martes 15 junio 2021

El retraso del reconocimiento de la violencia política de género en Brasil

Tailaine Cristina Costa / Ana Claudia Santano*

Texto en idioma original

La mujer es susceptible de padecer muchos tipos de violencia, desde simbólicas hasta agresiones físicas. Al ingresar en la arena pública, las mujeres están expuestas a distintas acciones por parte de quienes no aceptan que ocupen estos espacios. En este sentido, la conquista de los ámbitos de poder formal -que va desde el derecho al voto hasta la ocupación de cargos directivos o de responsabilidad- ha representado una de las mayores luchas para las mujeres. La obtención de derechos solamente fue posible por medio de presión social y medidas jurídicas, como es el caso de los derechos vinculados a la participación política. Sin embargo, éstos no logran garantizar condiciones igualitarias, [1] considerando que la subrepresentación ha impuesto la necesidad de implementar acciones afirmativas para corregir los sesgos que aún existen.

Aunque el texto constitucional brasileño determine la igualdad entre hombres y mujeres, el acceso de ellas a los espacios de decisión es dificultosa, así como el ejercicio de sus atribuciones está permeado de barreras. Como un intento de concretar dicha participación e igualdad de sufragio universal, garantizando la voz no sólo para votar, sino para integrar a las mujeres a la toma de decisiones gubernamentales por medio de la ocupación de cargos, desde 1995 hay en Brasil la previsión legal de cuotas de candidaturas para las elecciones legislativas regidas por el sistema proporcional.

La obligación de observar el mínimo de 30% de las candidaturas para uno de los sexos (utilizándose aquí la nomenclatura de la ley) no proporciona más visibilidad a las candidatas. Candidaturas ficticias de mujeres presentadas por los partidos las pone como opciones electorales irreales, siendo en algunos casos candidaturas que registran a mujeres sin que ellas mismas sepan que son candidatas, solamente con el objetivo de lanzar más candidaturas masculinas. Ante el problema, y por medio de una interpretación jurisprudencial, una demanda judicial específica de investigación electoral (en portugués, Ação de Investigação Judicial Eleitoral -AIJE) en casos de candidaturas ficticias puede punir los partidos con la pérdida de mandato de todos los electos de una lista partidista fraudada. Sin embargo, por ser una construcción teórica, se presentan muchos problemas procesales. No caben dudas que dicho panorama configura una forma de violencia política contra las mujeres en Brasil.

Como manera de concretar la igualdad de género, sobre todo a lo largo del siglo XX, diversos países han realizado acuerdos para la aprobación de normas sobre la promoción de la mujer, así como la implementación de políticas inclusivas. Dicho esfuerzo, que es internacional, tiene la adhesión de Brasil en el plan normativo e institucional. En 1984, Brasil ratificó la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación Contra la Mujer (CEDAW, 1979), subrayando, en aquel momento, su compromiso con la igualdad de género. Sin embargo, pese a dicho compromiso y la inserción en el texto constitucional la necesidad de igualdad entre hombres y mujeres, el número de mujeres en la política sigue reducido, muy lejos de reflejar los 52% de la población de mujeres brasileñas.

Aunque se hayan adoptado medidas de fomento a la participación de las mujeres en la política, dichas reglas se muestran insuficientes ante los casos de violencia política por motivos de género que afectan a las mujeres. Sumado a los desafíos propios del ámbito formal, esto impide o retrasa los avances efectivos en la democracia y se presentan como una carrera de obstáculos para que ellas puedan ejercer con plenitud sus derechos políticos.

La problematización de la violencia política de género está ganando cada vez más espacio en la agenda política. Sin embargo, aunque sea bastante debatido en muchos de los países latinoamericanos, recién fue abordado en Brasil. Si por un lado la mujer amplía su participación lentamente en los ámbitos públicos, por otro, más allá de la violencia tradicional, movimientos reaccionarios también cuestionan las conquistas femeninas, incluso con actuación agresiva y conservadora[2]. Dicho movimiento reaccionario antifeminista, además, se verifica no solamente en segmentos de Brasil, sino de muchas partes del mundo, repercutiendo internamente, considerando la posibilidad de contagio por la difusión de este discurso retrógrado. [3] El momento, por lo tanto, es de vigilia y de lucha no sólo para alcanzar más conquistas, sino también para evitar retrocesos.

Dicha subrepresentación, que por veces es señalada como una falta de voluntad de las mujeres para participar de la política o que ellas no votan por ellas mismas, se trata de un problema mucho más estructural. Según un estudio difundido por el Instituto Alziras que se refiere a las principales dificultades enfrentadas por las mujeres en la política, las que más las afectan es el acoso o la violencia política por el sencillo hecho de ser mujer (53%), la falta de recursos para campaña (48%) y, otra vez más, la violencia simbólica en los espacios políticos (30%).[4]

En las elecciones municipales de 2020, fueron registradas un sinnúmero de denuncias de violencia política contra las mujeres en las redes sociales, así como amenazas a las mujeres elegidas[5], demostrando cómo es nocivo el ambiente político para ellas. Las propias parlamentarias señalan el fenómeno agresivo en contra suyo en la política, como es el caso de la Diputada Federal Soraya Santos, en un evento organizado por la Cámara de Diputados de Brasil a finales de 2020 sobre el tema. Ella afirmó que “nunca fue vista tanta agresividad con relación a las candidatas como en las últimas elecciones municipales, y los ataques aumentaron con la real posibilidades de ellas ser elegidas, con la reserva de recursos económicos para sus campañas y de franjas en los medios de comunicación. [6]

Justamente en razón de la violencia política, alejar a las personas de la arena de disputa culmina en la adaptación de las conductas de lo que es considerado socialmente aceptable. Dichas preferencias adaptativas hacen que las mujeres y otros grupos considerados como minoritarios, debido a la necesidad práctica de enfrentar la realidad, adapten sus preferencias a lo que ellas creen que van a alcanzar y, también, a lo que la sociedad repetidamente les dice ser lo adecuado. [7]

La violencia política de género es percibida incluso por medio del lenguaje, como, por ejemplo, la tensión ideológica sobre el uso de la palabra presidenta (que no es aceptada en el idioma portugués), cuando una mujer ocupa este cargo. [8] Además, la violencia política de género termina por afectar no solamente a la mujer agredida, sino que también transmite para la sociedad el mensaje de que el ambiente político no le pertenece. [9]

Según estudio realizado por el ATENEA – realizado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y por ONU Mujeres, con el apoyo de IDEA International, Brasil se encuentra entre los países con indicadores más bajos de América Latina en lo que se refiere a los derechos políticos de las mujeres. La falta de integridad de la legislación, sobre todo en lo que respecta a la violencia contra la mujer, es señalada como uno de los factores relevantes para este contexto. Las leyes actualmente vigentes en el país son algo eficientes en el combate a la violencia contra la mujer, principalmente en el ámbito familiar, pero las deja totalmente expuestas en el espacio público. [10] Dicha característica demuestra que, pese a las alteraciones en relación con la realidad, la mujer todavía es vista como la persona que pertenece al ambiente privado.

Con las diversas denuncias de violencia para alejar a las mujeres de la arena pública, existe un movimiento de presión para una acción efectiva de combate a la violencia política de género, que es considerada uno de los grandes obstáculos para el aumento de la representación femenina. Para ello, grupos de mujeres parlamentarias se reunieron para aprobar una legislación específica sobre el tema, organizando un acuerdo para que se aprobara el Proyecto de Ley n° 349/2015 de la Diputada Federal Rosangela Gomes, con adaptaciones en el texto por la Diputada Federal Angela Amin, en 2020.

La redacción de este Proyecto de Ley fue el resultado de concesiones de distintos grupos parlamentarios, estableciendo una propuesta legislativa que altera algunas normas existentes y presenta la obligación para los partidos políticos de tener medidas de combate a la violencia política de género. De esta manera, el Proyecto de Ley dispone sobre acciones para cohibir cualquier discriminación en razón de sexo o raza.

La palabra género no consta en el Proyecto de Ley por opción parlamentaria, algo que sería bastante más adecuado y en línea para evitarse discriminaciones. Sin embargo, como reflejo de la propia decisión del Plenario de no incluir las mujeres transgénero en el proyecto de ley, la utilización del término “mujer” se muestra como una estrategia para lograr el apoyo de parte de los parlamentarios más conservadores. Dicha maniobra legislativa buscó evitar contraposiciones a la propuesta y que, por cuestiones ideológicas, impidieran la aprobación por los diputados y diputadas. De todos modos, aunque no esté explícito el término “género” y tampoco la especificación sobre las mujeres no cisgénero al mencionar “mujer” o “condición de mujer”, no es correcto afirmar que las transgénero están excluidas automáticamente de la protección legal, considerando que la interpretación jurídica incidente las incluye, así como a todas las mujeres de Brasil, lo que hace que dicho Proyecto de Ley pueda, después de aprobado, ser aplicado como ley de acuerdo con los tratados internacionales, poniendo a Brasil en posición más conforme con los demás países latinoamericanos sobre el tema. [11]

Dicho proyecto de ley, en su art. 3°, menciona la definición de violencia política de género como “toda acción, conducta u omisión con la finalidad de impedir, obstaculizar o restringir los derechos políticos de la mujer”, que es complementado por el párrafo único, con “cualquier distinción, exclusión o restricción en el reconocimiento, gozo o ejercicio de sus derechos y de sus libertades políticas fundamentales en razón del sexo”. Sin embargo, no hay diferenciaciones entre las violencias, que pueden ser simbólicas o que atenten en contra de la vida de la mujer. Dicho Proyecto de Ley todavía necesita ser aprobado por el Senado Federal.

El proceso de reconocimiento de la violencia política contra la mujer es una forma de fortalecer la participación en la política, considerando que estas situaciones las alejan y no son bien visualizadas por la sociedad, que termina no reprochando estos hechos. Hay otros proyectos de ley que buscan punir las formas de violencia política de género, pero fue solamente en 2020 que el tema ganó énfasis en Brasil y de manera poco profundizada. Necesitamos de más, porque la práctica está naturalizada en el país, y esto está afectando mucho a las mujeres que solamente intentan ejercer sus derechos políticos con plenitud.


Notas

[1] BIROLI, Flávia. Gênero e Desigualdades: limites da democracia no Brasil, São Paulo: Boitempo, 2018, p. 171.

[2] LIMA, Juliana Domingos de. Feminismos: origens, conquistas e desafios no século 21 em Nexo Jornal. 07 de Março de 2020. Disponible en: <https://www.nexojornal.com.br/explicado/2020/03/07/Feminismo-origens-conquistas-e-desafios-no-s%C3%A9culo-21>. Consultado el: 21 de Mar. 2021.

[3] En 2001, Turquía, por ejemplo, en un contexto de retroceso, se retiró de la Convención de Istambul, que tiene por finalidad combatir la violencia contra las mujeres. El país había firmado la convención hacía diez años. Le Monde. Internacional. Sortie de la Turquie de la convention contre les violences faites aux femmes, la nouvelle provocation de Recep Tayyip Erdogan. Disponible em: https://www.lemonde.fr/international/article/2021/03/22/violences-contre-les-femmes-erdogan-retire-la-turquie-de-la-convention-d-istanbul_6074029_3210.html Consultado el 10 Abr. 2021.

[4] INSTITUTO ALZIRAS. Perfil das Prefeitas no Brasil (2017-2020), Principais dificuldades enfrentadas por ser mulher na política. Disponible en: http://prefeitas.institutoalziras.org.br/. Consultado el 10 Mar. 2021.

[5] Disponible en: <https://www.camara.leg.br/noticias/712721-deputadas-avaliam-que-violencia-politica-de-genero-prejudica-desempenho-eleitoral-das-mulheres/> Consultado el: 10 Ene. 2021.

[6]Fuente: Agência Câmara de Notícias

[7]NUSSBAUM, Martha. Women and Human Development. Cambridge: Crambridge University Press, 2000, cap. 2.

[8] AZAR, Indiana Rocio; MOTTA, Luiza Tavares da. Violência de gênero e lawfare: uma análise dos casos Dilma Rousseff e Cristina Fernández de Kirchner. In: COSTA, Tailaine Cristina; VIANA, Ana Cristina Aguilar (Org.); GITIRANA, Julia Heliodoro Souza (Org.); KREUZ, Leticia Regina Camargo (Org.). Pesquisa, gênero & diversidade: memórias do III Encontro de Pesquisa por/de/sobre Mulheres. 1. ed. Curitiba: Íthala, 2020. v. I. p. 23-37. p. 34.

[9] PINHO, Tássia Rabelo de. Debaixo do Tapete: a violência política de gênero e o silêncio do conselho de ética da câmara dos deputados. Revista Estudos Feministas, [S.L.], v. 28, n. 2, p. 1-14, 2020. FapUNIFESP (SciELO). http://dx.doi.org/10.1590/1806-9584-2020v28n267271.

[10] ONU MULHERES BRASIL. Estudo conduzido pelo PNUD e pela ONU Mulheres sobre direitos políticos das mulheres coloca o Brasil em 9º lugar entre 11 países da América Latina. Disponible em: https://www.onumulheres.org.br/noticias/estudo-conduzido-pelo-pnud-e-pela-onu-mulheres-sobre-direitos-politicos-das-mulheres-coloca-o-brasil-em-9o-lugar-entre-11-paises-da-america-latina/ Consultado el 05 abr. 2021.

[11] Brasil tiene diversos compromisos internacionales para la inclusión de grupos considerados minoritarios, como las mujeres. Sobre el tema, cfr. SANTANO, Ana Claudia; MACHADO, Raquel Cavalcanti Ramos. O sistema político brasileiro desde a perspectiva da inclusão: conquistas e desafios. [s.l.]. Transparência Eleitoral Brasil/National Democratic Institute, 2021. Disponible en: <https://transparenciaeleitoral.com.br/2021/02/24/o-sistema-politico-brasileiro-desde-a-perspectiva-da-inclusao-conquistas-e-desafios/> Cconsultado el: 04 May. 2021.


*Integrantes del Observatorio de Violencia Política Contra La Mujer – Brasil

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