domingo 24 octubre 2021

Bitácora Constituyente I: El oasis, el estallido social y otros antecedentes del actual proceso constituyente en Chile

Leonardo Vilches Y.*

A mediados de mayo, Chile celebrará una elección inédita en su historia. Por primera vez, mediante votación popular, se elegirán los miembros que deberán redactar la nueva Constitución del país. El proceso constituyente no ha estado exento de dificultades y tensiones, de las complejidades propias de la pandemia y una vorágine desenfrenada, en la que las certezas de hoy, perfectamente, pueden desaparecer mañana.

En este escenario, proyectar lo que nos depara este proceso se parece más a un ejercicio de cartomancia que a un análisis político. Por ello, cuando Juventudes Iberoamericanas me invitó a escribir al respecto, estimé preciso caracterizar este espacio como uno de registro cronológico —de ahí el nombre de Bitácora Constituyente—, donde el devenir del debate constituyente pueda encontrar una actualización periódica, según su propia concreción, y pueda además convertirse en un lugar de debate plural, con distintas voces y miradas, por lo que todes están invitados a contribuir con sus propios registros.

Pero antes de abordar la próxima elección de constituyentes, esta primera entrega se propone realizar una breve recapitulación de los hechos que nos han permitido llegar a esta instancia. Veamos:

El 8 de octubre de 2019, el Presidente Sebastián Piñera fue invitado a un matinal de televisión. En ese contexto, dijo que “en medio de esta América Latina convulsionada, Chile es un verdadero oasis, con una democracia estable”. Dos días antes, el pasaje del Metro de Santiago había aumentado un 3.75% (a valor de hoy, el total de cada boleto equivale a U$1,18) y el lunes 7 había tenido lugar la primera evasión masiva, convocada por estudiantes secundarios. La protesta escaló rápidamente. La jornada del 18 de octubre de 2019 terminó con saqueos, buses y estaciones del metro incendiadas en distintos puntos de Santiago. En la madrugada, el Presidente decretó Estado de Excepción Constitucional y, al día siguiente, respaldando la acción del Ejército en las calles, declaró “estamos en guerra, contra un enemigo poderoso, implacable, que no respeta a nada ni a nadie”.

En los días siguientes, la protesta se extendió por todo Chile. El “oasis de estabilidad” se convirtió en un mero espejismo. El gobierno de Piñera se enfrentaba al mayor estallido social desde el retorno a los gobiernos democráticos en 1990, poniendo en jaque el pacto de gobernabilidad heredado de la dictadura. La rebelión popular apuntó a los 30 años de administración neoliberal y al pilar del sistema político, económico y jurídico impuesto en la dictadura: la Constitución de 1980.

La crisis política no solo afectó al gobierno, incapaz de encontrar otras respuestas que respaldar y fortalecer la represión policial, pese a los numerosos casos de flagrantes violaciones a los derechos humanos (más de 3.000 víctimas; cientos de traumas oculares por el abuso de la escopeta antidisturbios y miles de tratos inhumanos, crueles y degradantes con connotación sexual); la impugnación se dirigió a todo el sistema político y económico. 

El Congreso Nacional, pese a sus bajos niveles de aprobación y a una creciente efervescencia en el debate, con posiciones cada vez más radicalizadas entre el oficialismo y las oposiciones, el 15 de noviembre de 2019 pudo alcanzar un acuerdo transversal para tramitar una reforma constitucional, permitiendo la convocatoria a un plebiscito. Los cerrojos institucionales de la Constitución de 1980, como bien cabe señalar, solo admitían la tramitación de reformas, pero no contemplaban ningún mecanismo para su reemplazo.

El itinerario contemplaba un plebiscito para que el pueblo de Chile decidiera si quería una nueva Constitución y, en tal caso, elegir el órgano que la redactaría, el cual debía realizarse el 26 de abril de 2020. Sin embargo, la pandemia modificó todo, forzando el retraso del calendario electoral a la espera de mejores condiciones sanitarias. Finalmente, el 25 de octubre se celebró la elección más masiva de la historia y la opción del “Apruebo” obtuvo una aplastante victoria, obteniendo el 78,27%; a su vez, la votación sobre el órgano que redactará la nueva Constitución consignó un 78,99% para la Convención Constitucional, que garantiza la elección de la totalidad de sus 155 miembros.

La nueva agenda de elecciones indicaba que las elecciones municipales y de gobernadores regionales se desarrollarían en abril de 2021, junto a la elección de constituyentes. Sin embargo, otra vez, la pandemia cambió todo. En marzo, las cifras de contagiados aumentaron significativamente en Chile y, a fines de mes, la autoridad sanitaria consideró necesario iniciar una cuarentena, confinando cerca del 70% de la población del país. La discusión sobre la postergación de la elección se hizo urgente e inevitable. Quedaban menos de 20 días. Además, este año, Chile debe celebrar las elecciones presidenciales y parlamentarias para el próximo período, por lo que la recalendarización representó una tarea complejísima.

Ahora, a menos de un mes de la nueva fecha para las elecciones de constituyentes, municipales y de gobernadores regionales, la campaña se ha reanudado, aunque seriamente dificultada por la situación sanitaria. Esto ha impuesto una innovación respecto a las formas tradicionales de campañas electorales, volcándose con preferencia a las redes sociales. Todo en medio de una agitación política creciente, altamente mediatizada, con respecto a las medidas de emergencia y ayuda socioeconómica a las familias más afectadas por la crisis provocada por la pandemia.

Chile ha cumplido más de un año bajo un Estado de Excepción Constitucional, de acuerdo a las reglas de una Constitución moribunda. La crisis política ocasionada por el estallido social ha seguido profundizando sus alcances; de hecho, las decisiones gubernamentales para enfrentar la pandemia han sido una fuente inagotable de polarización. Las fuerzas políticas, en medio de todo este proceso, se han atomizado, particularmente, por la irrupción de una multiplicidad de organizaciones independientes al sistema de partidos que, en general, han optado por disputar la elección de constituyentes.

Este escenario será el objeto de la próxima entrega de esta bitácora.


*Abogado. Licenciado en Ciencias Jurídicas y Sociales Universidad de Chile. Ex-asesor parlamentario, Cámara de Diputadas y Diputados (2014-2018).

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