miércoles 25 noviembre 2020

Atrapamuros, organización popular en cárceles

Foto: Atrapamuros

Nadia González*

Cárceles sanas y limpias, para seguridad de los reos detenidos en ellas. Palabras más, palabras menos, esboza la norma suprema argentina; trazando un panorama bastante alejado a la realidad que históricamente ha tenido que enfrentar toda persona que, en algún momento de su vida, ha sido privada de su libertad y atravesado el contexto de encierro.

Las cárceles argentinas representan un territorio donde la selectividad penal se hace más evidente y dolorosa; donde el incumplimiento de derechos y la ausencia de garantías llega a poner en riesgo la vida de miles de personas; desde donde las posibilidades de reinserción a la sociedad parece hacerse más lejana.

A esta realidad hacen frente y dan batalla los compañeros y compañeras de Atrapamuros, en una militancia que lleva más de diez años recorriendo penales de la Ciudad y la Provincia de Buenos Aires, con las premisas de la educación popular, la solidaridad y el feminismo. Intentando romper con el círculo de exclusión que golpea principalmente a los sectores populares, ellos transitan los pasillos de las cárceles para organizar talleres educativos, actividades culturales, charlas de formación y espacios productivos junto a personas privadas de su libertad y ex detenidas.

Este proyecto nace así desde el reconocimiento del derecho a la educación como universal, frente a la falencia de las instituciones formales, y el deseo de construir otra realidad. La educación popular les ha brindado las herramientas para desarrollar un trabajo fundamentalmente horizontal, a partir del intercambio de saberes basados en la práctica de cada uno y cada una, y en un fuerte trabajo por deconstruir el sentido dominante, generador de violencia y desigualdad.

Por eso, en cada uno de los talleres que organizan desde Atrapamuros se apuesta al diálogo y a la construcción colectiva de conocimiento; buscando romper la lógica individualista y de competencia que impone el sistema, desde una perspectiva del feminismo popular.

¿Por qué militar la cárcel?

Los compañeros y compañeras de esta organización no ven a la cárcel como un espacio donde el tiempo se detiene y pierde vida. Por el contrario, el acercamiento y la experiencia les han mostrado que en esos pabellones el movimiento no se frena, atraviesa muros y rejas: las familias se organizan, se generan redes de solidaridad, resistencias y organización en pos de transformarla. Por otra parte, numerosos informes arrojan datos muy positivos sobre el comportamiento, índice de reincidencia, posibilidad de readaptación al entorno social, entre otros aspectos, de la población carcelaria y de ex – detenidxs que han tenido, en su situación de encierro, la posibilidad de acceder a actividades educativas como las que se fomentan desde este espacio.

Además, un repaso sobre la extracción social de la población carcelaria muestra fácilmente que son mayormente las clases populares y sectores más vulnerados quienes resultan alcanzados (y atrapados) por ese brazo del sistema penal. La situación de encierro es, generalmente, antecedida por carencias materiales, instituciones ausentes y derechos vulnerados; y seguida de marginación y estigma social disfrazado por el mito de la reinserción en un sistema excluyente.

Líneas de acción

Lo que inició con unos talleres educativos por el año 2008, con apoyo escolar y algunas actividades culturales, poco a poco fue creciendo y abarcando nuevas posibilidades de acción dentro y fuera de las cárceles, tendiendo redes y espacios colectivos hasta la actualidad. Hoy continúan con la coordinación con el Programa de Acompañamiento Universitario en Cárceles de la Universidad Nacional de la Plata y el Programa de Acompañamiento a Estudiantes Privados/as de las Libertad de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación de esa misma universidad. Paralelamente articulan con cooperativas de la Rama de Liberados/as y Familiares dentro de la Unión de Trabajadores de la Economía Popular, como respuesta a la dificultad que representa para una persona ex-detenida volver al mundo laboral.

También desde sus orígenes, han presentado anualmente la Revista Atrapamuros, desde donde han difundido los debates generados al calor de los recorridos y mates dentro de las cárceles sobre temas como: organización popular; menores y política penal; familiares de detenidxs; mujeres, lesbianas, travestis y trans en contexto de encierro; maternidad y niñez encarcelada; violencia institucional; política de seguridad.

Además Atrapamuros promueve acciones solidarias hacia y desde las cárceles, organizando colectas para festejos, celebraciones, talleres y emprendimientos a realizarse puertas adentro. Así como también coordina la colaboración de cooperativas de personas privadas de su libertad con comedores y merenderos populares de diversos barrios de la Provincia de Buenos Aires.

Pandemia en contexto de encierro

La pandemia por COVID-19, cuya única forma de mitigación que por el momento se ha encontrado es el distanciamiento social, ha representado una situación particularmente crítica para la población carcelaria de nuestro país. Según un informe de la Comisión Provincial por la Memoria la situación de sobrepoblación y hacinamiento para el inicio de la cuarentena se encontraba al borde del colapso total: para una capacidad de 21000 plazas en las cárceles de la provincia de Buenos Aires, se encontraban habitando las mismas 46000 personas detenidas; y para las 1020 plazas de las comisarías, se encontraban 4200 personas detenidas.

Frente a esta situación y la cuarentena determinada desde el día 20 de marzo de este año, en Argentina, esta población carcelaria ha definido voluntariamente dejar de recibir visitas de sus familiares y amigos, así como también ha visto suspendidas sus actividades educativas y culturales, como forma de prevenir el contagio del coronavirus. En este marco, Atrapamuros ha participado e impulsado campañas para favorecer la descompresión de la población carcelaria a través del otorgamiento de prisiones domiciliarias para personas detenidas por delitos no violentos, como se ha llevado adelante en numerosos países frente a la pandemia. Esta militancia no sólo debió llevarse adelante frente a las instituciones públicas, sino que además debió darse en el debate público, frente al enorme caudal de desinformación que circula sobre este tema en la sociedad.

La pandemia y el aislamiento social preventivo y obligatorio, para lxs compañerxs de Atrapamuros, ha derivado también en la necesidad de repensar las formas de llevar adelante las actividades con la población detenida dentro de las cárceles. En este sentido, han desarrollado desde campañas de donaciones para juntar productos de limpieza e higiene, muy necesaria dentro de estos espacios; como así también actividades de acompañamiento de aquellas personas que están estudiando en contexto de encierro y debieron adaptarse a la virtualidad. Responder a los desafíos que plantea la pandemia es necesario en todos los ámbitos, pero esta organización ha llevado adelante enormes tareas frente a un escenario en el que apremia la urgencia.

Contactos

Entendemos que la salida siempre es colectiva, por lo que tender redes y presentar proyectos que apuntalen la organización popular nos parece central desde Juventudes Iberoamericanas. Para contactarse con Atrapamuros pueden buscarlos o escribirles a través de cualquiera de sus redes:

Instagram https://www.instagram.com/atrapamuros/

Facebook https://www.facebook.com/atrapamuros/?ref=page_internal

Nos impulsamos entre todxs!


* Nadia Gonzalez es miembro del equipo de Juventudes Iberoamericanas. Si queres presentar tu proyecto escribinos a actualidadji@gmail.com

ÚLTIMAS NOTAS

Sala Silenciosa

Sala Parlante

ETIQUETAS