lunes 02 agosto 2021

Algunas consideraciones sobre la fotografía feminista en Latinoamérica

Guadalupe Arriegue*

La fotografía funciona en una doble dimensión: es al mismo tiempo repertorio de prácticas colectivas y un archivo que conserva los rastros de una época. Se expande como un discurso en el que se registra y señala (toda foto es una señalización, un marco) cosmovisiones y comportamientos del tejido social y se reproduce a sí misma para su ilusión de estabilidad y perdurabilidad.

Inmersa dentro de un movimiento que se reconoce plural, la fotografía feminista en América Latina trasciende la relación individual entre la mirada y el dispositivo. En cambio, se constituye como reflejo coral de aquello que elabora. Por esta misma razón, en los últimos años han surgido varias experiencias de organización colectiva que problematizan inquietudes en torno a la producción, conceptualización y circulación del material fotográfico y proponen alternativas que dan cuenta de nuevas formas de abordar la práctica profesional y militante.  

Entre el material de archivo y el fotoperiodismo, desde el ámbito íntimo o el público, en la creación de una idea o en la distribución del artefacto final, estos colectivos se conforman para armar nuevas narrativas: cuentan la experiencia desde la polifonía, en diferentes territorios a través de sentidos que se ofrecen comunes en la diversidad.

Qué implica atravesar estas fronteras entre la imagen y la geografía, entre la identidad y lo que se esconde en los intersticios de una imagen. Qué sale de esa comunidad que se arma. En algunos casos la respuesta será la construcción de un imaginario o lugar en donde converjan discusiones sobre los procesos creativos y políticos; en otros, elaborar un discurso alternativo y plural, inventar nuevas gramáticas, revelar lo oculto y censurado o entrar en el mapa editorial. Pero lo que resulta de todos ellos es una revelación ante la colonización, es una denuncia sobre lo estéril del sentido común capitalista y la potencia de la comunidad como alternativa a un individualismo que ya no puede dar respuesta a un movimiento que tiene como voluntad política transformarse para transformarlo todo. Hasta el punto de torcer la lógica y manifestar: si lo personal es político y lo político es colectivo, lo personal, ahora, es necesariamente colectivo.

Colectivxs latinoamericanxs

El Archivo de la Memoria Trans es un espacio fundado por María Belén Correa para la protección, construcción y reivindicación de la memoria Trans a través de fotos, videos, recortes de diarios, revistas, y los relatos de las sobrevivientes. Es una colección de diversos testimonios que documentan lo que debieron ocultar en épocas de dictadura militar y de persecución policial en democracia. El objetivo del Archivo, llevado a cabo por chicas de la comunidad trans, es por un lado, la construcción de un archivo que cuente acerca de sus vidas, como forma de visibilizar la problemática de la identidad de género en la Argentina, con acceso abierto a toda la comunidad a través de distintas plataformas de acceso. Por otro lado, siendo este Archivo fundado y desarrollado por sus mismas protagonistas, es un lugar de trabajo, reunión, discusión y acción acerca de la identidad de género y la actualidad: la inclusión laboral y lucha por una sociedad plural diversa e igualitaria. 

Inmersa en lo que podríamos llamar el “Bagaje Cultural Andino” surge Cholita Chic, una colectiva artística en donde convergen elementos como la estética Pop y los discursos efervescentes de un espacio fronterizo tripartito como lo es el norte de Chile. Tanto en Chile, como en Perú y Bolivia, han surgido las voces de una identidad propiamente americana que ahora más que nunca vive su folklore como algo corporal, algo esencial y no como una simple manifestación ataviada de adornos y modelos de tradiciones sin trascendencia. A la hora de definir su identidad, el colectivo manifiesta que sus propósitos son la búsqueda de una de-colonización y afirmación de lo indígenamente propio, generando una simbiosis entre estos recursos y el discurso occidental del Art-Pop, en un espíritu de empoderamiento de lo que que es ser Americano, Indigena, y sobretodo Mujer-Indigena-Americano.

Ruda y Colectiva es un grupo de mujeres fotógrafas reunidas por la necesidad de convocar, para poner sobre la mesa fotografías que deben ser discutidas y visibles, desde la perspectiva de las mujeres y disidencias en América Latina. Actualmente cuenta con once integrantes de diferentes países: Bolivia, Paraguay, Perú, Guatemala, Chile, Ecuador, Colombia, Venezuela, México, Argentina y Brasil.

La intención del Colectivo es generar narrativas grupales, desde sus territorios, con una perspectiva local. También una de sus prioridades es promover espacios de inclusión y generar reuniones educativas.

Cuentan con tres publicaciones: “Estallido latinoamericano” que incluye imágenes pertenecientes a las protestas sociales latinoamericanas de finales de 2019 en Ecuador, Chile, Bolivia y Colombia; “8M2020”, una cobertura colectiva de la marcha del 8 de marzo desde cada uno de sus territorios, “No es una cadena”, un proyecto con 11 miradas sobre los cambios en la forma que accedemos y nos relacionamos con los alimentos que cuenta con el apoyo de National Geographic Society.

Poderoses es un proyecto de cobertura colectiva del Paro Internacional de mujeres, lesbianas, travestis, trans, no binaries. La convocatoria surge desde MAƒIA a través de la decisión de convocar a fotógrafes de Argentina y de ir más lejos con una propuesta: parar y mirar juntes más allá de las distancias y geografías. Armar un álbum de imágenes que pueda unir en tiempo y espacio. Es la búsqueda de sintetizar en un mismo lugar lo que se despliega con distinta forma pero misma fuerza a lo largo de los territorios feministas.

Órbita Fotos es una red federal transfeminista e interseccional de fotógrafxs de Argentina para la visibilización, circulación y venta de obra. En la red existe un precio unificado para las imágenes y las ganancias son distribuidas de manera igualitaria, a la vez que contribuyen a un fondo destinado a personas afectadas económicamente por el contexto actual. La venta de fotos se organiza a través de episodios periódicos que forman constelaciones de imágenes, disponibles por tiempo limitado (aproximadamente un mes), para luego dar paso a un próximo episodio y abrir miradas nuevas.

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*Guadalupe Arriegue es artista y curadora. Trabaja en los límites de la imagen y la palabra, lo documental y la performance. Es Licenciada en Letras por la Universidad de Buenos Aires (FFyL, UBA), docente en las carreras de Fotografía y Cine Documental de  la Universidad de San Martín (UNSAM) e investigadora del Centro de Investigaciones Artísticas y Patrimoniales (UNSAM-Conicet). Sus últimos trabajos son Multiverso, exposición de fotos y textos ganadora de la beca creación BFoto (España) y el fotolibro Revuelta, de poesía y fotomontaje, publicado por Metta y seleccionado por el festival Scanbooks (España), revista ZUM (Brasil) y el festival de fotolibros FELIFA (Argentina).

http://guadalupearriegue.com

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