sido perjudicial para el progresismo. Basta recordar la forma como Daniel Scioli o Andrés Arauz perdieron el balotaje mientras la derecha hacía circular todo tipo de informaciones recurriendo al miedo para imponer a sus candidatos Mauricio Macri y Guillermo Lasso. De allí que a formula en caso de llegar a la segunda vuelta, sea jugársela por una estrategia similar a la de Gabriel Boric, consistente en un acercamiento estratégico a los sectores del centro que serán clave.

El progresismo así empieza a tomar fuerza como el principal movimiento en el sistema político colombiano que durante décadas persiguió cualquier manifestación de izquierda. Se trata de un proceso electoral que pondrá a prueba la vocación democrática de un establecimiento que, por años, gobernó de espaldas a la ciudadanía.  


*Corporación Escenarios

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